Narra Amara Nunca había visto la mansión de los Hale tan inquieta. Desde que llegué no había visto tanto movimiento. No era ruido ni desorden… era la anticipación silenciosa que se siente justo antes de que pase algo grande. Las empleadas caminaban más rápido, mi mamá daba instrucciones suaves mientras acomodaba flores en los pasillos y hasta los guardias parecían más rectos en la entrada principal. Todo porque Adrien Hale regresaba. Yo apenas sabía unas cuantas cosas sobre él. Lo que había escuchado en conversaciones sueltas de Richard, lo que mi mamá alababa con orgullo mezclado con cariño, y lo que más me había marcado, lo que había dicho Eli aquella tarde de “Perfecto. El hijo perfecto. El hermano perfecto. El Hale perfecto.” Había sido una frase cargada de veneno… pero también de

