Ubicación: centro de la Antártida, en un lugar entre los montes Fuji y Argus; Temperatura: 13° grados Celsius bajo cero)
Tres edificios de concreto cubierto con una capa de hielo sólido, a simple vista no pasan de tres pisos, parecen hangares; pero bajo suelo tienen más de 70 pisos cada uno, conectados entre sí, a través de largos y oscuros, sin mucha calefacción; uno de los edificios es de cadetes de centinelas todos vestidos de color crema y los superiores vestidos la mayoría de los azules.
Apenas ellos habían llegado a la base en un barco pesquero, la cual no era la más acogedora, ambos tenían abrigos negros, lo único que destacaba en el ambiente era el rubio cabello de Menw; la nieve les llegaba hasta las rodillas; caminaron hasta un arco que decía “Conditioning Antarctic Base Command of the South Pole of the Central Intelligence Agency Bionic Sentinels”, en letras grandes con el escudo de la agencia y de la región, estaba algo escondida y cubierta por la densa capa de hielo.
Fueron a una caseta y pusieron una marca de sangre que los identificó rápidamente abrieron la reja congelada; -bienvenidos al centro de acondicionamiento del comando sur- dijo un agente
-ok gracias- contestó Dylan, haciendo un saludo militar junto con Menw, - ¿Puedes guiarnos hacia las habitaciones? - preguntó ella sin muchas ganas de hablar
-solo tenemos una, ya que el Mayor Menw solicitó una cama doble- contesto el agente manteniéndose firme, esperando que le ordene descanso
-¡Descanse, soldado!- ordenó Menw, pasándole las maletas, le tomó la mano a Dylan y siguió al soldado por un pasillo hasta que llego a una modesta habitación con una cama twin y dos mesitas de noches y una cómoda.
-¡Retírese, soldado!- ordenó él esperando que se fuera, empezó a desempacar las pocas maletas que llevaban
Mientras que Dylan miraba por la ventana el paisaje desolado como un desierto en frio, tomaría un descanso y se presentaría ante los reclutas, dentro de unas horas; por ahora quería dormir.
- ¿No me has dicho qué te pasa, Dylan? - pregunto Menw abrazándola por la espalda y meciéndola lentamente
-nada, es que no puedo estar tranquila o que- respondió ella zafándose de él y se lanzó a la cama, se arropo y dijo –voy a dormir-
- ¿Cómo que vas a dormir? Si te la pasaste durmiendo- exclamo él haciéndole cosquillas en el abdomen
-sí, nunca es suficiente- dijo ella en medio de gritos de risa por las cosquillas que le provocaba,
Menw fue subiendo sobre ella hasta llegar a sus ojos, al mirar esos ojos grises estilo gatuno y sus mechones plateados sobre su piel clara, cerró los ojos y le dio un beso en la mejilla y se apartó diciendo –como quieras, yo iré a presentarme con los reclutas-
-si ve con ellos, ahora yo voy- dijo ella echándolo con los gestos, volteándose al lado opuesto de la cama
-como digas- dijo él desanimado caminando hacia el patio y mirando con el rabillo del ojo hacia atrás
Ella seguía con los ojos abiertos, esperando a escuchar sus pasos lejanos, se giró y se paró de un brinco y fue al baño para mirarse en el espejo, se veía tan pálida, tan distinta con varias marcas mal curadas por su ansiedad de huir de él, sus ojos platinados ahora tipo felino, no dejaba de mirar el cabello que tanto odia, que le recuerda a su madre.
En un salón del aeropuerto, se compró varios frascos de tinte, colores de fantasía y mechas junto con una plancha, en un intento desesperado de ocultar su lado maldito. Empezó a ponerse el tinte, pero se le iba apenas pasaba el peine, casi se le olvidaba que el cabello demoniaco no asume ninguna coloración, solo pudo obtener un tono algo azulado después de tantos intentos, entonces decidió pegarse mechas multicolores y azules, tomo una por una y se las pego con la plancha y se hizo una trenza.
Miró el reloj y se dio cuenta que demoró más de cuatro horas, tratándose el cabello; se puso unas botas de combate, un pantalón y un abrigo n***o, salió al patio de entrenamiento, donde Menw tenía haciendo pechadas a los reclutas; caminó sigilosamente hacia ellos, él la vio y grito - ¡Atención soldados! ¡Póngase firme, pecho al frente y hombros hacia atrás! ¡Saludo!- mirándola con admiración
- ¡Descansen soldados! - grito ella y luego dijo –me presento soy Dylan Charlie Taylor, un agente psi-alpha de cinta negra- muy calmada mente mientras veía los rostros de admiración
Ella sonrió y dijo –ahora van a dar 300 vueltas al recinto sin descansar, el que descansa inicia de cero ¡Entendido! - grito de último, sacó su arma de fuego y disparo un tiro al aire y todos salieron corriendo
- ¿Ese es Dylan Taylor?, yo juraba que era un hombre, porque es una leyenda- comentó uno de los chicos
-sí, es algo decepcionante, yo esperaba un fortachón de dos metros, no una mujer con apariencia de muñeca- dijo otro mientras corrían
-chicos, recuerden que es por méritos propios, a pesar de esa apariencia es mucho más peligrosa que Menw y otros jefes, yo si he vistos sus combates de kickboxing, nadie le aguanta un asalto- dijo otro con más sabiduría
Después se metió otro diciendo – y es la jefa del equipo SWAT de la agencia y la quinta al mando de la agencia de la ciudad de Nueva York-
Dylan los escucho, saco las dos armas y emitió dos disparos en medio de los cuatro chismosos y grito - ¡Muévanse, no estamos para hacer vida social!
- ¿Y eso Dylan que ahora andas de azul? - pregunto Menw solo mirando los colores del cabello en medio de risas
-es lo más, que pude conseguir, no te burles- dijo ella acomodándose la trenza de lado derecho, el cual se le notaba el azul más fuerte en las puntas
-ok, no me sorprende. Tú siempre te has pintado el cabello de colores- dijo él conteniendo la risa, caminando hacia ella
Ella lo miro con recelo y luego pregunto - ¿Por cuánto tiempo vamos a estar aquí? - era el último lugar que Keenan la buscaría, pero no sabía si podía resistir mucho tiempo esas condiciones
-por el tiempo necesario, hasta que a él se le quite el capricho, además iremos moviéndonos no podemos estar mucho tiempo en las bases, no sabemos hasta donde estarían dispuestos a vendernos, nos cubriremos con estos reclutas, mientras tanto- respondió en casi un susurro mirándola y luego dirigiendo su mirada hacia ellos
-entendido, fíjate que terminen las vueltas, yo voy a dormir; me duele mucho la cabeza- dijo ella agarrándose la cabeza, como si le fuera a explotar la cabeza en ciento de pedacitos
- ¿te sientes bien? - pregunto él mirándola extrañado porque a ella le gustaba entrenar, aunque también comprendía que ella cayo de un edificio de 50 pisos y duro meses en coma.
-sí, solo tengo problemas con el software- respondió ella caminando hacia la habitación, se lanzó hacia la cama y se durmió
Menw no dijo nada solo miro como se fue, tenía el presentimiento que no debió de haber interferido en la voluntad de leader, después de un tiempo se alejara.
Keenan se resignó, sabía que en algún momento ella lo necesitaría y volvería entonces él se vengaría, aun así, deposito los 600 millones prometidos a la agencia. Busco un par de acompañantes, aunque se aburría con ellas, él las término desechando en menos de tres horas, no basto ponerles pelucas plateadas
Dylan observo su cuenta bancaria, vio el depósito de Keenan, después de todo lo que hizo solo le toco 5 millones, que esperaría un tiempo para sacarlos, quería empezar de cero en cualquier lugar, sería difícil, pero no imposible.
-tienes que poner tu cabeza en orden, Dylan. Solo un año más y puedes morir en paz - se dijo así misma tratando de convencerse, cerró los ojos y tomo una almohada y se tapó la boca mientras gritaba
Después de eso le envió un correo a Rina, cifrado de tal manera que solo ella supiera quien era realmente; no sabía qué hacer, empezó a investigar en bases de datos de la agencia mientras fumaba, ¿En qué país no le negaban la entrada?, a veces ser una loca sin remedio, no era buena opción. Solo le aceptaban la entrada para establecerse en Rusia, Nueva York, Nevada y Chicago. La base lunar era su mejor opción, para mantenerse fuera del foco.
Preparo su acta de traslado de base junto a la Rina, pero no las envió solo las tenía allí guardadas en el archivo, saco una botella de vodka que tenía en la maleta y empezó a beber, esperando la respuesta de ella.
“¿Dónde te habías hecho? Ya te habíamos declarado muerta, iré donde estés, porque aquí te buscan viva o muerta. Yo te pasare tu parte y nos encontramos después” contesto Rina pensando “Dylan tiene más vidas, que un gato”
Dylan sonrió y le envió la carta de traslado a la base lunar, que veían en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, pero había otro problema como zafarse de Menw y llegar de nuevo a los Estados Unidos, sin que su leader o sus subordinados se enteren. Ya pensara en algo, tiene una semana para analizarlo fríamente, aunque estaba ansiosa por irse.
Rina estaba en un cierto dilema, descubrió quien era su padre, vampiro francés rubio de ojos azules, pero no fue lo que esperaba, se puso su falda más bonita y se arregló lo mejor posible, fue a su casa que era de clase acomodada, ella fue toco su puerta y él le abrió, se quedó helada mirándolo, ella heredo sus ojos.
-Buenas tardes, señor Dupont- dijo ella mantenido su postura, con tantas preguntas en mente y porque Lauren, nunca le hablo de él
- ¿Qué deseas? Y ¿Cómo sabes quién soy? – pregunto él, mirando a esa mujer extraña, la cual era muy bella
-quiero hablar con usted acerca de Lauren Croft- contesto ella con cierto grado de seriedad haciéndose paso
Él salió de la casa diciéndole -no sé nada acerca de esa mujer y no tengo nada que seguir hablando con usted- dándole la espalda y regresando
-yo sé que no sabe nada de ella, por eso usted no sabe ¡que yo soy su hija! – exclamo ella mirándolo fijamente, esperando su reacción
Él se quedó de una pieza, se había acostado varias veces con esa mujer, pero no esperaba testo, con razón no podía tener hijos, porque ya tuvo uno le dijo aterradoramente – aléjate de mí, maldita bastarda y tú me las vas a pagar, me oíste-
Rina no dijo ni una palabra, solo se retiró y junto con los desprecios de Cahal, que en la recamara la trata como una diosa, pero fuera de ella como si no fuera nadie, tomaría el dinero y se iría a la base lunar con Dylan.
Fue al apartamento de Cahal, abrió la caja fuerte y tomo todo el dinero que había allí que era un total de tres millones y lo empaco en una bolsa, después fue al banco y utilizando la autorización de Dylan blanqueo las cuentas y era mucho más fácil desde que Drake compro la libertad de ella y la de su hija.
En total eran 7 millones a duras penas, con eso podrán sobrevivir escondiéndose y comprando identidades, limpio los casilleros de la sede central, aludiendo traslado, cuidando de que nadie supiera y aprovechando que Cahal está de viaje, preparo todo, incluso se mudó a Florida.
Dylan nunca desempaco sus cosas y se fue escondida en un carguero que iba para Chile, allí tomaría un avión a Miami. El plan salió sin inconveniente alguno, en el aeropuerto siempre se cubrió el rostro, salió y tomo un taxi para el centro, porque Rina le dio las coordenadas, se bajó del taxi.
Rina vio a Dylan desde la ventana, debía decir que el cabello platino no le favorecía mucho, no era su estilo, bajo a recibirla. Subieron al apartamento, ella se lanzó al sillón
-Bueno Dylan, por ¿Dónde empiezo a contarte? – dijo Rina en medio de risas, había que admitirlo, que ella sabía impactar
-todo, … bueno desde la pelea de leaders ¿Qué paso? – pregunto ella jugando con su cabello y pensando que haría con el
-primero, cuando la estructura donde tú estabas parada cedió, él se lanzó a salvarte, cayeron tan duro que rebotaron 15 metros, Keenan y tu estaban inconscientes, nadie sabía qué hacer, ni que decir, porque él, se puso por debajo de ti y recibió la mayoría del impacto, te abrazaba con mucha fuerza que no hubo quien los separa, hasta que él despertó- conto Rina con emoción y algo de impresión
-en otras palabras, le debo no haberme roto una vez más, todos los huesos- comento Dylan riéndose a carcajadas, no se acuerda muy bien, que sucedió en ese día
-shhhh, silencio; no me interrumpas, déjame terminar. Entonces déjame decirte que destruyeron todo, Cahal era el encargado, y claro más trabajo para nosotros, muchos creían que habían muerto, hasta que a la semana él apareció, todos querían verte, yo me cole para poder verte, en verdad parecías muerta y se corrían muchos rumores acerca de la acción de Keenan y mucho misterio acerca de ti- siguió Rina, recordando lo agitado que era el primer mes, después de eso
-Ok, interesante, ¿Qué más? – pregunto Dylan, parándose del sillón, busco hielo en la nevera y empezó a beber vodka y tomo un cigarrillo de la mesa