Capítulo 33 parte 2

1221 Words
– Di “ah” Resoplé y abrí la boca, la acidez y frescura de la fruta me hizo suspirar. Tal vez necesitaba aquello, pero no lo admitiría. – No tienes que venir a consolarme, Themis. ya acepté la decisión que mis hermanos tomaron por mí, además, no puedo hacer más ya que consumí las semillas de granada…estoy atado al inframundo, aunque no lo desee. Supongo que mi personalidad lúgubre queda bien con este lugar así que no está tan ma- ¿Por qué el golpe? Themis, me interrumpió dándome un palmazo en el hombro, no es que me doliera, pero aun así me sorprendía viniendo de alguien como ella. – No te digas así, no eres lúgubre. Absolutamente todos somos diferentes y aunque seas tímido y prefieras la soledad, no quiere decir que ellos te engañen de esa manera tan desleal y más siendo hermanos. No entendía cómo alguien podía ponerse de mi lado, el enojo de Themis era notorio y eso solo hizo que mi corazón sintiera agradecimiento, ¿Hace cuánto que había experimentado aquel sentimiento? – No tienes que enojarte por mí, es más, Zeus se enojará si se entera que estabas aquí conmigo consolándome, se pondrá celoso. Themis se sonrojó y quise reír, ella era motivo de muchas preguntas, tampoco entendía cómo alguien tan inocente podría enamorarse de alguien como mi hermano Zeus. Eran una pareja tan dispareja, pero aun con eso funcionaban bien. Ella era una buena consejera y él era muy funcional con Themis a su lado. La titánide protegía, aconsejaba y consolaba a Zeus, la mirada llena de amor que le daba a mi hermano era tan obvia que a veces me daba algo de envidia. – Aún no entiendo qué le ves…oh, lo siento, no quise decir eso. La risa de Themis flotó por el bosque sin vida, lejos de pensar que se incomodaría, rio como si le estuviera contando el mejor chiste del mundo. Al ver en mi rostro mi clara confusión rio mucho más. – No te preocupes, es común escuchar eso. No lo ven, pero yo sí veo a Zeus, lo veo de verdad, solo es un dios con un corazón sensible. Por tu reacción no me crees, pero cuando te enamores seguramente me entenderás. Bufé. – Como si alguien quisiera a alguien como yo y estar conmigo en un lugar donde la muerte abunda. – Eso lo dices ahora, pero estoy segura que pronto llegará a ti el amor más bonito y puro. Volví a bufar esta vez divertido por las palabras sin sentido de Themis, yo estaba seguro que nadie vendría voluntariamente a mi reino, nadie se ofrecería a ser mi reina y nadie se quedaría a mi lado. Mientras la titánide hablaba, mi mente fue a otro lado, una escena en mi mente donde posiblemente todo fuera diferente. No supe por qué, pero llegó a mi cabeza la imagen de aquella pequeña ninfa perdida, quien tomaba la posición de mi reina. ¿Porqué de pronto se me venía ella a la mente? ------------------------------------------------------------ – ¿Quién dices que es? – Es la hija de su hermana Deméter, mi señor. – Mh, ¿Ella tiene una hija? ¿Quién es el padre? pensé que era una ninfa del bosque que se perdió y se desvió del camino. – El padre es el rey Zeus, mi señor. No se sabe bien, pero según los rumores el rey Zeus forzó a la señora Deméter. Por esta razón la señora Deméter desea que su hija viva alejada del Olimpo y de los dioses. – ¿Zeus la forzó? ¿Ya no está con Themis? – …No, mi señor. Se rumorea que ambos se separaron y ahora el rey está con la señora Hera…se rumorea que pronto habrá una boda y la señora Hera se convertirá en la nueva reina. Como siempre Tánatos me informaba de noticias interesantes. En el inframundo casi no circulaban noticias del Olimpo ni del mundo de los humanos y no era que yo tenga interés en salir de mi castillo, pero siempre el confiable Tánatos venia a contarme lo que escuchaba o lo que acontecía. Tánatos, la deidad menor de la muerte no violenta junto a su hermano gemelo Hypnos la deidad menor del sueño, trabajaban para mi haciendo dormir y llevando las almas cuando llegaba su momento. También me ayudaban en otras cosas que se necesitaban aquí así que se podría decir que eran mis dos dioses de confianza. Lo que me dijo me dejó pensando ¿Cómo que Zeus le fue infiel a Themis? ¿Qué había pasado ahí? Hace un tiempo vi a una Themis feliz al lado de mi hermano e incluso él se veía bien, tranquilo al lado de la titánide, pero ¿de un momento a otro tuvieron una ruptura? No los había visto en un tiempo, tampoco era que quisiera hacerlo sin motivo ¿Hace cuánto fue? ¿Unos 50 años tal vez? no pasé mucho tiempo encerrado en mi reino ¿o sí? – Mh…¿Cómo está Themis? – La señora Themis parece tranquila, igual de amable y cordial con todos. – ¿Sigue siendo la consejera? – Sí, maestro. – Es muy terca y no dejará su puesto tan fácilmente porque es muy leal. – Y…maestro… – ¿Mh? ¿Qué pasa, Tánatos? Mi servidor se removió nerviosamente en su sitio, tocaba sus dedos en una clara señal de temor. – Dime qué pasa, Tánatos. – …Según los rumores, la señora Themis será la organizadora de la boda entre el rey Zeus y la señora Hera. – ¿Qué? ¿Zeus se atrevió a pedirle a Themis eso? – No, los rumores dicen que quien pidió eso fue…la señora Hera. De mi cuerpo salieron llamas negras que se extendieron hacia mi trono también. Tánatos retrocedió de miedo y entendí el porqué no me lo dijo directamente. Sabía que eso me enojaría y sí, estaba furioso, furibundo, ¿Cómo Hera se atrevía a pedirle eso a Themis quien tenía más rango entre todos nosotros? ¿Y cómo Zeus permitía que Hera fuera tan descarada? Desde que fuimos liberados de nuestro padre, ella siempre se encargó de destacar a los ojos de Zeus, siempre siendo el centro, siempre queriendo ser la diosa principal, siempre queriendo ser más que todos. Era mi hermana, pero no podía decir que teníamos una conexión, éramos diferentes, ella quería llamar la atención y a mí no me gustaba tener miradas en mí. Cerré los ojos en un intento por calmarme, deseaba tanto salir de mi reino y ahorcar a la descarada de Hera, y más aún, deseaba tanto patear el trasero olímpico de mi hermano, pero sabía que no podía hacer eso. Respirar, necesitaba respirar y calmarme. No sé cuánto tiempo me tardé en hacer que las llamas disminuyeran hasta desaparecer, cuando abrí los ojos ya las llamas desaparecieron, y mi enojo, aunque latente, estaba controlando. – Si ellos se casan seguramente seremos invitados, debes estar al pendiente por cualquier cosa que pase tanto en el Olimpo como en el mundo de los vivos. – Sí, maestro. – Y otra cosa, averigua sobre la hija de Deméter, lo quiero saber todo. Quiero saber todo lo que puedas averiguar y hazlo sin que se entere nadie. No quiero molestias en el proceso. – Sí, maestro.
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