Una familia normal

2417 Words
Me acabo de despertar luego de sentir a mi teléfono vibrar sin control y a mama gritando desde abajo. Los domingos antes eran mis días favoritos, pero se han vuelto tan monótonos que ya no los soporto. Siempre es ir a la iglesia obligados por mama, llegar, salir a visitar a algún pariente y posterior volver a casa porque los lunes son los días más ocupados “de las personas exitosas” según papá. Sí, antes los domingos eran mis días favoritos… supongo porque era un niño ingenuo, que simplemente no sabía cómo eran las cosas. Luego de crecer pude ver… podría decir que me decepcioné. Lo primero que vi fue a papá golpeando a Ana simplemente porque se equivocaba en alguna cuenta y luego yendo a la iglesia a levantar los brazos como si nada mientras que Ana tenía que usar maquillaje para tapar sus moretones. Lo segundo va ligado a eso, mamá haciéndose la ciega con el infierno de la casa y ayudando a todas las familias a “vivir en armonía”. Los papás pastores son raros supongo. Luego de ver ese tipo de cosas me desmotivé a seguir yendo, así que ahora solo me quedo con mi cuarto trancado, digo que estoy enfermo o simplemente llego súper tarde, cuando ya todo el servicio está a punto de terminar y así no veo a papás aparentando algo que no son. Obvio, no todos son así. La coordinadora de los niños, quien me vio crecer, de verdad es una persona llena de amor… Se podrían contar con los dedos supongo. El amor… Eso era lo que me motivaba antes a ir a la iglesia. No el amor que le tenía a alguna chica, solo era el amor, ese amor que me contaron dio su vida por mí. Aun siento ese amor y aun me apasiona. Supongo que mis padres nunca lo sintieron verdaderamente. Debe ser eso, pero tampoco creo que lo conozcan ya. Espero lo hagan algún día. Me siento en la cama aun con los ojos pegados como si los fueran pegados con pega, hago todo el esfuerzo del mundo y los abro, tomo el teléfono y contesto. Es Jeffry. --¿? - ¿Qué pasó? Son apenas las 7 y es domingo –Le digo apenas contesto. --¿Sabes algo de Trebor? Su mamá me llamó preocupada que no sabe nada de él desde ayer. --Mierda, ayer escribió algo por el grupo, cuando contesté ya después no le llegó. También me pareció raro, pero no le quise seguir echando cabeza. Ahora si me preocupé. --No debe ser nada grave, dijo algo que estaba tomando con unos compañeros del trabajo. Talvez debe andar durmiendo en casa de unos de ellos.—Contestó Jeffry para calmarse a sí mismo. --Acabo de revisar mis llamadas perdidas y tengo como 10 de la Sr. Nieve. Mierda, seguro con lo alarmista que es ya debió haber llamado a la policía y todo. VOY A MATAR A TREBOR CUANDO APREZCA. --LO VAMOS A MATAR.—contesta Jeffry. --De todas formas, primero hay que asegurarnos de que esté vivo. Voy a llamar a los que trabajan con él. Yo tengo sus números de la vez que fuimos a la fiesta de fin de año. -Dale, hablamos ahorita. Me cepillare, lavare la cara, desayuno y salgo a tu casa. Me avisas cualquier cosa. -Vale. Cuelgo y voy al baño. Papá viene saliendo del baño. --¿A qué hora llegaste anoche? —Me pregunta con su tono gruñón. Ya probablemente sepa todo, no le puedo mentir. --ees, llegue a eso de las 10. —mi voz tiembla un poco. --umm.—Me mira enojado y se inclina hacia mí. Me pego en la pared asustado, pero no me hace nada. Sigue caminando hasta la puerta de salida, se fueron todos a la iglesia. Sigo aun pegado en la pared, justo cuando oigo que sale la camioneta me desplomo en el suelo a llorar de la impotencia. He tratado de evitar sentirme así cada vez que me asecha, pero no puedo. Sigo derrumbándome ante sus amenazas, supongo que será una cruz que cargaré toda mi vida. He intentado todo, pero no logro deshacerme de esas emociones de temor hacia mi padre, la persona que nos maltrató tanto de pequeños. . Kard Maccain es mi padre. Un hombre de 1.85 Mt, piel morena, corpulento. Teólogo, ingeniero, político, co-pastor y empresario. Un hombre completamente narcisista, que disfruta de todo lo que tiene y luce todas sus posesiones; desde el Mustang del 74 clásico que tiene guardado en el garaje, hasta de sus niños prodigios y “Muy felices” que crecieron en la familia “más perfecta”. Un completo estúpido me tocó como padre. Mamá nunca fue una mala persona, pero siempre fue como un títere de kard. Hacia todo lo que le pidiera, claro, era hacer eso o vernos morir a uno de nosotros e incluso a ella misma o también a cualquier cosa a la que le tuviera afecto. En el año 2011 éramos tan solos unos niños. Ana y yo jugábamos inocentemente, entonces se me ocurrió jugar con un pequeño Golden que teníamos de regalo—Era nuestra primera mascota. El juego era meterlo dentro de una sábana y salir corriendo hasta que el pequeño conki nos encontrara, nunca nos encontró. El pequeño conki se hizo pipi la sabada, que además era la de la cama de mis padres. Fue entonces Kard quien notó la mancha de orine en la blanca sabana de lino y volteo a culpar a Ana de inmediato. Sabíamos lo que venía después, iba a pegarle a Ana hasta que botara sangre de alguna parte del cuerpo. Ana empezó a correr y se metió en el cuarto donde me había escondido yo. Trancamos la puerta y nos quedamos ahí un rato…Luego escuchamos los gritos de mamá “No vas a entrar allí, deja a los niños. Son solo niños”. Luego todo se calmó. Salimos a abrirle a mamá que tocó la puerta después de unos minutos, nos abrazó y dijo que todo estaba bien. Lloramos sin control en los brazos seguros de mamá toda la tarde. Nunca más vimos a conki… Luego nos enteramos por una amenaza de kard lo que le había sucedido al pequeño conki. “Harán los que les digo sino quieren llorar como lloró conki cuando lo ahorcaba con mis manos hasta que murió”. Ahí supimos que teníamos a un papá no muy normal y que sería mejor hacer todo lo que quisiera mientras vivíamos en su techo. Entonces nos convertimos en los hermanos más exitosos de la mejor familia del vecindario y la más armoniosa de la iglesia. La familia McCain. El pastor de familia que predica a que amen a sus hijos, mal trata a los suyos y a su esposa la pisotea. La pastora Marta McCain quien veía como su loco esposo maltrataba y golpeaba a su hija. Y sus dos perfectos hijos, que se dedicaron a hacer todo lo que querían que hiciesen. Una familia normal. . Me levanto del suelo, me lavo la cara y vuelvo a mi cuarto. Reviso mi teléfono y veo que tengo dos nuevos mensajes, uno de Jeffry y otro de Mery. Voy a entrar en el chat de Mery cuando recibo una llamada de un número desconocido. Tardo 5 segundos en contestar ya que Ana me prohíbe contestar números desconocidos por lo de la radio, pero contesto por si es Trebor. --¿Cómo es eso que besaste a Mery?—Efectivamente es Trebor. --Primero, fue ella quien me besó a mí y segundo, ¿En dónde estás maldita puta? De seguro ya te anda buscando la policía. Nieve anda vuelta loca buscándote. Te voy a matar. --EEh, lo supuse. Es un cuento muy largo, pero no te contaré aquí. Un amigo que acabo de conocer me está prestando esta llamada. Mi teléfono se quemó y desperté en la casa de una amiga que es amiga de uno que trabaja conmigo. El punto es que tengo demasiada resaca y no quiero caminar hasta casa, necesito que me busquen. ¿Pueden, por favor? --Te voy a matar. Está bien, esperaré que llegue Jeffry que me envió que venía en camino y vamos por ti. Pásame la ubicación. --Está bien. Ya te la envío. Te amo Josh, por eso eres mi locutor favorito. —Cuelga y en menos de un minuto me llega la dirección por el ws del mismo número con el que me llamó. --Está bien, espéranos afuera. Me pongo un jean y una franela rápidamente haciendo tiempo que llegue Jeffry y en menos de 5 minutos llega tocando corneta como loco. Salgo y se estaba bajando ya del auto. --Naw, no te bajes. Ya sé dónde está, vamos para allá. –Le digo montándome de copiloto. Jeffry se vuelve a montar. --¿Te llamó? --si, de un número desconocido. --¿Y contestaste? —Pregunta riendo. --es obvio, ¿no? --JAJAJAJA. Está bien. Vayamos rápido, ¿Dónde queda? -Según google maps queda a 20 minutos de aquí. —Le pongo el GPS en frente y me estiro en el asiento. --¿Qué hace metido en ese barrio? Siempre tenemos que pagar por las locuras de Trebor. . Al parecer Trebor está en Karibech, es una zona más que todo turística cerca de la playa, que se ha vuelto muy peligrosa. Se rumora que unas de las pandillas más peligrosas de la región tiene su base allí. . Jeffry maneja rápido, siempre lo hace, pero está bravo y cuando está así maneja más rápido. Llegamos en menos de 15 minutos y ahí estaba trebor esperándonos. Tenía unos lentes oscuros, un pantalón n***o en conjunto con una franela blanca que estaba sucia y una chaqueta de cuero. Se monta en el auto. --Gracias por buscarme chicos, los amos de verdad. –Jefrry no contesta. Yo asiento solamente. —Vamos, no sean así. Ya les contaré lo que sucedió y entonces me entenderán. --NO importa lo que haya pasado, solo avisa donde vas a estar antes de desaparecer. Tú mama ya llamo más de 30 veces a mi casa y hasta me dijo que te estaba alcahueteando alguna locura. —Al fin habló Jeffry. --Si, los siento de verdad. Ya ahorita hablo con mamá y no volverá a suceder. Se los prometo. Jeffry solo suspira, siempre que se molesta solo dura así como por 3 minutos y ya luego vuelve a reír como si nada. --¿Y? ¿Qué fue lo que sucedió? —Pregunto al fin para romper el silencio. --Es un cuento mucho más largo supongo que no me siento del todo bien para contarles ahorita. Solo espero que se conformen con este resumen. —Hace un pequeña pausa como para recordar y luego habla-- Salí al compartir del trabajo, luego unas amigas de un amigo querían ir a la playa. Fue entonces como fui a dar en karibech. Luego seguimos tomando, hasta me golpee la cabeza—Se toca la frente donde tiene señas de una herida—. Me senté a calmarme un poco y agarré el teléfono, allí fue cuando te respondí por el grupo. En ese mismo momento pasó algo en la casa donde estábamos, no recuerdo muy bien todos salimos corriendo. Yo Salí corriendo a la playa y me sumergí escapando del alboroto. Luego me vuelvo a encontrar con una de las amigas de mis amigos que se llama Adri, y me initó a su casa… --¿Por qué te callas? —Preguntó Jeffry riedo. --AAAAA, ya no estas bravo conmigo. –Trebor juega con Jeffry desde el asiento de atrás. –Está bien, Adri y yo nos alocamos un poco y terminamos durmiendo en su cama. Cuando desperté fui a tomar mi teléfono y ya no prendía, entonces tuve un flashback de cuando me metí en la playa con él en la mano. Súper estúpido. --¿El teléfono del que me llamaste era… --Sí, es de adri.—responde sin dejarme formular la pregunta. Y eso es todo amigos. Cuando ya me sienta mejor les puedo contar los detalles. Ahora estoy pensando en qué decirle a mi mama para que me crea. --Dile la verdad y ya. —Reímos todos. --Estúpidos. Bueno, no importa. Cuando me dejen frente allí veré como ganar el combate contra el demonio. Desviándome del tema un poco. Josh, ¿Nos vas a contar como te fue en tu cita? –Me pregunta con una sonrisa zángana hecha en su cara. Entonces recuerdo que no le he contestado a Mery. --Mierda. —Tomo mi teléfono y entro al chat, la había dejado en visto. NO puede ser. Le respondo rápidamente dándole los buenos días y explicándole por qué no había respondido no dándole detalles porque Trebor me estaba presionando para que le contara lo que había sucedido la noche de ayer . --Ok, no hay nada que contarles. JAJAJ—Me da risa nerviosa.--Mery me besó y creo que me estoy enamorando, eso es todo.—Digo rápidamente con la ilusión de que no me escucharan y me callo. --Ok. —Dijeron al unísono y se vieron las caras. YA vamos llegando, así que creo me salvé de darles explicaciones de mis emociones que ni yo mismo sé explicar. Trebor se baja del carro y antes de que arrancáramos me dice que me salvé porque ya llegó y tiene resaca, pero que luego les tengo que contar todo. Arrancamos y Jeffry me pregunta que si me deja en mí casa o en la iglesia ya que son las 11 aún. --No seas malasangre, obvio que deseo que me dejes en mi casa, sucio. --JAJAJ, creo que Dios no tiene la culpa de lo mal cristianos que sean tus padres, no puedes odiar a la iglesia toda la vida Josh. --No odio la iglesia, solo no quiero estar en esa iglesia en particular y tú sabes más que cualquiera sabe que tampoco puedo cambiarme de iglesia así como así. --Si, ya. No tienes que alterarte. --Perdón, sabes que ese tema me pone sensible. En los 5 minutos que quedaban del camino no hablamos nada, solo sonaba un bajo hilo musical de lo que creo que era “Hey jude” de The Beatles. Canción perfecta para el momento. Al llegar a casa, le doy las gracias a Jeffry por de alguna forma salvarme de este domingo y entro a casa.
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