La primera vez que te vi

1195 Words
Narra Gio La veo salir corriendo como siempre: tarde!! Le hago una seña al conductor para que la espere. El chófer de mala gana me hace caso, no le queda de otra la empresa de autobuses es una de las tantas empresas que posee mí padre, aunque no soy muy sociable, papá me obliga a ir a las diferentes empresas por lo que la mayoría del personal sabe quién soy... Ella sube y me da las gracias pero ni siquiera me mira... Mí vecina, mí amor desde que la vi por primera vez,ella Elena Goity, la chica más despistada del colegio,pero la mas dulce, sensible, adorable y altruista persona que conocí en mí corta vida. Aún recuerdo el día que la conocí yo tenía ocho años y estaba jugando en la plaza con la bicicleta último modelo que papá me habia regalado. Unos niños más grandes se había acercado a mí para quitarme la bicicleta a la fuerza. - Danos la bici y no te haremos nada!!- dice el más grande y robusto de ellos. - Pero es mía!!- digo tratando de que no se note lo asustado que estoy. - Que nos des la bici!!- gritan al unísono los otros cuatro chicos. - que no!! la bici es mía!!! - Bueno es tu decisión, te daremos una paliza y después nos llevaremos la bici de igual modo!!- dicen riendo. El grandote me da un empujón y me tira al suelo. De repente y no se de dónde sale una pequeña ,vestía jardinero de jean y llevaba dos trenzas muy largas a cada lado de su cabeza. -No saben que lo que hacen es un delito?- dice la pequeña niña . - Oye trenzas este no es tu problema!! lárgate si no quieres que también te zurremos!!- dice el gigantón. - Ustedes son unos abusones!! no pueden quitarle sus cosas a este chico!! Se acerca a mí y me da la mano. - Estás bien príncipe? La miro, sus ojos brillantes como dos estrellas denotaban alegría . - Si,gracias- le digo sin soltarle la mano. - Yo te protegeré no tengas miedo príncipe - me dice con una gran sonrisa. Yo estoy absorto en sus ojos no puedo dejar de mirarla. - jajaja - ríen los abusones- tú ,pequeña lagartija vas a defender a este enclenque? los golpeare a los dos por el precio de uno!!- dice el grandulón con una sonrisa socarrona, mientras me toma de un hombro con una mano y con la otra se prepara para darme un puñetazo. De repente ella salta frente a mí y de un solo movimiento toma al grandote y le hace una llave dejándolo hecho un nudo en el piso. Luego como si de un resorte se tratara salta y queda sobre el y comienza a darle uno tras otro golpes de puño. - Que no seas un maloso!! que debes respetar a los demás!!- repetía mientras le daba tremenda golpiza a un niño seis veces más grande que ella. El grandote se hace una bolita y pide que deje de golpearlo. - por favor trencitas!! ya no mas!!- lloraba el bravucón. Los amigotes solo se quedaron ahí parados viendo todo el espectáculo. Una vez que la pequeña Bruce Lee volvió a sus cabales, se paró se sacudió el jardinero y miro a los secuaces del que están en el suelo. - Y ustedes? quieren del mismo remedio? Los niños huyeron despavoridos del lugar sin mediar palabra... Ella los miro hasta que desaparecieron y luego se giró hacia mí. - Príncipe estás bien? - Si... yo... - Bien ,yo siempre juego por aquí,si alguna vez te vuelven a molestar diles que eres mí protegido y nadie te hará daño, entiendes? Yo como un bobo solo asentía con la cabeza. Ella se acercó y se puso en puntas de pie,pero aún así no llegaba hasta mí cara. Me tomó la mano y me hizo seguirla hasta donde había un asiento. Se subió y quedó a mí altura. Saco un pañuelo y acto seguido limpio mí rostro. - Ellos son unos abusones que siempre quieren quedarse con las cosas nuevas de los niños, hoy tuviste suerte de que yo estuviese aquí pero te recomiendo que no vengas sin un adulto responsable... Ella me estaba sermoneando y era más pequeña que yo!! - Pero tu eres más pequeña - digo casi en un susurro. - Si soy pequeña, pero se taekowndo, ju jitsu y yudo,además hago boxeo... o sea me se defender en cambio tú príncipe... Me quedé sorprendido, ella apenas debía tener unos cinco o seis años... Estaba tan ensimismado en sus palabras que nunca me di cuenta de cómo ella me llamaba... - Bueno te dejo ya es hora de la merienda y mí nana me debe andar buscando ,si no me encuentra seguro le dirá a mamá y me castigarán!!- dice encogièndose de hombros. Ya estába yendonsé y de repente se dan vuelta y me dice a viva voz- Por cierto!!me llamo Elena Goity!!!adiós príncipe!!- termina de decir y sale corriendo. - Y yo soy...- digo aunque no llegué a terminar mí frase ella ya había desaparecido.... Todas las tardes fui diligentemente al pequeño parque, solo para verla de vez en cuando ,pero ella nunca volvió a aparecer por allí. Los años pasaron y un día hace unos cuatro años mientras estaba en la terraza de casa mirando hacia el infinito,la vi , era ella estaba seguro... En la terraza de la casa frente a la mía, allí la encontré , su casa es de dos plantas , mientras que la mía es de tres por lo tanto mí azotea estaba un piso más arriba que la suya. Ella bailaba una coreografía de Jackson ,thriller. Realmente la baila muy bien tenía puesto unos tenis abotinados blancos, un shorts de jean y una pequeña camiseta que apenas cubría sus senos. Yo tenía 17 años y ella rondaba los 13 o 14 según yo. Desde ese día la azotea se volvió mí lugar favorito desde allí podía ver toda su terraza ,la ventana de su cuarto que además tenía un pequeño balcón donde solía pasar las noches calurosas de verano... Y yo me convertí en un boyerista,mirándola desde lejos sin valor para acercarme hasta su puerta y buscarla... Era una vergüenza, yo; Giovanni Medici, hijo del magnate Vicenzo Medici; era un completo cobarde. Quizás la vida me hizo de esa manera en mí niñez estuve muy expuesto por la notoriedad de mis padres. Mí madre era una de las más famosas modelos de alta costura y mí padre el heredero de un imperio de varios billones de dólares,habíamos terminado viviendo en ciudad XXX porque luego de su escandaloso divorcio ,mí vida se torno aún peor que cuando ellos vivían juntos... Los paparazzi nos seguían y no nos dejaban respirar, mi padre había intentado quitarse la vida cuando mamá lo dejo por su manager. Él había sufrido demasiado, amaba a mi madre con una pasión incontrolable. - Los Medici somos hombres de una sola mujer - me decía cada ves que se emborrachaba. Hoy debo darle la razón, en mi mente y mi corazón solo hay una mujer: Elena.
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