Arián. . . «Gabrielle está casada» Esas tres palabras retumban y golpean una y otra y otra y otra vez en mi cabeza. Dejo la mirada en un punto fijo del escritorio y no me muevo porque la ira que ruge en mi interior me ha paralizado completamente. ¡Casada! ¡Está casada! Estaba enamorada, tan enamorada como para casarse. De pronto esa emoción que me está comiendo hace que mi estómago se revuelva y me siento físicamente enfermo. — Arián di algo — dice Jacob llamando mi atención pero no subo la mirada. Él no entiende a qué grado esto me desarma, estoy enamorado de ella, la amo como jamás había amado a nadie en mi vida y veo que ella también me ama pero... Me ama porque no recuerda a ese otro, me ama porque este hombre frente a mí le quitó de la vista ese pasado que la ata a él. Un

