El precio de ser un agente

3119 Words
-está bien, vamos para allá- dijo él cambiando de tono, tomo a Dylan por el brazo y la jalo hacia él - ¿Qué paso? -dijo ella, no era posible que se dañaran su noche tan pacifica, además no tenía armas ni siquiera el intercomunicador. -te acuerdas cuando volviste de la India, verdad- dijo él, subiéndola en un auto que tomaron “prestado” a alguien. -sí, ¿Por qué? - dijo ella extrañada, esa misión de la India fue una misión especial que le habían asignado. -volverás a allá, pero infiltrada con Rina y Megan- dijo Galen no le gustaba para nada que su Dylan le bailara a otro. - ¿infiltrada?, sabes que no me gusta hacerlo, nunca termina bien. - dijo Dylan recordando su récord de infiltrada, que no era muy bueno que digamos, igual que el de conducta. -estoy de acuerdo, siempre la víctima se termina enamorando de ti- dijo Galen subiéndose al lado del conductor, apretando con las manos, el volante. Dylan se rio -sí, claro- dijo ella, -a si para rápidamente dijo –haz una parada para un Red Bull y una malteada-  mirando el panorama Galen miraba a Dylan, siempre la quiso a ella; con todas las que tuvo aventuras busco que se parecieran a ella, lo más cerca posible; él la protegería hasta de sí misma, si es necesario. Hizo la parada, porque tampoco podía negarle nada. -gracias Galen- dijo Dylan cuando él trajo los dos la lata de bebida energética y un vaso de malteada de chocolate, parecía una niña cuando le daban sus dos religiones, además de la soda coca cola, mejor si es de cereza. Llegaron a la agencia más bien a la sección de disfraces (espionaje), allí las esperaban los mismos de siempre, que ni le importaba –En serio es que el centinela no se sabe el reloj o no sabe cómo utilizar el intercomunicador- dijo Keenan con tono de burla y riéndose burlonamente -eso no es tu problema- dijo Dylan con tono molesto pensó “¿Cuál es su trauma?, viene no. Ojalá me hubiera quedado por ahí” Rina tenía en las manos un disfraz de bailarina hindú color turquesa –Dylan ven a cambiarte- dijo ella, Dylan como no estaba de ánimos ni para que la molestaran ni para fastidiar, fue. -hemos vuelto, cierto chicas-dijo Megan, aun no pudiendo creer que Dylan y Rina sigan siendo las mismas locas ella conoció y ella misma fue. -por supuesto, que hemos vuelto, aunque ya no puedes hacer tantas locuras como nosotras, pero bueno- dijo Dylan, se alegraba que una de sus amigas sea feliz, que haya encontrado pareja porque Megan, también es una lycans. Megan se rio sabía que Dylan no tenía, ni una sola esperanza de reformarse –Sabes que Galen siempre te ha querido, verdad Dylan- dijo ella esperando que por fin ella lo vea. -es cierto eres la única, que no lo ve- dijo Rina ella también lo sabía, si ella alguna vez le gusto Galen, pero él le dijo que si iba a ser algo serio solo sería con Dylan   - yo soy más fuerte que él, recuerdan- dijo Dylan era más fuerte que un centinela normal era una Psi (centinela especializado en todas las ramas), pero muy peligrosa por su naturaleza demonphr, todos saben que lo demonios en sí, no tenían sentimientos, ni compasión. - ¿Tú crees que a él le importa?, sabe lo que eres y que tal vez contigo firme su sentencia de muerte, pero no le importa- dijo Rina ha visto de primera mano cómo Galen la mira, como la protege cuando ella no se da cuenta. -bueno, bueno ya dejemos esta charla y hagamos esta misión- dijo Dylan, entre más rápido se quitará a Keenan de encima mejor para ella. Salieron vestidas como bailarinas de vientre –Daphne, así no convences, ni a un anciano decrepito humano y ciego que eres bailarina, más bien se daría cuenta que eres una basura- dijo Keenan con desprecio hacia ella -no, porque el anciano tendría mejor gusto que tú, idiota- dijo Dylan con furia primero, la obligaban trabajar con él y ahora escuchar sus insultos, mejor que se callara porque le buscaría la lengua, entonces sí la cabrearía. Galen no le gustaba para nada –si no le gusta entonces que hace aquí sire, usted fue el que la llamo y honestamente no nos importa si es el leader, pero ahora nos necesita o sea le recomiendo que se aparte según nuestro estatuto institucional- dijo él con mirada de furia Keenan vio al centinela beta y lo mando a volar con telequinesis, no permitiría que ninguna basura le hablara así, Galen choco contra la pared, vio como Dylan corrió hacia él y levanto su sai hacia Keenan –nunca más vuelvas a hacer eso- dijo ella con voz seca; lo que más detestaba es que fuerte atacara a un débil. -chicos, esa misión la hare mañana, necesito recargar energías- dijo Dylan antes de que hiciera una locura, necesitaba dormir o por lo menos descansar los ojos tenía ojeras que parecía un mapache. - ¿Qué pasa Daphne, eres demasiado débil? - dijo Keenan burlándose de ella con una sonrisa, -o te quedaste sin fuerzas de solo alzar la sai y eso que eres la mejor- dijo él con sarcasmo burlándose se fue. Dylan lo maldijo en 27 idiomas diferentes, y si pudiera le haría un muñeco vudú para rellenarlo de agujas, levanto a Galen diciendo - ¿te encuentras bien? – preocupada porque, aunque no lo crean Galen era más frágil que ella, necesitaba oxígeno. -estoy bien, Dylan; ahora si vamos a casa- dijo Galen, él sabía que hablarle así a un leader le traería problemas, pero no le importaba y no fue nada serio; quería volverse más fuerte para estar a la par de Dylan; se levantó con la ayuda de ella y se fueron. Ella se estaba cayendo del sueño tanto así que se durmió en el carro, Galen la vio el que la ve así nadie sospecharía que ella es capaz de acabar con todo, que es mucho más fuerte que cualquier centinela y es un una especie muy peligrosa y extraña, pero aun así la amaba, aunque ella jamás se diera cuenta. Llegaron al apartamento y él decidió cargarla aun antes sus protestas que pasaban de –ummm- y un poco de movimientos de manos, después de unos segundos se rindió, La entro hasta su dormitorio y vio una rosa azul, (su flor favorita, aunque muchos no lo sabían) y leyó la nota de Keenan pensó “ese leader debe estar loco, la desprecia y le reglara esta rosa única; y ¿Por qué Dylan se aceptó?”. Acostó a Dylan en cama, tomo una crema quita maquillaje y empezó a desmaquillarla, le paso una esponja por los brazos y le puso un piyama, y le quito la ropa que tenía. La arropo con su sabana y le encendió la calefacción cerrando las ventanas. Aunque algunos pensaran que es un pervertido, él la quería como novia, pero no se aprovecharía de ella, ni de su confianza hacia él. Se acostó al lado de ella y también se durmió. Ella por eso no dormía casi nunca, empezó a recordar, la tragedia que la condeno y la cambio para siempre……… “era mi tercer año con mi nueva familia, después que mi madre Helena me abandonara cerca de un parque. Ellos me querían, aunque fuera la única con los ojos de lluvia, se acercaba mi fiesta favorita -la navidad-, pero un día ninguno de mis padres, ni hermanos me pudieron irme a recoger al colegio, entonces el cantante (era un vagabundo con buen corazón, que nos cantaba en los recreos y fue el me guio hacia la madre superiora de la institución escolar)    Se ofreció para llevarme a casa acompañando de la señorita Lucia, una monjita que iba buscar las donaciones de mi familia para los niños pobres; yo acepte porque era muy extraño que no vinieran por mí en el camino, él me iba contado algunos cuentos de navidad y su familia. Cuando llegue a mi casa, por primera vez la encuentro desolada, el cantante y yo pasamos la cerca y fuimos al portón, escuche el grito de mi mama - ¡Daphne, corre! - se oía desgarrador y lleno de pánico. Intente correr, pero había unos hombres encapuchados a tras mío, me sujetaron, patalee y grite lo más que pude, mientras veía como mataban a sangre fría a mis acompañantes y luego empezaron a meterle objetos. Me llevaron a la casa donde estaban amarrados mis padres, hermanos, abuelos, tíos y primos; yo llore y grite, uno de los encapuchados me dijo con mucha crueldad –Grita y llora todo lo quieras, nadie te escuchara- mientras se burlaba de mi dolor. Los otros cortaban en pedazos a mi familia y yo no podía hacer más nada que observar como lo hacían, y les traspasaban objetos a todos en sus partes íntimas; vi como salpicaban las paredes de sangre en toda la habitación solo por diversión escribían con sangre en las paredes, después que se aburrieron de ellos los veinte que había se fijaron en mí. -no me hagan daño, por favor- dije lloriqueando y esperando que se compadecieran de mi dolor; se reían sádicamente a carcajadas –pero, si vinimos por ti, demonio- dijo el que parecía el líder; desgarraron el vestido y le empezaron a hacer cortes en todo el cuerpo, que la quemaban con cigarrillos y la violaron salvajemente; termino el piso llena de sangre apenas pudiendo con su propia alma. Se veían satisfechos a causa de su dolor hasta que uno dijo –vamos a ver como se muere alguien con lejía e hidróxido de potasio (potasa)- agarrando cada uno una inyección, ella no se podía mover, grito y la comenzaron a inyectar en la cara, en la garganta y en todas partes sintió como se quemaba y se destruía por dentro. -esto se está demorando demasiado- dijo que parecía el líder pateándola como si fuera una basura, tomo un tanque de gasolina y empezó regarlo por todas partes luego tomo un fosforo y le prendió fuego a todo, y se fueron. Ella intento alejarse del fuego, aunque sospechaba que moriría, pero quería que se pagara la muerte de sus padres; se arrastró a través de la sangre y escombros, hasta que ya no pudo más, vio unos bomberos y se desmayó. Despertó en una sala blanca, le dolía el alma quería morirse intento hablar, pero le dolía hasta intentar respirar, vio a su hermano Rhoan y escucho que decía –ella no puedo haber matado a mis padres, es una niña de 12 años; por dios - dijo con furia. Se lo llevaron a otra habitación y después escucho –eres un monstruo, mi familia te abrió las puertas y tú los matas como una basura- dijo con desprecio y asco, eso fue lo que más le dolió que la acusaran de esa atrocidad cometida a su familia y más que fuera su hermano. La levantaron de la cama y le exigieron que se levantara del suelo, ella no podía con sus piernas, le escupieron y le decían –vamos maldita perra, levántate- agarrándola de los cabellos. La montaron en una patrulla, mientras muchas cámaras le tomaban fotos, se observó en lo que parecía un espejo y vio que ella estaba cubierta en vendas lo único que se veía en sus ojos y el poco cabello que tenía después de la masacre. Escucho decir -aquí tenemos después de seis años a la niña adoptada que mato a toda su familia-, la gente la miraba con desaprobación y le gritaban – ¡monstruo! - además de arrojarle cosas; Entro a un edificio lleno de rejas y alambres de púas; leyó -Prisión estatal de máxima seguridad de San Quintín, California-  allí estaba un hombre con una lista que dijo –Daphne Katherine Taylor, declarada culpable de los delitos homicidios y violación de casi toda la familia McCain; un vagabundo y una monja. Intento de suicidio, piromanía y ocultar evidencias a las autoridades. Su condena la pena de muerte por inyección letal en la silla eléctrica y pasar 4 años en la prisión de máxima seguridad   En ese momento quería morirse estaba sola en el mundo, nadie le creía todos pensaban que ella había matado a 20 personas y no habían visto lo que le habían hecho a ella; la hicieron caminar por un largo corredor de reos que le daban miedo; sintió como la empujaban con un palo en las costillas. Todos la miraban algunos con temor y otros con duda. Ella solo alzaba la mirada para ver a donde iba y donde la meterían; al final del pasillo había una celda muy oscura donde se veía que jamás veía la luz del sol y que estaba desamparada de toda la bondad del señor; Abrieron la reja y encendieron la luz y vio solo había una cama de metal con un colchón muy delgado y una supuesta almohada; en la otra esquina un inodoro con un lavamanos, todo en una habitación que no era más grande que un baño de un apartamento. La tiraron al suelo y le quitaron las cadenas diciendo –Bonita estancia, maldita- dijo un guardia con asco y con mucho desprecio, ella intento levantarse, y los guardias se reían de su dolor, con todas sus fuerzas se logró arrastrar hasta la cama; tomo impulso y se sentó. Mirando a su alrededor la celda más aislada de toda la prisión; no tenía ventanas solo podía mirar hacia la pared y el corredor de los reos, no era ninguna vista agradable; a ella solo le quedaba esperar su pena de muerte, por un crimen que no cometió. Aún tenía vivo aquel recuerdo y todas sus cicatrices, aunque según sabe fue hace seis meses, para ella es como si hubiera sido ayer; mirando el suelo de su celda intentaba olvidar o tan solo que no la atormentaran esos horribles recuerdos. Escucho –tu comida, perra- dijo un guardia tirándole una bandeja de comida completamente sellada y un cartón de jugo de naranja; ella abrió la bandeja era una mezcla pastosa color verde con unos pedacitos de lo que parecía carne; ella intento tomar la cuchara se la llevo a la boca tenía un sabor horrible, le tomo mucho tiempo en tragar al hacerlo sentía como si le rasparan la garganta y se cayera en pedazos; se retorció de dolor y dejo caer la bandeja al suelo. Iba pasando a lo que parecía un doctor que gritaba - ¡abran la reja no ven que esta rea está agonizando! -, el guardia le contesto – ¿para qué? si tiene pena de muerte en 4 años- con desdén; El doctor dijo –es en cuatro años, abra la reja o lo acusare de incompetencia- abrieron la reja el doctor al cargo mientras ella se retorcía de dolor, la llevo a un salón celeste que se parecía un poco de donde la habían traído. La acostó en una cama, le aplico una inyección, pero esta la dormía, aunque escuchaba y veía todo, vio como le ponían un tubo en la garganta y lo conectaban a una máquina y el doctor preguntaba - ¿Qué le dieron de comer? -; mientras el observa la pantalla y exclamo – ¡por dios esta niña está destruida por dentro!, ¡como sobrevivió! -; El guardia le dijo –lo que le damos a todos los que van a morir, mezcla de sobras- mirándola a ella; el doctor se arrastró los dedos por la cara diciendo –no le vuelvan a dar eso, no puede comer nada solido ni caliente. Ahora tengo que hacerle limpieza de estómago- El guardia se fue y luego le colocaron una mascarilla y allí cerró los ojos, pero aun podía escuchar; - ¿Qué habrá hecho esta pobre niña para estar aquí con estos psicópatas? - dijo una mujer; -dice que ella fue la que hizo la masacre del condado de Orange- dijo el doctor con extrañeza, -a ver si entendí –usted me va a decir a mí, que una niña de seis años, que tiene la misma edad que me hija va a crear la peor masacre del condado de Orange, una niña que ni siquiera puede con las cadenas que le ponen- dijo la mujer -si todos creen, pero yo lo dudo solo puedo hacer que no la maltraten- dijo el doctor con lastima en su tono de voz; en su poco tiempo en la prisión esos dos han sido lo que más se han condolido de ella. Después que paso el efecto de lo inyectaron, tenía más vendas, pero en el estómago y le dolía hacer movimientos bruscos, se levantó, por lo menos en este cuarto tenían ventanas, aunque sea para mirar el cielo azul; aun le costaba hablar tan solo de intentarlo le ardía. Pero no se daría por vencida, lucharía como para sobrevivir en la prisión, por alguna razón alguien o algo se habían empeñado porque ella viviera o tan solo fue ella misma, utilizaría hasta el último aliento que le quedara hasta el día de su muerte para hacer hasta lo imposible para demostrar su inocencia.” Galen ni siquiera sentía a Dylan moverse y estaba más fría que un tempano de hielo, aunque él la abrazara, estuviera cubierta en sabanas y la calefacción estuviera al máximo; solo le acariciaba el cabello; se dijo a sí mismo –si tú me amaras, Dylan- con nostalgia   Sabía que mañana sería el único día en todo el año que ella no trabajara, ni entrenara ni sonriera, solo se la pasaba tirada en el sillón o en la cama viendo televisión o se perdía que ni el mismo satélite podía encontrarla, solo que ni él, ni nadie sabía la razón, ni motivo excepto Jack. Rina abrió la puerta y le hizo señas que viniera hacia ella, si por él fuera no se separaría de Dylan, pero fue después quien aguantaba a la otra; se separó lentamente de Dylan y salió hacia afuera. -dime exactamente ¿Cuándo le vas a decir que la amas? - dijo Rina no pudiendo creer que Galen después de más de 10 años no le dijera que siempre la ha querido. Él la miro, no quería dañar la confianza de Dylan, sabía cómo era y no volvería a ser lo mismo y lo trataría como trata a los demás –no lo sé, sabes que tengo una gran posibilidad que me mande al demonio- apoyado en el marco de la puerta
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