Andras. Me desperté en medio de la madrugada con el sonido de mi celular taladrandome el cerebro entre sueños, apenas abrir los ojos estiré el brazo hasta llegar al celular, cortaron la llamada en el proceso. Vuelvo a llamar. —¿ah?. No puedo siquiera decir “Aló”. —Nada de “Ah” más te vale levantarte y venir al piso de Viktoria ahora o te juro que te voy a matar. Mi cerebro tardó en procesar lo que decía Hefesto mientras yo seguía dormido aún. —¡LEVANTATE MALDITO IMBÉCIL!. Hizo que saltara del susto al momento en que gritó a mi oído. Elizabeth que estaba a mi lado se espantó y me atacó con una almohada. —¿¡Pero que pasa Hefesto?!. —¿Que pasa?, ¿¡QUE PASA?!, ¡Lo que pasa es que tu estupidez de haber salido huyendo en lugar de solo desvirgar a Úrsula está pasando factura, ¡y muy fu

