-Sí, lo que dije, además mantente tranquila que Helena no estará aquí, durante tu estancia; tú iras a la escuela con los demás niños, sólo que, lo que toma años tú, deberás aprenderlo en meses para poder llamarte una princesa infernal o la consorte de una leader- dijo él ya en forma más sería, esperando que ella comprendiera y no tener que forzarla hacerlo
-Sinceramente, no me interesa ninguno de los dos títulos- comentó ella con cierto grado de dolor en sus palabras y luego preguntó -¿Qué pasa si no lo hago?-
-Perderás el control sobre ti misma y tendremos que encerrarte en el tártaro hasta que tú misma te mates- explico él con tristeza y melancolía
-¿Y a quién le importa si vivo o muero?- respondió ella con la mirada perdida hacia la nada con algunas lágrimas asomándose en sus ojos
-Podrás continuar con tus planes, después de tu educación, te daré la libertad de elegir además de qué estoy consciente que te debo un deseo de cumpleaños- ofreció él colocando su mano en el hombro de ella
Dylan lo miró y asintió – está bien, ¿Cuándo empiezo? - dijo ella tomando un respiro, en fondo sabía que era necesario
-Ahora mismo, querida tenemos que agilizarnos para tu gran debut ante la sociedad- respondió él, caminando hacia una mesa en la que había una caja de color morado
-Dylan, sabes ¿Cómo se conforma el inframundo? - preguntó mientras abría la caja en ella había una tiara
-No, solo sé, que existen siete dominios, pero desconozco en que consiste su división- respondió ella, recordando que fuera de esta dimensión no se hablaba mucho de ellos y se evitaba todo lo que podía el tema
-Cierto, te explico estamos divididos en castigos ejercidos:
La primera sección es la lujuria, son los íncubos y súcubos que las personas invocan o ellos aparecen para succionarle el alma allí están los demonios de extracto 10 al 9.
La segunda sección es la ira, aquí se encuentran los que tienen el don de mentir y hacer enojar al otro, además de ser altamente violentos, son los guardias entre dimensiones, pertenecen al extracto del 8 al 7.
La tercera sección es la gula, son los demonios de los juegos, llevan al descontrol y desenfreno en todo, extracto del 6 al 5
La cuarta sección es la avaricia, de aquí el amor al dinero y la razón que dominemos a los humanos, extracto del 5 al 4
La quinta sección es la pereza, es la completa dependencia a otro ser, a esta sección es la que mayormente ceden son del extracto 3 al 2
La sexta sección la cuál eres princesa actualmente junto con Helena, la traición y fraude es uno de los más extensos dominios, aquí se califica la traición a conciencia y a qué nivel se llega, se subdivide en 12 subdominios
Por último séptima sección, es la soberbia y la vanidad, aquí es los seres quieren ser más de lo que realmente son y no aceptar sus funciones, en estos dos últimos solo nos mantenemos extracto 1, los nobles- termino de hablar mostrándole en un mapa como iba descendiendo gradualmente hasta donde estaban
-¿Estrato?- preguntó ella confundida ya bastante tenía con el sistema de la agencia, para luego tener este
-sí querida, los nobles siempre nos distinguiremos por el cabello platino y los demás poseen el cabello n***o en diferentes escalas con sus respectivas marcas distintivas- dijo él colocándole la tiara a su nieta
-¿Y esto para qué es?- pregunto ella, sintiéndola pesada y muy incómoda, aún dudando de las acciones de Merite
-Es una copia de la tiara de las almas, debes pórtala siempre; a partir de ahora, pues representa tu estatus como la segunda heredera al trono, junto con otras cosas más que usaras en su momento- explico él observándola y pensó “aún no deja de ser una niña”
-Ummm, okey; aun no entiendo nada de esto de la realeza, además de que esto es muy poco práctico- refunfuño ella acomodándose la tiara
-Tranquila, princesa ya aprenderás, no he dudado por un instante de tus habilidades- dijo él en tono conciliador, guiándola a sus aposentos
-¡Aquí hay más cosas viejas, que un museo!- comentó ella, allí habían cosas como de cinco milenios pasados
Merite se rio y alegó -cierto, aquí somos muy conservadores de la historia y esta es tu habitación dentro del palacio, aquí tienes todo lo que necesitas y si quieres algo, sólo deséalo, nos vemos mañana querida- terminó explicando y salió de la habitación
Dylan miraba fascinada el lugar, la cantidad de joyas y ropa que habían en el armario, cuadros y muebles exquisitamente lujosos, tomó un libro que estaba en el escritorio, leyendo en voz alta -Libro de etiqueta de la realeza- y pensó en forma incrédula “Esto es en serio”
Ella se acostó en la cama y tomó un profundo sueño, mientras corrían lagrimas por sus mejillas hasta la mañana siguiente…
-Despierte, su majestad- escucho Dylan mirando a su alrededor, estaba una señora frente a la cama con la cabeza hacia el suelo.
-Buenos días y ¿tú eres?- comentó ella, aún atolondrada parándose de la cama, mirándola era una señora de cabellos negros azabache, pálida de ojos rojos
-Su doncella, majestad- contestó ella, buscándole todos los implementos necesarios para su primer día de clases
-Interesante, ¿Y qué se supone que haces?- preguntó ella aún sin acostumbrase al “su majestad”
-Le colaboro en todo lo que requiera, su majestad- respondió la doncella, comprendiendo que era verdad lo que se rumoraba que la princesa, no tenía ni idea de la vida en la corte infernal
-Ok entiendo, en pocas palabras tú me sigues, donde sea que yo vaya, ¿cierto?- confirmo Dylan, acordándose de su clase de historia en la academia
Ha pasado exactamente un año desde los sucesos en la Ciudad de Nueva York, aún sigue la batalla por los dominios de Dorian además de que Dylan termino su entrenamiento aunque no ha podido desarrollar todo su potencial y ha regresado el verdadero jefe de la CIABS Nueva York, pidiendo varias explicaciones…