Estoy despertando de la siesta que nos mandamos con el gordo. Me levanto despacio para no despertarlo —Estoy despierto— dice Pablo mirándome Yo le doy un golpe —Tarado, me asustaste —Perdón, Petí— dice arrepentido Yo me siento en el sillón miro el reloj son las cinco, todavía es temprano. Miro mi celular tengo varias llamadas perdidas, lo llamo —Hola, Sergio —Hola, gordita, te estuve llamando y no me contestaste ¿estas en tu casa?—pregunta Sergio —Perdón, me acosté a hacer una siesta con Pablo —Conmigo nunca haces una siesta— me reprochó él —Ta, Sergio, dejate de joder. Que ya tuve bastante en la semana y a vos no te gustan las siestas —Jajajajaja, pensé que te habías olvidado—dice divertido —No, y estoy en la casa de Cami —Ok, voy para allá Él corto —No me digas nada, v

