Capítulo 6
Abrí los ojos como platos al escucharla y comprender que estaba en el club, se suponía que desde hace horas atrás, ella debía estar en un avión de regreso a NY, comencé a buscarla con la mirada por todos lados hasta que la encontré en la barra. En cuanto nuestras miradas ella sonrió y levantó su copa para luego darle un trago mientras me observaba con evidente molestia, sentí un ligero cosquilleo en mi interior solo por el hecho de verla ahí. Aunque se veía divinamente sexy, traía un vestido rojo con un escote muy pronunciado, el cabello suelto y los labios rojos. Me quedé helado sin saber que hacer, internamente me debatía entres si ir hacia ella o irme con la otra chica, aunque eso significara herirla, de pronto todo se aclaró en mi mente, cuando un chico alto y bien parecido se acercó a ella.
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¿Nos vamos? – preguntó la chica a mi lado, pero yo no podía quitar mi atención de ese hombre que le susurraba cosas al oído, ella me volteó a ver y me sonrió con malicia, tomo la mano del chico y caminaron hacia la pista.
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Lo siento, pero creo que será en otra ocasión ya no estoy de humor. – respondí, sin apartar mi mirada de la pareja que bailaba de manera descarada en la pista.
El tipo la tenía tomada de la cintura mientras restregaba en ella. Un calor intenso se apoderó de mi sistema, la sangre, mis venas ardía, apreté los puños ante la furia que sentí, tenía ganas de arrancarle las manos al tipo que manoseaba a mi mujer.
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Pero me dijiste que te irías conmigo – insistió la chica pasando su mano por mi pecho, la observe irritado y tome su mano con brusquedad. – que hacer me lastimas – lloriqueo.
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Te dije que ya no quiero, deja de molestar – respondí cabreado, mientras apretaba más su mano.
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Dante, pero qué carajos te pasa, suéltala. – intervino Ezra, pues era el único ahí, los demás no perdieron más el tiempo y se fueron a lo suyo. – Suéltala – repitió, lo hice.
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Lo siento mucho, será mejor que te vayas – le dijo a la chica.
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Eres un idiota – la ignoré.
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Pero, ¿Qué carajos te pasa?
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Eso es lo que me pasa – respondí señalando hacia la pista.
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Ok, ya lo entiendo, pero no debiste lastimar a la chica.
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Lo sé, pero me saco de mis casillas su insistencia.
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Y. ¿Qué piensas hacer? – lo voltee a ver, negué. – deja de hacerte el idiota y ve a arreglar eso de una vez… hazla tuya de una buena vez para quitarte el gusto de tenerla y deja de hacer estupideces.
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Es mi hermana.
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No, no lo es… ES TU PRIMA – gritó con apelativo de aclaración, lo miré mal – y si, si comparten lazos de sangre, pero con lo que me has contado tanto tú como ella lo quieren, además no eres ni serás el primer hombre que se mete con su prima.
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Definitivamente estás loco.
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Amigo, se va a escuchar mal lo que te voy a decir, pero no considero que no las pueden empeorar más, si aceptas que la deseas y pasas con ella solo una noche con ella. – lo miro incrédulo. – no me veas así, solo bájate la calentura y date el gusto de tu vida al tener eso que consideras prohibido, por dios, solo quitarte esa maldita obsesión que tienes por ella, porque de seguir así esto acabara contigo. – lo miré mientras me debatía entre el sí o él no, mi teléfono sonó de nuevo.
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El chico guapo que está a mi lado, me ha invitado a salir de aquí para irnos a un lugar más privado, ¿crees que debería divertirme con él? – me estaba provocando y sin duda lo logro porque me tenía donde quería, pues jamás iba a permitir que se fuera con alguien más que no fuera yo.
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Alison deja de jugar… MALDICIÓN.
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Te espero en el estacionamiento, y si no bajas en 15 minutos, daré por hecho que no te interesa lo que yo haga o con quien lo haga. – sus palabras me enfurecieron a un más de lo que estaba. Voltee a ver a Ezra.
- Deja de negarte a lo inevitable, solo ve.
Sin más pérdida de tiempo sabe de la cabina como alma que lleva el diablo, camine como bestia enardecida, atravesé la pista llena de gente hasta salir y llegar al estacionamiento del club donde ella esperaba por mí. Al llegar observé todo el lugar y por suerte estaba vacío, instintivamente mi vista se fue directo a la hermosa castaña que me traía vuelto loco. Ella esperaba impacientemente por mí, mientras estaba recargada en mi auto, sonreí, mi bestia interior estaba a punto de salir, solo espero no arrepentirme de lo que pueda resultar.
Al verme ahí, parado ahí, observándola en silencio, sonrió divertida, definitivamente esta mujer me estaba volviendo loco, en tres zancadas ya estaba frente a frente, acortando la distancia entre nosotros al mínimo. Estábamos tan cerca que podía sentir la calidez de su aliento muy cerca de mis labios, Alison es solo diez centímetros más baja que yo, así que queda a la altura exacta de mi boca.
- Pensé que no ibas a venir – dijo muy cerca de mi boca.
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¿Se puede saber qué mierda estás haciendo aquí?, ¿no se supone que deberías estar en un avión directo a NY? – pregunte intentando verme serio y molesto, aunque por dentro ya estaba completamente jodido.
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Obviamente, he cambiado mi vuelo – respondió mientras deslizaba sus manos sobre mi pecho, la tela de mi camisa era tan delgada que podía sentir sus manos, recorriendo mis pectorales, su tacto me hizo estremecer. Claramente, sabía que me tenía donde me quería tener. – no podía irme sin despedirme de ti – dijo con voz seductora, se acercó a un más a mi boca, lamió mis labios y luego mordió mi labio inferior, provocando que me excitara aún más.
- ¿Por qué viniste a despedirte de mí acá?, más bien la pregunta es, ¿Cómo sabías que estaba aquí?
- Ezra me dijo que estarías aquí y simplemente vine porque de la manera que quiero despedirme de ti, no podía hacerlo en casa. Además, me prometiste traerme aun lugar como este y no cumpliste tu promesa, solo te dedicaste a evitarme. – la miré a los ojos, los tenía y podía notar un brillo intenso de deseo.
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Alison estamos jugando con fuego y si seguimos así nos podemos quemar. Además, creo que ya habíamos acordado que dejaríamos que el tiempo se encargara de esto que sentimos, aunque claramente esto que sentimos está mal, muy mal. – su semblante cambio drásticamente, la molestia en su rostro me dice que la he fastidiado con mis palabras, se alejó de mí de golpe y comenzó a caminar de un lado a otro con frustración.
- LO SÉ – gritó exasperada – pero no puedo con esto que siento Dante… siento que me estoy quemando por dentro y es insoportable.
La miré sin decir nada, porque yo estaba igual o peor que ella, en ningún jodido momento del día había podido apartarla de mi mente, sobre todo después de haberla probado como lo hice.
- Alison, yo… — ella se acercó nuevamente a mí para callarme.
- Dante, te deseo – susurro de manera sensual y provocativa muy cerca de mis labios – aquella noche me sentí completamente viva mientras me hacías el mejor sexo oral de mi vida, jamás lo había experimentado y fue glorioso. Me hice adicta a sus labios con tan solo sentirlos por todo mi cuerpo y probarlos. No te imaginas cuantas gamas tenía de que te atrevieras a follarme, quiero sentirte dentro de mí. – sus palabras me dejaron extasiado, deseaba mandar todo a la mierda y tomarla, pero aún me quedaba una pizca de consciencia.
- Creo que lo que necesitas es buscarte un novio de tu edad, para que te baje la ganas de experimentar. – dije y me arrepentí de inmediato, me miró fijamente a los ojos con rabia.
- En serio eso es lo que ¿quieres?
- Yo considero…. Que.
- Contesta lo que te pregunte – gritó molesta – no te importa que otro este dentro de mí.
- Me jode solo de imaginarlo – admití.
- Entonces, porque no entiendes que yo te quiero a ti, solamente a ti. – una lágrima escurrió por su mejilla, no pude sentirme un maldito miserable.
- Sabes que no es así, Alison acordamos algo y debes respetarlo, trata de enamorarte de alguien, Dios, ¿Por qué me haces las cosas tan difíciles he?
- ¿Qué te hago las cosas difíciles?… por favor, tú eres el que quieres que me consiga un novio porque no tienes el valor de estar conmigo. Prefieres sacrificarme y negar lo que ambos deseamos, para no sentir culpa y para que también puedas seguir fallándote a cuanta zorra se te atraviese enfrente, ¿no es así?
- Alison, deja de hablar así, tú no entiendes nada y tu actitud me desquicia, por dios… es más, ¿Sabes qué pienso?
- No, dímelo – respondió mirándome a los ojos.
- Opino que solo eres una mocosa adolescente con las hormonas alborotadas, estás confundida, sé que no debí tocarte y lo siento, pero – dije molesto, ella solo me miraba con la boca abierta sin replicarme nada.
- No, no es un error, no eres un capricho – contestó exasperada.
- Alison, eres muy joven para saber lo que quieres y solo te estás dejando llevar por la calentura. Pero cuando se te pase, te darás cuenta de que esto es un error y las consecuencias no serán nada buenas, dime, ¿Cómo podré ver a nuestros padres a la cara si te pongo una mano encima?
- Con un carajo, Dante, porque no lo entiendes. – dijo apretando los dientes, luego bajo su mano y apretó mi erección. – te deseo tanto, que siento que mi cuerpo arde hasta quemarse cuando te tengo cerca de mí… maldición… quiero que me toques, que me beses, quiero que me hagas mujer por primera vez. Tú y solo tú.
- Alison, no me hagas perder la cabeza.
- Y, si la perdemos, ¿juntos?
Esa invitación me provoco un corto circuito, nuevamente me debatía entre el bien y el mal, las palabras de mi amigo resonaban en mi cabeza: “solo bájate la calentura y date el gusto de tu vida al tener eso que consideras prohibido, por dios, solo quitarte esa maldita obsesión que tienes por ella, porque de seguir así esto acabara contigo”. Creo que comenzaba a volverme completamente loco, porque estaba a nada de acceder.