El hechicero y el dragón Parte3

1897 Words
Lumus sintió que su estómago se revolvía – lo que dices no tiene sentido, en quinientos años estaré muerto. No necesito ir tan lejos – se burló de sí mismo – quince. Veinte si tengo suerte – se llevó la mano al rostro para presionar sus ojos – no viviré más que eso y esperas que crea que esa…, era mi voz quinientos años en el futuro, ¿por qué? Su corazón latía muy rápido, era consciente de sus problemas médicos, pero al decir que moriría en quince años ese tiempo se sintió tan corto, que tuvo que detenerse. – ¡Por qué siquiera estoy escuchándote! El espíritu se mantuvo en calma. – Dime – pidió Lumus, más centrado en el problema y dejando de lado la misteriosa voz – ¿por qué me estás haciendo esto?, no soy el maestro de la torre, ¿por qué a mí? El espíritu levantó la mirada – yo no lo hago, eres tú – presionó la superficie del espejo – aún no comprendo cómo funciona. Conecta dos puntos a quinientos años de distancia y para que esos dos puntos puedan conectarse, la misma persona debe estar viva en ambos lugares. Lumus sonrió con burla – soy un idiota. Volveré a mi oficina y tú nunca saldrás de aquí – dio la vuelta y sintió una sombra hecha de luz que se aproximaba al costado izquierdo de su cuerpo. Su visión tembló, sus manos se congelaron y cuando la oscuridad volvió, necesitó varios segundos para entender lo que había pasado. El espíritu corrupto le dio un beso en cada ojo y desapareció. Lumus la buscó, vio la puerta abierta y corrió de prisa para cerrarla y encender el proyector. El espíritu puro no podía escapar, él sería culpado si ella escapaba. La luz del proyector parpadeó, Lumus lo encendió y lo apagó varias veces con desesperación y en un segundo, la esfera estalló. – Maldición – exclamó Lumus. Dio la vuelta para buscar otro proyector y la luz se encendió, pero no en el proyector sino a su alrededor. Los espíritus estaban ahí, mirándolo fijamente. Lumus dejó el calabozo. A partir de ese día sus ojos miraron con mayor claridad, las notas, la letra pequeña que le entregaban, todo estaba ahí. Tan claro como antes de su ceguera. Se sentó en la silla y pasó un largo tiempo pensando en lo que había pasado. Días más tarde volvió al calabozo y pidió que lo dejaran solo para hablar con ella. – Explícame, ¿por qué las criaturas corruptas son más fuertes?, lo estuve pensando por mucho tiempo – se llevó la mano a la frente, donde su migraña presionaba con más fuerza – las sirenas son más poderosas que los espíritus de agua, los gigantes superan en fuerza a los espíritus de tierra, la mezcla entre ambas especies debería degradarlas, pero no es así, los hijos de los humanos y los espíritus corruptos son más poderosos que los espíritus puros. El espíritu alzó la mirada – no es así. En términos de fuerza las criaturas corruptas no pueden superarnos. – Deja de mentir, lo he visto. El espíritu puro se puso de pie – confundes conceptos muy simples. Las sirenas viven un máximo de cien años, los espíritus de agua son eternos, las sirenas sufren si se alejan del océano, los espíritus de agua pueden existir en cualquier entorno. Y su fuerza no tienen comparación. – Si son más fuertes, ¿por qué somos nosotros los que tenemos que pelear?, si de verdad son superiores, deberían ser capaces de detenerlos. Mira a tu alrededor, espíritus puros atrapados por humanos. No podríamos hacer lo mismo con los espíritus corruptos porque ellos son más fuertes. El espíritu negó con la cabeza – hay una diferencia entre un gigante y un espíritu de tierra. El gigante no teme dañar a otros, su naturaleza humana es la dominante y no siente empatía por las criaturas que son diferentes. Un espíritu de tierra siente tanta empatía que está dispuesto a quedarse aquí mil años – señaló las celdas con sus brazos – antes de dañar a un humano o provocarle dolor. Lumus retrocedió. – Nosotros no somos más débiles. Uno de nosotros bastaría para destruir esta construcción, pero eso es algo que nunca haremos, porque miles morirían y no deseamos eso – se llevó las manos al corazón – los espíritus puros amamos a los humanos, pero hemos recibido su odio por generaciones, su desprecio y su desapego. Nos ven como meros sirvientes. Nos encarcelan a su antojo y se siente superiores. Los espíritus corruptos nacen por muchas razones, algunos por amor, otros por celos. Pero los espíritus que se corrompen por las acciones humanas son quienes no temen dañarlos en represalia por sus acciones. Por eso parece que son más fuertes y nos miran con superioridad, porque para ellos, este amor se considera una debilidad. Pero, si nosotros cayéramos en la corrupción. No existían los humanos. Lumus tragó saliva – ¿puedes probarlo?, ¡ese poder del que hablas!, ¿puedes probar que existe? El espíritu ladeó la cabeza con mucha calma – mi poder conecta a una persona con su pasado y su futuro a través de quinientos años. Puedes preguntártelo a ti mismo – señaló el piso. Lumus bajó la mirada. – Ella tiene razón – dijo la voz que venía del otro lado del espejo – ve a la caverna que está en el norte. La información está entre tus documentos, fue una investigación reciente. Encontrarás a un espíritu puro en plena transformación a un espíritu maestro. Será una oportunidad que no querrás perderte. Lumus miró al espíritu puro, convencido de que esa conversación fue una ilusión. El espíritu puro estaba imitando su voz, sin embargo, ¿de qué caverna estaba hablando? Tras dejar el calabozo y volver a su oficina, encontró una carpeta sobre la mesa, la abrió y descubrió que era la investigación sobre una caverna en las montañas heladas. Después de varios avistamientos, se tenía la creencia de que las cuevas eran habitadas por un espíritu, sin embargo. Aún no se determinaba la naturaleza, el tipo, o si era un espíritu corrupto. Pronto habría una exploración. – ¿Cómo lo supo? – se preguntó Lumus y entendió que debía tomar una decisión. Ir a la exploración, tal y como el espíritu corrupto deseaba. O quedarse. Si se trataba de una trampa, era muy probable que durante su ausencia los espíritus en el calabozo tomaran la oportunidad para huir y sería su culpa. O al menos su responsabilidad. Por otro lado, su curiosidad estaba despierta. Había una cueva, una investigación, un posible espíritu corrupto y la promesa, “una oportunidad que no querrás perderte” Dejó de dormir por dos días, pasó mucho tiempo analizando sus opciones y posibles escenarios. Pero al llegar la fecha, su carruaje fue parte de la caravana y llenó la notificación para la torre. Estaría en la exploración. – Hechicero Percival – lo saludó el jefe de la exploración, un explorador de cincuenta años con una sonrisa caída de nombre Eder Elgas – es un placer tenerlo como acompañante, aunque ya tenemos varios escribanos, siempre es bueno tener otro investigador. Lumus ignoró la comparación y simplemente lo saludó, pero mientras ordenaba su equipaje, vio un rostro conocido – hechicera Casandra. Ella giró, no llevaba carruaje, solo un caballo y terminaba de montar su equipaje – señor. – No vi su nombre en la hoja de exploración, ¿por qué decidió ir? Casandra suspiró – no lo decidí, fue un castigo. Lumus entendió el resto – lleve su caballo atrás, puede ir en el carruaje conmigo. – ¿No es problema? – No para mí, además, podrá contarme más sobre ese rey del que me habló. Escuché más noticias al respecto y tengo curiosidad. Casandra asintió y como Lumus le pidió, durante el viaje le habló de la antigua reina Amatista, la mujer que deseaba un hijo y su esposo, el rey con docenas de hijos ilegítimos. El nacimiento de los príncipes Esmeralda y Vladimir fue un momento muy feliz para el reino. Sin embargo, desató una serie de eventos sin precedentes. Para proteger el futuro de sus hijos, la reina mandó a asesinar a todos los hijos ilegítimos del rey, su comportamiento se volvió caótico e intentó buscar al rey demonio que gobernaba el bosque sombrío. El rey la encerró y tiempo después, durante la llegada del hombre que se casaría con la princesa Esmeralda. El rey demonio apareció y se llevó a la princesa. Todos esos eventos desaparecieron de la mente de Casandra, ella era una de las personas más impresionadas, porque fue quien vio crecer a la princesa y la olvidó. Tan fácilmente. La sensación de que el rey demonio tenía un poder aterrador no podía dejar su cabeza y por eso, no deseaba que el reino fuera a la guerra. Lumus lo comprendió. Al seguir su historia, Casandra habló de cómo todo el reino prosperaba y lo que pasaría, una vez que el ejercito entrara al bosque sombrío. El viaje duró cuatro días. La exploración dejó los carruajes e iniciaron la caminata hacia las cavernas. Dentro el aire se sentía denso y en la distancia se escuchaba un goteo constante. El aire olía a humedad, algo común en una cueva, sin embargo, todos los hechiceros sintieron que algo no estaba bien. Eder se detuvo al ver una bifurcación y revisó sus notas – es en esta dirección – dijo, después de un largo tiempo, pero un día más tarde. Volvieron al mismo punto. Los hechiceros comenzaron a impacientarse. – Es en esa dirección – dijo Eder. – La vez pasada dijiste que era el camino de la derecha, ahora el de la izquierda, si volvemos aquí mañana, ¿qué camino tomaremos? – reclamó uno de los magos. Eder se molestó y lanzó una ráfaga de fuego, un hechizo que no estaba recomendado dentro de una cueva, dadas las cantidades de oxígeno. El mago que recibió el flamazo, se defendió con un escudo y los demás guardaron silencio. Al día siguiente volvieron a ese mismo punto. – Montaremos el campamento aquí y continuaremos mañana – fue la orden. Lumus miró las paredes por un largo tiempo. En esos días escuchó a los otros magos e hizo muchas preguntas. No había duda. Había dos caminos, uno localizado a la derecha y otro a la izquierda, no importaba a quién se lo preguntara, incluso Casandra le dio esa respuesta. Pero en sus ojos, había tres caminos. El de la derecha que tomaron la primera vez, el de la izquierda del que habían vuelto y un tercer camino ubicado justo en el centro, y que nadie más podía ver. Con algo de nerviosismo peinó su cabello hacia atrás. Esperó a que todos se quedaran dormidos y se envolvió en un hechizo de invisibilidad para que nadie más pudiera verlo. El espíritu le dijo que en ese lugar había un espíritu puro de tipo guardián que estaba a punto de ascender a la categoría de maestro, de ser cierto, sería testigo de un evento digno de ser anotado en los libros de historia. De ser mentira, probablemente moriría. Llevaba dos días pensando en esa posibilidad y sin dudarlo, se adentró en las profundidades de la cueva, a través del tercer camino que nadie más podía ver.
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