Entonces vio que Luc agarro la mano de alcaide –no la toque- dijo con un tono tan frio y cortante, que hasta ella se aterro; el alcaide la soltó lentamente y clavo la mirada en Luc, entonces lo supo que esa mocosa era propiedad de él y solo de él.
-suéltame, ya la solté- dijo el alcaide en tono chillón, le estaba lastimando la muñeca y si se descuidaba se la rompería;
-recuerda, que ella es mi protegida- dijo Luc con voz fantasmal, soltó al miserable humano, por ahora no lo mataría.
El alcaide se alejó bruscamente de los pabellones, se dijo así mismo –tienes que calmarte, si los quieres vender a la agencia- odiaba a esos reclusos, pero eran su boleto a la riqueza.
-gracias, Luc- dijo Dylan en forma muy pausada, mientras lo analizaba, él emanaba una esencia oscura y tentadora, pero a la vez tranquilizadora
- ¿estás bien? -dijo él con tono preocupado, no podía fijarse en aquella chiquilla, tenía sus sospechas de que era parte demonio y además él le llevaba casi 9 años.
-he estado mejor, pero estoy bien- dijo Dylan con tono tranquilizador, lo que menos necesitaba es causar lastima”
Se coló por la ventana del dormitorio, parte de la luz del amanecer que le dio en la cara a Dylan, noto que Declan la estaba observando desde el sillón en frente de la cama; -Buenos días, Dylan- dijo él en forma dulce y suave
-buenos días, Declan ¿A dónde dormiste? - dijo Dylan medio adormilada, sabía que había sido una sinvergüenza por dormirse tan profundamente en una cama ajena.
-contigo, claro. Aquí te dejo el desayuno- dijo Declan levantándose del sillón y señalando en una mesita un jugo de naranja y varias pastillas
-no desaprovechaste la oportunidad, verdad- dijo ella alzando una ceja, aunque Declan sea su amante había algunas cosas, que ella prefería mantener en secreto y solo para ella.
-tu misma lo dijiste, querida. No todos los días te duermes así- dijo él saliendo por la puerta dejándola sola, pensando “encontrare la manera de volverte mi amante permanente, hasta que consiga algo mejor”
Dylan se levantó de cama con pereza extrema, entro al baño y tomo el cepillo de dientes de Declan; después arreglaría con él todo lo que le ha tomado “prestado”, se cepillo y se bañó, fue a buscar algunas de sus ropas que tenía allí.
Tomo unos jeans negros, una blusa violeta con mangas ¾, y unas botas violetas de cuero que tenía; se pintó las unas de la mano de violeta metálico y las de los pies azul hielo, agarro unos de los envases de tinte que tenía y se pintó las puntas de los cabellos de azul, violeta y blanco, oreándoselos con un secador.
Se puso un poco de brillo labial y de perfume. Busco en el tocador, para ver si ella tenía accesorios allí, y encontró unos aretes violetas y un fajón n***o; salió del dormitorio. Declan silbo –parecieras que vas a ir una cita conmigo- dijo él en forma seductora
Ella se rio diciendo –que yo sea una centinela no significa que pueda ponerme bonita- dijo Dylan, había veces que se ponía ropa normal, no hecha Kevlar y actuaba como si fuera humana.
Tomo fue a la sala donde todavía estaban sus armas, - ¿Declan me prestas una bolsa? - dijo ella, lo único que llevaría encima seria las mágnum, después todo iría a la bolsa. Conecto el intercomunicador para ver los mensajes que decían “Dylan Taylor, ven ya a la agencia” eran como 60 que decían casi lo mismo.
-porque no mejor te doy la bolsa y te llevo, porque sé que no irías directamente a la agencia- dijo Declan alzando la ceja.
-no mejor, préstame unos de tus carros y te aseguro que lo único que tendrá es un rayón y varias multas de tránsito a tu nombre- dijo Dylan casi riéndose, odiaba el tránsito de la ciudad de Nueva York, parecían ancianas manejando.
Declan se rio sabía que eso era lo máximo que obtendría de ella, -está bien, solo devuélvemelo entero ¿quieres? - dijo él lanzándole las llaves y le dio una bolsa de Louis Vuitton
Dylan fue por el carro de Declan que era un Ferrari en color rojo, último modelo. Quito la alarma y metió el maletín con sus armas y su sai pensó “lo malo de usar sai, es que no es un arma fácil de esconder y más cuando eres mujer”
Encendió el auto y se echó a correr a más de 50 millas/h, escuchando música electrónica, se pasó más cinco luces rojas, llegando a Manhattan, le tomo como 35 minutos llegar, más o menos.
También lo más odioso de su ciudad es que nunca hay estacionamiento, bueno cuando eres un simple mortal, pero ella tenía el carro de un sodid o sea que se tenía que quitar por ella, consiguió un bonito puesto justo al frente de la agencia
Saco el maletín del carro y entro al perímetro de la agencia, toco el botón para que cualquier tonto que le toque hacer guardia te pregunte ¿Qué haces allí?
- ¿Cuánto esperabas para venir? - dijo Menw, le dio ganas de morirse a carcajadas, pero se aguantó.
-oye, hago lo que se me la gana y si no te gusta te puedes ir por un tubo- dijo Dylan empujando la puerta de entrada.
La agencia tenía un sistema de presurización en la entrada, que aquel que lograra forzar la puerta, se encontraría con un agujero n***o. Solo hay una forma segura de entrar en la agencia, por autorización o que seas centinela. De otra manera terminarías muerto antes de pisar el vestíbulo.
-hola Dylan, están muy molestos contigo- dijo Megan esperándola en la entrada, taconeándole
Dylan se rio - ¿Cuándo no? - dijo ella tomándolo a gracia, porque le valía un pepino si estaba felices o molestos, era su problema no el de ella
Tomaron el elevador –Dylan y además alguien muy especial te ha estado esperando- dijo Megan emocionada, llegaron a la sala de conferencias
Dylan vio quien la esperaba - ¡Max! - grito ella muy feliz corrió a abrazarlo, él le correspondió el abrazo –Dylan ¿es que siempre llegas tarde? - dijo él riéndose
-yo no llego tarde, ustedes llegan muy temprano- dijo Dylan riéndose, ella adoraba a Max se podía decir que desde prisión es el único padre que ha tenido.
-si claro, hija- dijo él mirando a Dylan, él estaba admirado por su trabajo, pero por su conducta no se quejaba, ella siempre había sido así.
-oye si voy a ser algo tuyo, seré tu sexto hijo- dijo Dylan seriamente, ella hablaba muy en serio cuando decía eso, ella cuando era pequeña era casi un niño y fue casi criada como niño.
-aun sigues con eso, Dylan. Porque te guste muchas cosas de chicos, no te vuelve un chico- dijo Max, él quería a Megan, Rina, Jasón, Sam, Galen, Luc y Dylan como sus hijos, porque él los entreno y educo durante más de 6 años.
-si seguiré hasta que se te meta en la cabeza- dijo Dylan moviendo el dedo índice frente a Max.
Dylan admiraba a Max, él es un ex centinela y un ex SEALS, unos de los pocos que sobreviven al oficio, un lycans con un gran corazón y sentido de humor, pero muy exigente y siempre pide lo mejor.
-bueno, bueno vamos al salón de conferencias, que te esperan- dijo Max, pensó “si supieran que la verdadera razón, por la que me llamaron, es para coordinarlos y ponerlos en cintura”
Caminaron por un largo pasillo, lleno de ventanales ahumados hasta que llegaron a la sala de conferencias, -Dylan, tu primero- dijo Megan abriendo la puerta
-cobarde- susurro Dylan, pasando ella primero, lo primero que llamo su atención fue la mujer de cabellos blancos y ojos rojos, tenía la sospecha de haberla visto antes.
Entonces empezó a recordar, ese rostro, esas facciones. Dylan susurro impresionada–Helena- estaba tan impactada, era la misma que la había abandonado hace 24 años, a su suerte.
Helena sonrió con una sonrisa macabra, diciendo –al fin te acuerdas, Daphne- con un tono de dulce veneno, odiaba a esa chiquilla, pero sería su boleto de ascenso.
Dylan en puso en guardia, Helena podía ser el factor biológico que la trajo al mundo, pero confiaba más en Keenan que en ella. - ¿Qué quieres y que haces aquí, madre? - dijo ella casi escupiendo la pregunta
-tranquila hija, solo vine a presentarte a tu abuelo y darte mi protección- dijo Helena lo más hipócritamente que pudo, si fuera por ella le atravesaría un cuchillo en el corazón y ya.
-si claro, y yo soy la reina de Roma- dijo Dylan con sarcasmo, si algo en la vida aprendió es que nadie da nada a cambio de nada.
- ¡basta, ustedes dos! - dijo un hombre con una esencia muy poderosa, de cabellos color blanco y los ojos rojos, igual que Helena
-muy bien padre, Daphne te presento a tu abuelo el rey del inframundo y de todos sus demonios, Merite- dijo Helena, señalando a su padre, aún no entendía la obsesión que su padre tenía por esta mocosa, si ella valía por cinco de Daphne.
Dylan la miro a ella y al tal Merite, pensó “tienen un gran parecido, pero en el poco tiempo que estuvo con ella jamás le había hablado con respeto a nadie. Algo para nada bueno quieren estos dos de mi”
-te quedaste callada, Daphne- dijo Merite, él miraba a su nieta y no era nada de lo que le había dicho Helena, aunque tampoco sabía que era centinela, él no lo hubiera permitido jamás.
-recuerda Merite, que el silencio confirma y otorga- dijo Dylan muy calmada, ella ya vivía más o menos con la idea que no tenía ninguna familia de sangre, ni de ninguna clase, solo sus amigos la irían a llorar al cementerio.
-es cierto, pero ahora llámame abuelo- dijo él, aunque mucho no lo creyeran, él como el rey de los demonios sentía como humano, pero eso no significa que sea un tonto, eso no le impide gobernar con puño de hierro.
Dylan se sentó en unas de las sillas que había allí pensó “no entendí, Helena me pegaba si le decía mamá, eso la enfurecía gravemente y su papá me pide que lo llame abuelo, aunque ni siquiera lo parezca… ¡Están locos o que!”
– pero no me llames Daphne, llámame Dylan y tenemos un trato- dijo ella extendiendo la mano, y dando una sonrisa torcida; entre más poderosos tenga de su lado será mejor para ella, porque más de uno le quiere cortar la cabeza.
-muy bien- dijo Merite tomando la mano de su nieta, pensando “por ahora no te puedo proteger de Keenan, pero hare lo posible para protegerte de los demás. Cuando sepas lo que vales todos querrán matarte”
-Disculpe sire, pero a Dylan la llama el leader- dijo Megan aun no podían creer que ella sea la nieta de unos de los reyes de los siete infiernos.
-voy para allá- dijo Dylan con un tono neutro, pensó “por fin me libere de estos dos”. Soltó la mano de Merite y se fue para la otra sala.
Llego a la otra sala donde estaba el fastidioso de Keenan y su banda - ¡ahora ¿Qué quieren?!- dijo ella, aún tenía que vengarse de lo de ayer y aún estaba sentida del veneno, pero quejarse no iba servir de nada.
-te acuerdas de la parte donde tenías que ir a la India, verdad- dijo Jack, mirando a Dylan aun no creyendo que todo este tiempo estuvo frente a unas royales de los infiernos.
-sí, ¿Por qué? - dijo Dylan, sentándose en la mesa, traqueteando las uñas contra la mesa y mirando a Jack.
-bueno, cambio de planes, pero claro te hubieras enterado, si hubieras contestado tu intercomunicador- dijo Jack molesto con ella, a él no le cortarían la cabeza por ella.
-dime algo que no sepa- dijo Dylan completamente aburrida, ya era costumbre que la regañaran, la enviaran a correccionales y etc.
Jack suspiro, era inútil discutir con Dylan igual no te hacía caso dijo – el leader Keenan dará una fiesta, esta noche con todos los líderes de las diferentes especies y territorios, donde estará el motivo por lo cual usted tenía que ir a la India. Se filtrarán como meseras, bailarinas orientales y occidentales, damas de compañía y todo lo que se necesite. Allí estudiaran cuales tiene patrones de conducta distintos – volvió a suspirar y juntos los dedos
-a ver si entendí, es una misión de espionaje- dijo Dylan, es que esa no era su especialidad, aunque era una psi, no tenía paciencia a que idiotas coquetearan con ella
-si, donde también las acompañaran los chicos, pero ustedes juegan el papel más importante- dijo Jack, por más que él no le gustara, las mujeres eran mejor que los hombres, sacando información y además la mayoría de los poderosos eran hombres
- ¿Por qué rayos me metes a mí, si estos es especialidad de los delta además de robar? - dijo Dylan con voz golpeada, no es que fuera vaga es que sabía cómo terminaban esas dichosas fiestas y no le gustaba para nada
-simple Dylan, eres una psi y además sirves para el trabajo de acaparar la atención de los hombres- dijo Jack, pensó “si tan solo supiera que es muy hermosa, hasta demasiado para su propio bien”
- ¡ay! no me vengas con esa bazofia- dijo Dylan, bajándose de la mesa, suspiro y dijo – a ver ¿Cuándo es la dichosa fiesta? – dijo aburrida, se prepararía para lo peor
- a ver son las 5 de la tarde, aunque no lo creas y la fiesta inicia a las siete- dijo Jack mirando el reloj con el dedo encima de él
- ¿Qué me toca a mí? - dijo Dylan pensando “¡rayos! en dos horas ¿Qué piensan que yo pueda hacer algo en dos horas?”
-bailarina oriental y dama de compañía- dijo Jack sonriendo, se iba a divertir viéndola casi humillarse según ella.
- ¡Que suerte la mía! - dijo ella con sarcasmo, saliendo de la sala y caminado hacia el armario de disfraces
Subió al dicho elevador, metió su contraseña en la computadora central y puso donde quería ir; cuando llegó grito – ¡Dora! Soy yo Dylan- caminado en medio de tanta ropa, que era lo suficiente para vestir a todo el mundo sin repetir en 10 años.
-aquí, estoy Dylan- dijo Dora, era una bruja- maret de 100 años, también unos de los pocos que pasan el promedio de vida de una centinela y más cuando eres un sigma como ella
- ¿Qué me eligieron hoy? - dijo Dylan con la mano en la cintura, mientras seguía a Dora
- ¡qué bueno! que te vestiste de violeta porque ese tu color para esta misión- dijo Dora, le había hecho un conjunto muy revelador oriental y vestido de gala en violeta a esta chica.
- ¿en serio? ¡Qué pereza! - dijo Dylan, se había vestido de violeta, porque era lo que había en casa de Declan
- ¡oye, no seas mala agradecida! - dijo Dora, sacando los vestidos los cajones, y con la bolsa de maquillaje en la mano
-está bien, está bien, no te me enfusques- dijo Dylan riéndose y levantando la mano en señal de rendición
-bueno, más te vale. Vete a lavar el cabello para quitarte esa pintura- dijo Dora pensando “ahora si me hice, arreglando a toda esta gente en dos horas”
-aaa mi tinte; me acabo lavar el pelo- dijo Dylan en forma de lamento, pensó “ay no, para eso me hubiera venido sin arreglarme”
-tú no te quejes, que no tienes que arreglar a 12 centinelas y hacer parecer que no son peligrosos- dijo Dora, llevando 12 cajas flotando detrás de ella.
-ya voy, pues- caminado hacia los lava cabezas del salón de estilismo de la sección de disfraces.
Puso todo su cabello hacia adelante, se puso de rodillas en la silla, mientras prendía la pluma, - ¿te ayudo? - dijo Jasón mirando a Dylan y con una botella de champú
-sí, está bien- se sentó en la silla y puso sus cabellos hacia atrás, miraba a Jasón pensó “el que lo ve piensa que es un heterosexual, pero si supieran que es todo lo opuesto. ¡Es más femenino que yo!”
- ¡ay no! Dylan tú no te cuidas mucho el cabello, si yo tuviera un pelo como el tuyo sería feliz- dijo Jasón lavando el pelo de Dylan con mucha delicadeza
- ¡para lo que me importa mi cabello!, por mí me lo cortaría como antes- dijo Dylan con desdén, a ella no le importaba a ella le gustaba más el cabello corto, era más práctico, pero también jugar con su pelo largo.
-no hables así, ahora mismo te lo peino y te maquillo la cara- dijo Jasón chillando y pidiendo paciencia.
-ya, ya mejor me callo- dijo Dylan, no estaba de ánimos para discutir con él, más bien se puso a fortalecer sus escudos mentales y poner su voz melosa.
-terminamos, vamos levántate- dijo Jasón secando el cabello de ella, a la vez empujándola para se levantará
Dylan se levantó y no dijo ni una sola palabra, dejo que Jasón la peinara, vistiera y maquillara sin protestar, por el momento. Cuando se vio en el espejo solo pudo pensar “ni me parezco y ahora con la voz que he sacado”
Galen llego con los dispositivos que usarían en esa misión, cuando vio a Dylan dijo- ¡Wau, Dylan! - estaba completamente impactado, sabía que Dylan era bella, pero por Dios pareciera otra.
- ¿Qué tienes allí? - dijo Dylan con tan voz tan suave y sensual, que hasta ella se quedó preguntando si la que hablo fue ella.
Galen se le quedo mirando, deseando el ser unos de los invitados a esa fiesta, pero no; él iba a ser papel de mesero –bueno, micrófonos molares, cámaras y micrófonos microscópicos para que se lo pongan a los invitados sospechosos, rastreadores- dijo mientras sacaba los implementos de cada uno.
-por cada uno llevaran 10 implementos escondidos en el vestuario- dijo Galen pasándole el micrófono molar y el resto de las cosas a Dylan.
Ella se puso entre las muelas el micrófono y el resto lo escondió entre los brillantes de la ropa, busco en los armarios un chaleco o lo que sea, no le gustaba de estar de exhibicionista por allí.
- ¿Dónde es la dichosa fiesta? - dijo Dylan, poniéndose un chaleco blanco que encontró, por allí
-hablando de eso tenemos 20 minutos para llegar- dijo Jasón mirando el reloj, mientras se poniéndose el micrófono entre los dientes
-en la torre del leader- dijo Galen tomando el elevador, -vamos para allá- dijo Dylan cogiendo el bolso donde estaba su otro traje y la llave del Ferrari.
Salieron a la calle, cuando Dylan les dijo –Esperen, nos vamos en este carro- señalando el Ferrari rojo en frente del edificio.
-es una broma- dijo Galen, mirando el auto que nunca se podría comprar un centinela por más que trabajará o ahorrara.
-no, Declan me lo presto- dijo Dylan activando la alarma y metiendo su maletín en la parte de atrás
-a ver, si entendí Declan, el sodid del Bronx te presto unos de sus carros, sabiendo que eres un desastre mundial manejando- dijo Jasón pensando “¡Que suertuda!, siempre lo supe ella puede tener lo que quiera de un hombre por mas tosco que lo trate”
-sí, le asegure que solo tendría un rayón y varias multas; ahora si van a subir o que - dijo ella, encendiendo el auto, mientras esos dos se subían.