Capítulo 18 Dante Al fin he llegado a casa, desde que bajo del avión siento que mi ansiedad y mis nervios crecen de una manera estúpidamente descontrolada. Ver a mis padres esperando por mí, me provoca un nudo en la garganta, me siento como un niño que ve a sus padres después de unas largas vacaciones, mi madre luce más delgada y su rostro está un poco pálido y demacrado. Pero aun así la felicidad que refleja su rostro al verme llegar es indescriptible, camino de manera apresurada hasta llegar a ellos y sonrió cuando Raíza sale de nada y se lanza a mis brazos. — Hermano – grita antes de colgarse como un chango, haciéndome reír mientras evito caer al suelo junto con ella. — Hola mi pequeña, mono – respondo haciendo la gira. — Tonto, ya no me digas así, que no vez que ya no

