El Castigo

3155 Words
Keenan pensó "mocosa insolente" diciendo secamente -tú no tienes vida, tu vida me pertenece. Recuerda que sólo eres uno más de mis peones y además parte de los menos valen, es más vales menos que un humano enfermo y decrepito- Dylan generalmente no le dolían los insultos, pero este le dolió más de lo que admitiría jamás -yo acaso te pregunté, tu opinión. Mejor dicho, tú crees que me importa lo que tú me digas o lo que pienses de mí; pues déjame decirte que me vale un rábano todo lo digas, hables o pienses de mi- dijo ella caminando hacia la salida Keenan no recordaba la última vez que alguien le hablo así, ni siquiera su madre, ni su padre, aun cuando lo asesino. -deberías interesarte, Daphne Katherine- dijo él, estaba apuntó de hacer que esa mujer se arrastrara por él, pero tendría calma ella, caería por su propia voluntad. Dylan salió de la torre, las personas la miraban y ella no los culpaba, ni tampoco le importaba, pero agradecía infinitamente que su apartamento estuviera cerca de la torre. Llegó a su casa quitándose el vestido y los zapatos y tirándolos por ahí. Llamó a Rolando -oye a ¿A qué hora es el arresto? - dijo ella tirada en la cama y con unas infinitas ganas de nada. -estás loca, me llamas a las tres de la mañana para esto- dijo Rolando molesto, está como en el quinto sueño. -yo no uso reloj y además si yo no duermo, tu tampoco- dijo ella aburrida, no entendiendo el trauma que tenía la gente con dormir cuando ella solo dormía cuando estaba en recuperación    Rolando suspiro diciendo muy molesto –a las 11:30 de la mañana, ahora déjame dormir que no todos somos infrahumanos- -blabla, voy para allá- dijo ella colgando el teléfono levantándose de su cama y metiéndose al baño Abrió la pluma, mientras pensaba “si quiero llegar allá a tiempo, tendré que pedir un favor, a la fuerza aérea y pediría el Falcón HTV-2”; salió del baño y tomo un pantalón corto, un suéter de mangas cortas y botas de combate, todo en n***o. Después se hizo una trenza en cabello, se puso los guantes con todo su vestuario, su puso su muñequera multiusos y tomo su cinturón de armas poniéndoselo en las caderas y colocando las municiones que con solo deslizar hacia atrás se cargaran, las dagas en los muslos y su sai se la coloco en la espalda. Fue hacia el Ferrari de Declan que estaba frente a la torre del leader y se fue hacia la base militar Sector Aéreo de Defensa Este, Rome, Nueva York,  claro después de casi 5 horas manejando a más 90 millas/h. Dylan vio en el horizonte, la dichosa base de la fuerza aérea de Nueva York; llamo a Castor diciendo mientras tomaba una red Bull –necesito que me prestes un avión el más rápido que tengas o sea el falcón- - ¿en qué andas pensando? Tú crees, ¿qué en serio puedo hacer eso? - dijo Castor, alterado ese era el mejor avión de la fuerza aérea y no iba ser nada fácil sacarlo. -si lo harás, porque lo necesito y ustedes lo tienen cogiendo polvo- dijo ella pitando en la entrada mientras ignoraba el oficial que le hablaba. - ¿Qué es esa bulla, que tienes? - dijo él por qué no le entendía casi nada de lo que decía, conoce que Dylan es una alborotadora, pero no tanto. - ¿Cuál la música a todo volumen, la voz de oficial gritándome y que no me importa, la de la alarma de la base por intruso o sea yo, o la del p**o del carro? - dijo ella riéndose y un toque de irreverencia. - ¡¿Qué?! ¡Invadiste una base militar! - dijo el mirando por la ventana y vio un Ferrari rojo, que supuso que era Dylan y no quedo dudas cuando ella le saco el dedo a un sargento. - ¿invadir? Suena muy feo, solo decidí hacerme paso, suena mejor ¿no? - dijo ella bajándose del carro poniendo la alarma. Mostro su credencial de centinela y todos volvió a la calma, mucho tuvieron que aguantarse sus ganas de venganza y ella con una sonrisa diabólica de oreja a oreja y les saco la lengua. -sabes que la gran mayoría de las veces da ganas de matarte, hablo en serio- dijo Castor saliendo de su oficina para encontrase con ella   -lo sé, pero no le daré ese placer y me aguantan hasta el día que me aburra; que no será muy pronto- dijo ella botando su cuarta lata de Red Bull - ¡Que suerte, que te veo solo cuando quieres un avión rápido! - dijo él y lo decía en serio, aunque era excelente aliada, era una pesadilla de conocida. Él la vio apoyada en una pared y noto que ese viaje no era de placer, más bien todo lo contrario y tenía las suficientes armas para matar a toda la base si le daba la gana. - ¡por fin, llegas creí que me iba volver vieja! - dijo Dylan despegándose de la pared -entre más rápido me libere de ti, mejor para mí- dijo Castor con un gesto cansado y haciendo señas para que fuera con él -cierto- dijo Dylan caminando detrás de él y mirando la base, por suerte no había que caminar mucho. La llevó a un hangar donde había más de cuarenta aviones, ella tomó el primero que encontró y se instaló diciendo -torre de control de la base aérea del estado de Nueva York, condado de Rome. Solicita permiso para despegar de la aeronave Falcón HTV-2- -repito, base aérea del estado de Nueva York, pido permiso para despegar apenas salga del hangar- dijo Dylan con los auriculares de vuelo su sai y maletín al lado -permiso concedido, puede despegar en 6 minutos, cambio - dijo la torre de control de la base Dylan antes de apagar su celular, llamó a Rolando diciendo seriamente -necesito un vehículo en el aeropuerto de Culiacán- Fue hacía la pista de lanzamiento y despego hacia estado de Sinaloa, ciudad de Culiacán Rosales, México. Mirando los radares del tablero de control, desconecto el intercomunicador y el GPS del avión para que no la encontraran de ninguna manera si iba a California. -Torre de control del aeropuerto internacional federal de Culiacán, pido permiso para aterrizar, favor de indicar pista de aterrizaje para llegar a tierra- dijo Dylan hablando por la radio -torre de control a aeronave Falcón HTV-2, permiso concedido, use puerta 3- dijo el técnico de control con extrañeza, era muy raro que un avión militar estuviera allí y más que los llamaran desde los Estados Unidos para que lo autorizará inmediatamente. -afirmativo, cambio y fuera- dijo ella, aunque no sabía el lenguaje de los pilotos, sabía volar un avión y tenía licencia de manejar cualquier vehículo, que era lo que importaba ¿no? Llegó a la pista 3, aun no sabiendo donde rayos iba a meter ese avión, cuando bajara de esa máquina, aterrizó sin problemas; se metió a un hangar vacío que había pensó "qué Castor se encargue de la diplomacia". Se quitó el cinturón y los auriculares, tomó sus cosas y se bajó de allí, camino hacia la parte de afuera atravesando los puentes, pero tratando que los humanos no la vieran. En la salida, la esperaba Rolando con un jeep militar diciendo con los brazos cruzados y acento de español forzado - ¿cuánto me va costar tu llegada? - mostrando el cuello -sólo la tarifa, por día al gobierno y un favor de tu parte- dijo Dylan, aunque muchos no lo creyeron ella vivía de los favores, qué le debían y hacía. -sí necesitas de mi sangre, eres libre de tomarla cuando quieras- dijo él, necesitaba la ayuda de esa vampira y él estaba dispuesto a complacerla -yo no tomó sangre humana- dijo ella muy cortante y mirándolo decepcionada, pues la gran mayoría que trabaja con ella la primera vez, le ofrece su sangre. Rolando no podía creer lo que oía, una vampira qué no toma sangre - ¿hablas, en serio? - dijo él aún anonadado y casi tartamudeando -no tomó sangre, ni chupo almas de humanos ni de ninguna criatura viviente. Sí preguntas- dijo Dylan muy determinada, aunque no pudiera explotar sus poderes sobrenaturales además de los de centinela, qué no son muchos, pero respetaba a la vida humana, por eso se restringía y tomaba sustituyentes -muy bien, pero si te la hubiera ofrecido un vampiro la tomarías- dijo él analizándola con cautela -tampoco, aborrezco la sangre, ella es vida, no un alimento- dijo ella muy esquiva, se crio como humana y no iba a tirar a la basura lo que sus padres humanos le enseñaron. Rolando lo juraba no entendería jamás a los infrahumanos, ni centinelas, pero tenía que lidiar con ellos diciendo con aceptación -está bien, cómo tú digas- Se subieron al jeep, Dylan mirando el horizonte de México apoyada en el marco de la ventana cargando su arma, en un silencio tétrico -bienvenida al centro del cartel de Sinaloa, Culiacán Rosales- dijo Rolando con sarcasmo, pues todos corrían el riesgo que los mataran allí mismo. -jajaja, no sirves como anfitrión, dedícate a otra cosa- dijo Dylan riéndose, mientras se preparaba, tenía que capturarlos vivos y tratar de no herir nadie de gravedad   - ¡se acabó el desorden!, ponte el chaleco de la DEA y la máscara recuerda que nadie debe saber quiénes somos, los prisioneros los quieren vivo o muerto y si puedes lisiados sería mejor- dijo Rolando seriamente, no podía equivocarse en esta misión le ha costado 6 años de su vida. -pondré mi comunicador en sintonía con los suyos, ustedes recuerden nada de herir o maltratar a niños ni mujeres y a ningún hombre si es inocente y no me voy a poner esas boberías- dijo Dylan mirando sus armas cargadas Llegaron a una mansión, que los hacía sentir miserablemente pobres con muchos escoltas, -tu trabajo es llegar a donde se encuentra el jefe, sin los escoltas no se den cuenta hasta que sea demasiado tarde- dijo Rolando calculando, ellos no se ensuciarían las manos lo haría ella. -bien, necesito que se mantengan alejados hasta que yo les diga y cuando salga que me den mi pago enseguida que son 1 millón dólares en efectivo- dijo Dylan, tenía que cobrar caro por sabia por experiencia que no iba ser nada fácil Rolando dejo a Dylan, a varias calles de distancia, para que pudiera infiltrase. Ella utilizo su cuerda magnética de muñeca y subió a unos de los techos de las casas de los alrededores, fijándose que no la vieran, ajusto su intercomunicador para que pudiera ver de cerca y noto que la forma de entrar seria como entretenimiento. Salto hacia otro edificio para tener mejor vista panorámica de lo que ocurría, lo que al parecer era una fiesta, solo tendría que esperar a que se emborracharan o marearan un poco para que perdieran la razón, pero no tenía tiempo; aprovecho un descuido de los escoltas y escalo el muro de protección. Pensó con una sonrisa torcida “primera línea de seguridad, atravesada, lo demás será pan comido” Ya adentro escalo una pared y entro a unas de las recamaras, que era más bien el estudio hasta que escucho unos pasos, se escondió debajo de la mesa por suerte la mea era larga y se extendió para que ni siquiera la notaran. Solo entraron un momento a discutir sobre las niñas (prostitutas) y tomar un poco de tabaco y se fueron, cuando salieron vio que tendría que ocultar sus armas para llegar a ellos, por suerte se le había dejado la sai con Rolando. Saco la cabeza por la ventana y vio arriba lo que parecía el dormitorio principal, volvió a escalar y vio que era el dormitorio de la amante, ahora todo lo que tenía que hacer es esperar que Mario viniera solo y capturarlo.  Ella pensaba “¡rayos, que tanto se demora!”, hasta que escucho unos pasos y vio que era el rey de roma, ella se acercó a él por atrás y lo noqueo, -Rolando, ya lo tengo, ven por el- dijo ella mientras lo esposaba. - ¡tan rápido! - dijo Rolando sorprendido, sabía que era buena, pero para tanto movilizo a su equipo, porque ya no era problema de ella si se les escapaba a ellos. Lo dejo encadenado mientras iba por los otros, lanzo al aire un somnífero a los demás, a ella no le afectaba, porque ella no respiraba. Mientras caían uno a uno al piso, ella iba caminado entre ellos y amarrándolos con sus propias cuerdas que encontró en el dormitorio. -oye muévete, que no tengo todo el día- dijo Dylan exasperada de tanto esperar, en realidad no era mucho, pero le gustaba esperar. -ya estamos afuera- dijo Rolando caminado y viendo toda la gente desmayada a causa de la cosa que le debió a ver puesto -como me dijeron, los líderes del cartel de Sinaloa, todos capturados y vivitos y coleando- dijo Dylan con una sonrisa torcida  -bien, como el gobierno de los Estados Unidos, lo dijo aquí está tu millón- dijo Rolando entregándole un maletín a Dylan llenos de billetes de 100 dólares. Dylan lo tomo, después se pondría a contar diciendo –hasta la vista, baby- saliendo de la mansión y subiendo al carro de Rolando y largándose para el aeropuerto. Ella pensaba ir a California, pero no podía ir a la tumba de sus padres con armas y más que ellos están en contra de ellas, iría otro día por el momento tenía que regresarse a la sede de la agencia. Fue al aeropuerto hasta el hangar donde había guardado el avión.  Agarro el paracaídas del avión y activo el piloto automático de la nave para que fuera directamente a la base y puso una grabación pidiendo permiso para aterrizar; después de varias horas vio que estaba cerca se preparó para lanzarse del avión. Abrió la compuerta del avión y montándose en el marco, contando hasta 3 se lanzó al aire, esperando no haberse equivocado, abrió el paracaídas y aterrizó para su desgracia en el techo de vidrio. Rompiendo todo el vidrio a su paso y cayó en el salón de conferencias, cuando se fijó fue en la mesa de conferencias, y frente de Keenan por un poco más y era encima de él. Ella se quitó el equipo de paracaidismo, notando qué el paracaídas le cayó a Jack y se veía no estaba muy feliz con ella. -Dylan Charlie Taylor, ¡¿qué diablos te pasa?!- dijo con mucha ira Jack, Dylan lo avergonzaba ante los demás diariamente, mataría a esa mujer a golpes. -ay Jack, relájate lo siento si, fue un fallo de cálculos. Sí quieres asígname otro castigo- dijo Dylan riéndose, no entendía porque tan molesto por un error. -no me interesan tus disculpas...-dijo Jack con una voz muy seca hasta que Keenan lo interrumpió -yo me encargare de la centinela personalmente- dijo Keenan mirando a Dylan, pensando "está es la oportunidad para volverte mi amante, cómo castigo" Dylan prefirió no decir nada, por el momento luego se quejaría. Empezó a recoger el paracaídas y lo fue metiendo a la bolsa, y quitarse los trozos de vidrio del cuerpo. -centinela, limpia tus heridas y vístete- dijo Keenan con voz de mando y trazándose a alguna parte del mundo. Dylan vio que ese iba ser un día muy largo, dejó la maleta del paracaídas y salió del salón para ir a su dormitorio, en la agencia cada centinela tenía un dormitorio en los pisos del medio. Fue por elevador y se puso a pensar "¿qué castigo me pondrá Keenan?" él lavadora para en el pasillo donde estaba su habitación. Ella camino y puso sus huellas dactilares en la cerradura y entró Se quitó sus armas y se deshizo la trenza, quitándose la ropa. Sé metió en la ducha, aunque le ardían las heridas, sé le curaban rápidamente. Tomó el jabón que pone la agencia (igual al que ponen en los hoteles baratos) empezó a restregárselo por todas partes. Lo que ella no sabía es que Keenan la espiaba, está contando los minutos para que saliera del baño y llevársela; estaba ansioso como nunca lo había estado antes de ella, pero aún no sabía el porqué. Dylan salió del baño, envuelta en una toalla que se veía que fue hecha para alguien mucho más baja que ella, abrió el armario y vio que no tenía mucho que elegir, sólo una blusa blanca de tiras y un pantalón cargo en gris con una boina plateada y botines. Justo cuando terminó de ponerse los botines, apareció Keenan tomándola del brazo y halándola hacía él y trazándola. Cuando ella se apartó de él, vio que estaban una habitación muy lujosa con alfombras persas y sábanas de seda. - ¿qué significa esto, Keenan? - dijo ella aún impresionada porque lo único que no encajaba en ese lugar era ella Keenan había comprado ese apartamento en el centro de todo Nueva York y lo mando a decorar sólo para ella -decidí hacerte mi nuevo juguete- dijo él con desdén Dylan lo miro fijamente, ella no sería el juguete de nadie -nunca en la vida, Keenan mejor ya dame mi castigo y listo- dijo ella mirando la manera de escapar -yo no te he pedido tu opinión, Daphne además ¿cómo eres la amante de Declan? - dijo él la última parte con celos Dylan aun creyendo que era broma, suspiro y dijo -lo de Declan, no es más que espionaje lo que hago con él- pensó "es una misión de rastreo, qué se ha prolongado" - ¿todo lo que ustedes hacen es por la agencia? - preguntó Keenan con frialdad, sabía que no tenían vida propia, pero no a tal punto -sí, nuestra vida gira a través de ella. Y dime, puedes tener a la mujer que se te da la gana, entonces ¿por qué yo? -dijo Dylan intrigada porque no comprendía nada -simple este es tu castigo, él más humillante para ti. Desde ya te dijo que no intentes escapar, aquí tengo a varios shanis y sodids cuidando todos los puntos de accesos, el vidrio es a prueba de cohetes y hay un hechizo de protección que no te dejará salir a menos que yo lo desee- dijo Keenan muy marcado y decidido a que ella no se fuera -desde ya, te digo qué lo vas a lamentar Keenan- dijo Dylan furiosa, agarró una lámpara de la mesa de noche y la tiro al suelo, destruiría todo. Keenan vio que no sería nada fácil, diciendo -mejor quédate tranquila o haré que te arrastres hasta mi- usando telequinesis para arreglar la lámpara.
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