Narra Adrien La reconozco incluso en la oscuridad, la forma en que tiembla. La respiración rápida y entrecortada. El leve movimiento de sus manos, como si buscara sujetarse de algo que no existe. Amara está pegada a la pared, casi sin respirar. —Amara —repito, más cerca esta vez. Ella gira el rostro hacia mí apenas un segundo antes de que otro trueno sacuda toda la casa. Su cuerpo entero se sobresalta, sin pensarlo —sin darme tiempo a decidir si es prudente o no—, corro hacia ella. La alcanzo. La rodeo con mis brazos, siento la forma exacta de su cuerpo presionarse contra el mío. —Tranquila —susurro pegado a su cabello—. No pasa nada. Es solo una tormenta. Sus dedos se aferran a mi camisa como si fueran a romperla. No sé cuándo fue la última vez que alguien se sostuvo de mí así. N

