Capítulo 40: Solo Adrien y yo.

1961 Words

Narra Amara No sé en qué momento acepté que ese día tenía que existir, pero cuando mamá abrió la boca y dijo mi nombre, todo en mí se tensó como si alguien me hubiese tirado de un hilo invisible. La mañana había sido espesa, casi insoportable. Después de hablar con mi madre en el establo, seguía sintiéndome como si tuviera un ladrillo en el pecho. La culpa no me soltaba. Me dolía la cabeza, el corazón, el cuerpo entero. Como si estuviera cargando con el peso de dos pecados al mismo tiempo. No quería verlos. A ninguno. No quería existir cerca de ellos porque sentía que mi sola presencia contaminaba el aire. Si pudiera, desaparecería dentro de mis cobijas, pero no quería que Helena volviera a hacerme preguntas que no sabría responder. Bajé a la mesa por obligación, no por hambre. Richard

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD