DAMIÁN ¿Cuánto tiempo había pasado? Había pasado días, pero a mí me parecían semanas desde la discusión que tuve con Rubí. En mi mente aún estaba el rostro dolido, enojado y lleno de lágrimas sin derramar repitiéndose una y otra vez, eso no me dejaba dormir, no me dejaba comer a gusto. Era como si una piedra se hubiera instalado en mi pecho y no me dejara vivir tranquilo. Rubí había cumplido la necesidad que tenía por pedir otra cuidadora y no sabía si sentirme aliviado y agradecido por haberme obedecido o estar decepcionado y enojado porque me obedeció, era tonto, lo sabía, pero esos sentimientos no podía sacarlos. Me enojaba más el hecho de que en todos estos días, esa pelirroja metida no hubiera venido a ver cómo estaba. Seguía recuperándome y mis heridas estaban curadas a un 90%, com

