—Todo es tan confuso —resoplé—. Me encantaría recordar cómo el cuchillo llegó a mis manos, pero no puedo. No tengo una imagen clara del escenario en el que me encuentro. ¿Me habrán atrapado?
Caminé descalza en línea recta, teniendo las esperanzas de que llegaría a una salida. Todo estaba muy oscuro y estaba comenzando a dudar de que esto tuviera fin. Un hombre con su pequeña linterna comenzó a iluminar mi rostro. Vio toda la sangre en mis manos y me preguntó si me encontraba bien.
—Estoy bien, pero creo que he matado a un hombre.
—¿Un hombre? —me preguntó confundido.
—Sí.
—¿La estaba atacando?
—No lo puedo recordar.
—¿Cómo puede olvidar un evento así? —me preguntó aún más confundido e inseguro de si creer mi historia—. Debo llevarla a un hospital.
—Puedo ir yo sola.
—Déjeme ayudarla.
—Él es quien necesita ayuda yo no.
—Quédese aquí, por favor.
Vi desaparecerse mientras yo seguía caminando para desaparecer del escenario. Sabía que había hecho algo malo, pero no podía recordar. ¿Qué me estaba pasando? No sabía y me daba miedo.