Pan comido

1702 Words

Abandono la habitación, refunfuñando y despotricando por la interrupción. Con zancadas rápidas y violentas, propias de un niño malcriado, bajo las escaleras y me dirijo hacia mi despacho. Cierro de un portazo al entrar. Levanto el teléfono y contesto hecho una furia. ―¿Cómo te atreves a llamarme a esta casa? Espeto con las sienes palpitando y la ira incrementándose a medida que avanzan los segundos. ―Lud, yo, yo… Elevo la mano y me aprieto el puente de la nariz. ―¿Qué carajos quieres, Perla? ―le pregunto con rudeza―. Espero que tengas una justificación muy importante para que hayas resuelto interrumpir mi privacidad, sobre todo, hacerlo cuando estoy en mi casa. Nadie, ni siquiera mi mejor amigo Rob, se ha atrevido a llamarme cuando sabe que estoy en mi santuario. Lo más contradictori

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD