La princesa que nunca volvió Parte final

1205 Words
En el final de una historia trágica, el espíritu rey del bosque cerró los ojos y dejó que Casian lo golpeara. En una situación como esa él actuó con calma y lo miró con cierta ternura. Las lágrimas que bajaban por los ojos de Casian eran rojas – ¿por qué lo hiciste? – Para salvarla – soltó el espíritu del bosque – el primer espíritu corrupto nunca la dejará sola, el cielo es el único lugar donde ella estará a salvo, hasta que… – ¿Hasta qué? – gritó Casian – tú hiciste todo esto, estuviste detrás de todo desde el comienzo, ¿qué es lo que quieres?, ¿qué quieres de mí? Había una respuesta que hizo que el espíritu del bosque regresara a su primer día como espíritu rey, su nacimiento en el desierto, tan solo y tan vacío, porque le había arrebatado todo, incluso su derecho a seguir siendo humano. Lágrimas bajaron por las esquinas de sus ojos. – Lo que siempre he querido – susurró y sonrió, al hacerlo tuvo el presentimiento de que no lo había hecho en un largo tiempo – que seas feliz. Sus lágrimas crearon un árbol con flores que trepaba desde la base del bosque hacia el lugar dónde Casian lo tenía sujeto por el cuello. – ¿Harías cualquier cosa por la mujer que amas?, ¿o solo harás lo que encuentras conveniente? – habló, mientras su expresión cambiaba – si su amor es real, esperarás por ella y ella esperará por ti, sino lo es. Adelante, destruye el mundo. Esmeralda no tendrá en donde renacer y desaparecerá para siempre, ¿eso se ajusta a lo que quieres? Las líneas negras retrocedieron en el contorno de los ojos de Casian y su mano soltó el cuello del espíritu del bosque. El árbol que seguía creciendo lo rodeó y envolvió de la misma forma en que hizo esa noche, siglos atrás, cuando Casian se presentó ante el espíritu rey y le pidió la fuerza para seguir vivo quinientos años en el futuro. El rey demonio volvió a su prisión. El espíritu rey del bosque se limpió las lágrimas y voló hacia la cabeza de la tortuga, ella sufría, caminaba torpemente, sacudía la tierra de su espalda y lanzaba gemidos de dolor. – Está bien – dijo el espíritu del bosque y se agachó sobre la frente de la tortuga – ya no necesitan cumplir los deseos de otros. Es suficiente. Los miles de deseos del ejército que aún deseaba entrar al bosque sombrío desaparecieron, la tortuga dejó de escucharlos y gracias a eso, su dolor se calmó. Terminada esa reunión, el espíritu del bosque fue al castillo, reducido a una pila de rocas y se paró delante de un árbol tejido con líneas blancas, negras y plateadas. Ahí, tocó la superficie del árbol y suspiró – te di una difícil misión y la cumpliste bien. Ve a buscarla y sé libre – susurró. Su última parada fue Lumus. Él tosía, había una marca en su cuello que aún dolía y no sanaba, sin importar cuántos hechizos de sanación usara. Al ver al espíritu rey del bosque, se levantó – ¿qué eres?, luces como un humano, no puedes ser un simple espíritu guardián. Él asintió – es correcto, soy un espíritu rey. Las manos de Lumus se apretaron – ustedes permitieron la corrupción, no, ustedes la crearon y después nos enviaron a pelear sus batallas. No tienen idea de lo que hemos pasado, las vidas que perdimos. – Y por eso participaste en esta guerra – dijo el espíritu del bosque – me preguntaba quién eras o cómo habías obtenido ese poder – extendió su mano. Lumus retrocedió – no puedes matarme. Hablé con mi yo del futuro, dentro de quinientos años. Sigo vivo, y hablé con él gracias al poder de uno de ustedes, no puedes matarme. El espíritu del bosque alzó la mirada – quinientos años – la cifra era interesante – en ese caso, soy la persona de quien quieres vengarte. Yo permití que se creara la corrupción y entregué la magia a los humanos, las consecuencias de esos dos actos causaron todas las pérdidas que mencionas, pero las consecuencias de tus acciones y esta guerra, pudieron provocar la destrucción de todo el planeta – dijo y alzó la mirada – en ese caso, yo debería matarte. Lumus palideció. – Pero no lo haré. Tu castigo será otro. Una planta apareció en el aire; contenía el alma del rey demonio y era muy pequeña, el espíritu rey del bosque la tomó y la lanzó contra las manos de Lumus. – Desde ahora eres el carcelero. Tu misión es proteger esa planta, un consejo – le dijo – si se libera antes de tiempo, estará muy enojado y tratará de destruir el mundo nuevamente. Ah, y no importa cuán fuerte te creas, él fue engendrado por primer acto corrupto, toda su existencia fue diseñada como un insulto a la creación. Él es la destrucción encarnada. Nunca se detendrá si encuentra la motivación, lo que necesita es que este mundo tenga una razón para seguir existiendo y esa razón, es la mujer cuya muerte tú provocaste. Lumus tragó saliva. – Ahora, puedes corregir el desastre que provocaron tus acciones, o puedes entregarme la planta y seguir en este mundo, provocando miles de muertes como consecuencia de tus acciones – dictó el espíritu rey del bosque y al final le dijo – vive una vida interesante, quinientos años es mucho tiempo, te mostrará que todas las decisiones que tomamos, grandes o pequeñas, tienen consecuencias que jamás imaginamos. ***** Seis meses después del desastre en el bosque sombrío, la corte declaró oficialmente la muerte del rey Vladimir De Lacorde y le dieron la corona al príncipe Jeffrey. A falta de un cuerpo para enterrar, erigieron una escultura y colocaron una placa. Beatriz llevó flores, limpió un poco y se paró delante de la gran estatua – lo he estado pensando – dijo con cierta tristeza – si me hubiera quedado contigo, tal vez habría sido diferente, o quizá, ambos estaríamos en esta escultura y nuestros hijos estarían solos – hizo una pausa – hago eso todas las veces, pienso que pude haber hecho más y entonces encuentro una excusa para decir: hice lo correcto, nuestros hijos se habrían quedado solos. Aún dolía, porque no estuvo a su lado. – Hizo lo correcto – dijo una voz y Beatriz giró de pronto. Los caballeros, las doncellas, incluso Casandra, todos se habían ido y solo quedaba ese hombre de largo cabello rubio con trenzas que caían sobre sus hombros. Beatriz se tensó. – Vladimir me pidió que le entregara un mensaje. Él dijo: lo siento. Beatriz no tenía razones para creerle a un extraño, pero sintió que sus palabras eran ciertas – ¿él sufrió? – No por mucho tiempo – respondió el espíritu rey del bosque y también miró la estatua – el bosque sombrío era un eje central en el balance de nuestro mundo, hasta su regreso, es posible que la magia desaparezca y que los espíritus permanezcan escondidos. Beatriz frunció el ceño – ¿quién es usted? – Nadie – le respondió y desapareció. FIN
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD