La jornada laboral continuó con normalidad, pero nada les quitaba ese mal sabor de boca a Finn y Astrid, no esperaban que este sujeto respondiera de tal manera y menos luego de sentirse totalmente ridículo y no poder quebrar a Finn para que se pusiera nervioso y ganar terreno con él. Luego de ese disgusto, Mary salió de la oficina y se fue con él a uno de los galpones en la zona industrial de San Francisco donde se encontraba la mercancía que llegaba proveniente de China. Así que durante el resto del día se mantuvieron estos dos solos en la oficina escuchando música y trabajando a su gusto, teniendo una breve prueba de lo que posiblemente se les acercaba como compañeros después de que Mary se marchara a la capital, Washington D. C, junto con Albert Clark, su nuevo jefe y actual pareja.

