Prólogo

1051 Words
Mi corazón late con fuerza mientras espero la llegada de mi padre. A mi lado, mi madre comparte mi emoción. Cada mes, este momento se convierte en un bálsamo para la añoranza que siento durante las largas semanas en las que su ausencia se hace sentir. La puerta se abre, y ahí está él, con su mirada fría la cual se dirige hacia mí. Mamá me susurra que papá trabaja incansablemente para brindarnos lo mejor, y aunque extraño su presencia diaria, entiendo que este sacrificio es un acto de amor. —¿Qué haces aquí, Paulina? No deberías estar mirándome así. Deberías irte a jugar. — Padre, quería agradecerle por el último regalo y las cartas que me envió. Estoy muy agradecida y me encantan. — ¿Cartas? ¿De qué cartas hablas?— Indaga él — Las cartas que le escribes todos los meses, contándole sobre tus aventuras y el regalo del cisne dorado, el collar que le regalaste. ¿Recuerdas, mi amor?— Inquiere mamá — Por supuesto que sí lo recuerdo. Me alegra que le haya gustado, Paulina. Bueno, niña, ahora vete a jugar y permiteme hablar a solas con tu madre. Al obedecer, me retiré, pero la curiosidad se apoderó de mí. Me encontré incapaz de resistir la tentación y me quedé junto a la puerta, escuchando la conversación entre mis padres. Ninguno de ellos notaba mi presencia; estaban inmersos en un intercambio de palabras cargadas de emociones, gritando entre sí. Cautivada por la intensidad del momento, me vi atrapada en el dilema de seguir escuchando o retirarme. — Ese collar es muy costoso, y era para ti, no para esa mocosa. —No es una mocosa, es tu hija. Le entregué el collar para que tuviera algo tuyo. He inventado cartas y regalos para que no sienta tu ausencia. ¿Por qué no la quieres? — Nunca la he querido. Sabes perfectamente que tengo suficiente con mis hijos legítimos. Te pedí que te deshicieras de esa mocosa, pero te negaste. Nuestra relación era perfecta hasta que ella vino al mundo. Lo único que hizo fue arruinar tu cuerpo. — Yo también quería un hijo tuyo, un hijo del amor de mi vida. No podías negármelo. — Me embaucaste para embarazarte. Desde el principio te advertí que nunca querría a esa niña, y nunca la querré. ¿Acaso no es suficiente con darte dinero para mantenerla?. Las lágrimas se deslizaron silenciosamente por mis mejillas cuando me percate de que mi padre comenzó a golpear a mi madre. El sonido sordo de los golpes resonaba en la habitación, acompañado por los sollozos entrecortados de ella. La desesperación llenaba el aire mientras me debatía internamente sobre intervenir o no. Finalmente, reuní el coraje y entré en la habitación, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, él desvió su furia hacia mí. El impacto de su bofetada resonó en mi rostro. En ese instante, la habitación se convirtió en un escenario sombrío donde las lágrimas se mezclaron con el miedo, y la sensación de vulnerabilidad me envolvió como un manto oscuro. Fue un momento que grabó en mi memoria la crudeza de la realidad; mi padre me odiaba. — Dejala tan solo tiene diez años — Eres una maldita bastarda, Paulina, nunca serás mi hija y ahora las dos se largarán de mi propiedad. Esa noche, lloré mucho. Mis lágrimas caían como un río desbordado por mis mejillas, sumergiendo mi corazón en un dolor profundo. Mi madre también lloraba a mi lado, compartiendo la carga de la desesperación. Juntas, nos encontrábamos perdidas en una noche fría y oscura, sin rumbo ni refugio. Bajo las estrellas, caminábamos sin un destino claro, sumidas en la incertidumbre. Cada paso resonaba en el silencio de la noche, y el frío se sentía más intenso con cada lágrima. No teníamos un plan, solo nos movíamos impulsadas por la desesperanza y la determinación de escapar de ese momento doloroso. En la oscuridad, nuestras lágrimas se mezclaban con el aliento visible que salía de nuestros labios. Esa noche fría se convirtió en testigo de nuestra tristeza compartida, mientras madre e hija buscábamos consuelo y refugio en la incertidumbre del futuro. Desde pequeña aprendí que a veces los hombres solo quieren algo contigo y luego te dejan. Vi cómo mi papá hizo lo mismo con mi mamá, tratándola como si fuera solo temporal. Esa experiencia dejó una huella en cómo veía el amor y las relaciones. Al mirar a mi alrededor, vi que esta historia se repetía con mucha gente. Parece que algunos hombres saben cómo aprovecharse, dejando corazones rotos y cicatrices emocionales. Esa resignación se instaló en mí, recordándome constantemente que las relaciones suelen ser temporales y decepcionantes. Esta idea temprana influyó en cómo veo las cosas, volviéndome cautelosa con mi corazón para evitar heridas. La desconfianza se convirtió en mi protección, y esa lección de vida marcó cómo enfrentaría mis relaciones en el futuro. [...] Atravesamos la noche en un parque, mi madre me envolvía en abrazos cálidos para combatir el frío, y con su voz suave, entonaba canciones para ahuyentar el miedo que se posaba en la oscuridad. Cuando el día asomó, nos dirigimos a una casa de empeño. Mi madre intentó empeñar un anillo, pero el señor rechazó diciendo que no era de buena calidad. Decidieron dirigirse a la bodega para discutir sobre el precio. Mientras estaban ocupados, escuché una sinfonía de sonidos extraños que provenían de la bodega, pero me aferré a mi muñeca, buscando consuelo en la única familiaridad que tenía en ese momento incierto. Cuando ambos salieron, observé a mi madre ajustar la tira de su vestido con un gesto que denotaba determinación. Sostenía un fajo de billetes entre sus manos, un recurso que, aunque limitado, representaba la esperanza en medio de la adversidad. Luego, con ternura, tomó mi mano y continuamos caminando juntas por el sendero incierto que se desplegaba ante nosotros. El contacto de su mano en la mía transmitía una mezcla de seguridad y valentía, formando un lazo tangible que trascendía la incertidumbre que nos rodeaba. — Mamá, ¿a dónde iremos? No quiero dormir en el parque, me da miedo. — Iremos a Italia, cariño. Allí visitaremos a tu abuela. Estaremos muy bien en la zona sur de Italia.. Rusia ya no tiene nada para nosotras.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD