Capítulo 41 parte 2

1061 Words
Deméter se levantó impulsivamente, sus ojos brillaron dorados de ira. Retrocedí, sin duda esa señora estaba loca, tenía que salir de aquí. Al parecer mi silencio la satisfizo porque una sonrisa arrogante apareció en sus labios y volvió a hablar. – Parece que en la otra vida mi intento anterior de alejarte de ese dios fúnebre no funcionó, en esta vida te guiaré de la mejor manera. De nuevo mi carácter de pelirroja furibunda me estaba ganando y estaba a punto de abrir la boca y ponerme a pelear con esta señora, pero la puerta nuevamente se abrió. Frente a mi estaba un hombre, esa sonrisa y mirada divertida, esas cejas bien perfiladas y espesas, barba bien cortada y delineada, piel bronceada, cabello n***o y corto. Yo conocía a ese hombre, era el hombre que atendí una vez en mi floristería. – Tú… – Oh, vaya, vaya. Al fin te despertaste, pelirroja bonita. El hombre caminó con confianza dentro de la habitación, la señora bufó con irritación cruzando los brazos. – Crío, ¿No deberías estar en otro lado? Me gustaría que me dieras tiempo de madre e hija para disfrutar. – ¿Tiempo madre-hija? Pero yo veo que la pelirroja bonita está incómoda contigo. – Así es, estoy incómoda con esta señora. Déjame salir de aquí. – Eso tampoco será posible, eres un contenedor divino importante para nosotros. La mirada oscura de aquel hombre cambió a una dorada. No estaba enojado, más bien estaba divertido y emocionado. Según entendía los ojos de los guerreros cambiaban de acuerdo a emociones fuertes como la excitación, enojo o emoción muy fuertes. También los titanes hacían eso, cosa que si me lo preguntaban era algo perturbador. – Crío, deja de meterte donde no te llaman. – Parece que Cronos no te informó, pero esta pelirroja es mía ahora. – ¡Qué! ¡Eso no fue lo que acordamos! Bien, retrocedí un poco dejando espacio para que estos dos seres hablaran, eran como una pelea entre ballenas gigantes y yo solo era un pequeño camarón entre ellos. La señora parecía verdaderamente enojada, la mirada verdosa y tranquila se había ido dejando en su lugar una furibunda mirada dorada. Por otro lado, el hombre llamado Crío la miraba divertido. – Lamentablemente los planes cambiaron y aceptarás los cambios quieras o no. – Per- – Silencio. No permitiré que arruines los planes que nos llevó tanto tiempo hacer. Si tienes alguna duda o algún reclamo deberías ir a hablar con mi hermano. Ahora vete que tengo algunas cosas que hablar con esta bonita. La mujer que decía ser Deméter apretó los dientes y salió de la habitación furibunda. Finalmente nos quedamos los dos solos. Fui hacia la cama y me senté. – Tú…sabías quien era yo cuando llegaste a mi floristería ¿Verdad? – Solo quería conocerte. – ¿Las flores de verdad eran para tu hermano? – Sí, quería hacerle una broma coqueteando con Themis, pero al final las cosas no salieron como lo esperaba. Cuando llegué mi hermano estaba herido y su mujer se había ido. – Si hablas de Themis, debes referirte a Nora. Ella no es de Cronos. Ella no es propiedad de nadie y si ella eligió a Caesar es porque ella lo así lo quiso. – No voy a pelear con eso, no me interesan los gustos que mi hermano pueda tener. Solo me interesa lo que yo pueda obtener. Y felizmente te tengo aquí. Funcionó que quemaran tu negocio, ups, yo y mi boca suelta. La sonrisa divertida se volvió más cruel mientras el color se fue de mi rostro. Él fue quien destruyó mi negocio. – Tú…tu fuiste. – Bueno, no me voy a retribuir todo el mérito. Tu hermana ayudó mucho. – Mi- dónde- ¿Encontraste a mi hermana? Crío se divirtió mucho. – Bárbara ¿Verdad? Muy diferente a ti, pero muy buena siendo un reemplazo temporal. Las Moiras querían que sepamos de ella porque fue a mi hermano a pedir dinero a cambio de unos papeles de una floristería. – No…ella no puede tener mis papeles de propiedad. Después del incendio los tuve en mis manos para ver lo del seguro. – Oh, ¿No lo notaste? Eran copias muy reales. Me sorprende los contactos que tu hermana tiene. Apreté mis manos y mi vista fija ahora en ellas. Mi corazón estaba roto, de todo lo que podía hacer mi hermana no esperaba que llegara a tanto con tal de tener dinero. – ¿Estás muy triste? Es divertido que en esta vida también te traicione tu propia familia. – ¿A qué te refieres? – Te daré un poco de luz a esa pobre alma traicionada tuya. ¿Por qué crees que Deméter te trata como hija? ¿tienes sueños siendo otra persona? … – Ese silencio es un sí, así que déjame iluminarte más. Tu alma fue reconocida por su madre, la diosa Perséfone que fue traicionada por su propia madre habita en ti. – No… – ¿Por qué crees que eres un alma divina que puede ayudar a las deidades? Todas las almas divinas son reencarnaciones de divinidades, pensé que sabías eso. Si era cierto, podía tener sentido la atracción que sentía hacia Damián, él tenía el alma de Hades, pero de alguna manera sentía que él se quería alejar de mí ¿Era por la dichosa traición de la que hablaba ese hombre? Este Crío parecía ser alguien que le gustaba contar secretos, el famoso chismoso del grupo, tal vez podía usar eso para saber cosas mientras Damián venía a rescatarme. – Dijiste que era un alma traicionada. ¿Deméter me traicionó? Una nueva risa inundó la habitación. – ¿Quieres saber? Bueno, no es como que vas a poder salir para habar y como te quedarás a mi lado siempre no veo por qué no decirte la verdad que lleva oculta hace eones, pero en vez de contarte ¿Qué te parece mostrar recuerdos pasados? Dime ¿Podrás soportar la verdad? – Quiero saberlo, por favor…muéstramelo. La satisfacción en su rostro al verme rogar hizo que nuevamente la mirada brillara con luz dorada. Al parecer era el típico hombre que le gusta ver rogar y pedir. Crío se acercó y puso su índice sobre el centro de mi frente. – Entonces prepárate para ver la mayor traición de tu vida.
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