Narra Amara. Tenía una sensación que no pertenecía a mi propio cuerpo. Era extraño… como si algo en mí hubiera cambiado para siempre. Una mezcla de dolor dulce, de calor retenido en mis músculos, de una especie de vibración que aún recorría mis piernas. Miré mi reflejo en el espejo del baño y me mordí el labio. Con solo cerrar mis ojos recordaba su respiración en mi piel. Mi rostro ardió como si sus labios aun estuvieran recorriendo cada parte de mí. El recuerdo me golpeó tan fuerte que tuve que abrir la llave del lavabo y lavar mi rostro porque a ese podría soltar un gemido. ¿Qué había hecho? ¿Por qué no fui capaz de detenerlo? ¿Por qué dejé que me tocara así… que me mirara así… que me hiciera sentir cosas que jamás había sentido con nadie? Creí que lo que había vivido con Eli era

