ELIZABETH. Andras y yo habíamos terminado de discutir algunos temas que el llamó importantes, aunque por alguna razón sentía que había algo mas que solo el interés en el trabajo cuando hablaba estaba muy nerviosa como para remarcar el qué. Estaba a punto de preguntarle algo mas no relacionado con el trabajo pero su celular empezó a repicar, el pareció querer ignorarlo al inicio. —¿No planeas contestar? —No se porque pero algo me dice que no me conviene… — explicó, observando de reojo su teléfono. Mismo que se encontraba sobre la mesa con la pantalla hacia abajo. —¿ok?… Podría ser algo import. —Soy consiente — me interrumpió alzando la mirada con esa hermosa expresión fría que tanto odiaba y amaba desesperadamente Yo simplemente me quedé callada esperando a que persistieran de la ll

