– Di “ah” Resoplé y abrí la boca, la acidez y frescura de la fruta me hizo suspirar. Tal vez necesitaba aquello, pero no lo admitiría. – No tienes que venir a consolarme, Themis. ya acepté la decisión que mis hermanos tomaron por mí, además, no puedo hacer más ya que consumí las semillas de granada…estoy atado al inframundo, aunque no lo desee. Supongo que mi personalidad lúgubre queda bien con este lugar así que no está tan ma- ¿Por qué el golpe? Themis, me interrumpió dándome un palmazo en el hombro, no es que me doliera, pero aun así me sorprendía viniendo de alguien como ella. – No te digas así, no eres lúgubre. Absolutamente todos somos diferentes y aunque seas tímido y prefieras la soledad, no quiere decir que ellos te engañen de esa manera tan desleal y más siendo hermanos. No

