Cap 3. Estoy Sola.

1480 Words
KAELEN Oscuridad. Todo es oscuridad... pero no la tranquila, la que te abraza cuando duermes. No. Esta me asfixia. Me empuja. Me devora. Siento fuego. No por fuera. Por dentro. Como si el alma se me estuviera derritiendo. Un zumbido agudo me perfora los oídos. Y de pronto... aire. Inhalo como si nunca hubiera respirado antes. Me incorporo de golpe, jadeando, como si saliera de un río helado. Estoy... ¿dónde estoy? Miro a mi alrededor, desesperada. No reconozco nada. Las paredes son blancas, huelen a madera vieja. Hay una ventana. Un armario. Una manta sobre mí. ¿Dónde está mamá? ¿Papá? ¿Liam? Mi corazón golpea tan fuerte que parece un tambor de guerra. Salto de la cama. Mis piernas tiemblan, no me responden del todo. Me escondo bajo el colchón, el único rincón donde siento que puedo desaparecer. Entonces escucho una voz. Un hombre. -¿Quién eres? ¿Dónde estoy? No sé por qué le hablo. No sé por qué no le gruño, no muerdo, no huyo. Quizás porque me siento rota. El hombre me dice su nombre. Cole. Dice que me salvó. Dice que estoy a salvo. Pero nadie está a salvo. No desde aquella noche. Asomo apenas la cabeza. Mi instinto me dice que él no es uno de ellos, no de los que matan por deporte, por placer. -¿Mamá...? La forma en que me mira... Esa negación silenciosa. La entiendo antes de que diga una sola palabra. Y entonces me rompo. Lloro como si las lágrimas pudieran traerla de vuelta. Como si sollozar la hiciera regresar. No sé cuánto tiempo pasa. Todo arde, incluso el aire. Intento correr. Quiero volver a la manada. Quiero ver sus rostros. Aunque sea por última vez. Él me detiene. Me carga. Y aunque debería resistirme, aunque debería luchar... me dejo llevar. Dice que debo comer. Que debo calmarme. ¿Cómo se calma una loba que ha perdido a su manada? Me obliga a desayunar. Huevos, pan, jugo. La comida me sabe a cenizas. -No me llames así -le gruño-. Tengo nombre. Y se lo digo. Kaelen Vale. Ese es mi nombre. Y es lo único que me queda. --- Después caminamos al bosque. Mis pasos se sienten vacíos, como si yo no los estuviera dando, sino otra persona. Una Kaelen que ya no existe. Pero mi olfato sí está despierto. Mi oído también. Cada rama, cada sombra, cada soplo de viento me hace girar. Ellos podrían volver. -¿Qué pasa? -pregunta Cole. No quiero decirlo. No quiero revivirlo. Pero sale. Como un veneno. -Seres oscuros... Comen sangre... ellos nos atacaron. No necesito decir más. Mi voz se apaga. Porque los veo. --- FLASHBACK Era de noche. Papá olfateó el aire. Mamá me metió en una mochila de piel. Me dijo que no hiciera ruido. Que corriera si me lo decía. Yo tenía miedo. Pero confiaba. Siempre confiaba. Y entonces... Los gritos. Los aullidos. El olor a sangre. Los vi. Altos. Pálidos. Los ojos negros. Sonreían mientras desgarraban. Uno de ellos atrapó a Liam. Y papá... oh, papá... lo vi convertirse. Saltó sobre ellos como una bestia de fuego. Mamá me agarró de la mano, me arrastró entre los árboles. -Corre, Kaelen. No mires atrás. Pero miré. Y ese fue mi error. --- Vuelvo al presente. Las rodillas se me doblan. El lugar donde enterraron a mi familia... está frente a mí. Me caigo al suelo. Grito. Lloro. Golpeo la tierra. No hay venganza que sane esto. No hay luna que lo repare. Cole se queda cerca. No dice nada. Y agradezco eso. No hay palabras que no se sientan como mentiras. El tiempo se vuelve un animal lento. Y cuando el cielo se pinta de violeta, él se acerca. -Kaelen... debemos irnos. No quiero. No quiero irme de aquí. Este es el último lugar donde estuvieron. Donde murieron. Me resisto. Pataleo. Grito. Golpeo. -¡No quiero! ¡No me lleves! ¡Déjame aquí! Pero él no me suelta. Y aunque grito... Aunque me deshago... Él me sostiene. Me trae de vuelta a su casa. En realidad, no sé qué siento. Es como si estuviera muerta… y aún así respirando. Sé que sigo siendo una niña. Y no debería decir esto. Cole tiene razón. Pero, en el fondo, quiero morir. ¿Qué voy a hacer? Me he quedado sola. Las horas pasan. No digo nada. Solo estoy allí, hecha un ovillo en un rincón de la casa, mirando hacia el infinito. Paso la noche en vela, con los ojos abiertos, los recuerdos cosidos al alma. Cuando llega la mañana, Cole aparece con una bandeja. Desayuno. Otra vez pan. Otra vez ese olor que me revuelve el estómago. Odio el pan. Pero Cole me pone frente a mí huevos, bacon, tostadas y jugo. Solo como la carne. Es lo que solíamos comer. Nuestra dieta. —No, no, no. Nada de eso, señorita —me reprende, con una mezcla entre paciencia y terquedad—. Tienes que comer también el pan. Y los huevos. La fruta. Lo miro con desprecio. No tengo ganas. Ni hambre. Ni alma. Cole me toma la mano. Es firme. Sus ojos azules me atraviesan. —Kaelen, estás viva. Eres una sobreviviente. Tienes que luchar. Ser fuerte. Cierro los ojos. Papá me lo decía. Me preparaba. "Serás la próxima en el linaje, Kaelen. El Lirio Silvestre necesitará tu fuerza algún día." Pero ese día llegó demasiado pronto. Papá fue el Alfa. Defendió a su manada hasta el último aliento. Y cuando ya no pudo más, huyó con nosotros para salvarnos. Pero… simplemente… no fue suficiente. Salgo al jardín. El sol apenas calienta, pero lo recibo como si fuera un abrazo. Cole juega con su perro. Nacho. Ya lo conozco. Llega hasta mí y me lame la mano. Yo solo lo acaricio. Él no hace preguntas. Solo se queda. A veces, desearía ser un perro. Pasadas unas horas, Cole se sienta a mi lado. Empieza con preguntas incómodas. Sobre mi familia. — ¿Pequeña....? Me volteo a mirarlo, con rabia en los ojos. —Ya te dije… no me digas "pequeña". Soy Kaelen. —Lo siento, Kaelen —responde, bajando un poco la voz—. ¿Cuántos años tienes? Dudo, pero le contesto. Cole ha sido bueno conmigo. Cualquier otro me habría dejado morir en el bosque. —Trece. Cumpliré catorce en unos meses. —¿Aparte de tus padres, tienes más familia? ¿Dónde podríamos encontrarlos? Niego con la cabeza. —Papá era hijo único. Mi familia era mi manada. Y ya no está. Me rompo de nuevo. Las lágrimas salen sin permiso. Otra vez. Como lava de un volcán que no se apaga. Instintivamente, siento los brazos de Cole envolviéndome. Son tibios. Extrañamente seguros. —¿Y un familiar lejano? ¿Algún tío, primo, abuelo, madrina… alguien? —No. Papá era huérfano. Y la familia de mamá… eran de la manada. Fueron los primeros en caer. Después papá… mamá… y Liam. Cole guarda silencio. Mira el horizonte. El lago. Los árboles. Su finca huele a calma. Pero yo no la siento. —¿Quieres dar un paseo? —pregunta de pronto. Niego con la cabeza. —Ven. Vamos. Te gustará. Caminar hace bien. Lo he comprobado. Me toma de la mano. Su palma es grande y cálida. Me arrastra con suavidad, pero sin opción. Lo miro de reojo. Es alto. Guapo, creo. Cabello n***o, ojos azules intensos. Debe tener más de veinticinco. No lo sé. No me importa. Caminamos por la finca. Hay árboles. Frutos. Aunque la temporada no es la mejor. —Kaelen… ¿y tus padres? ¿Tenían previsto esto? ¿Un plan? ¿A dónde irías si algo pasaba? —No. —¿Sabes que soy humano, cierto? Asiento. —¿Y los lobos pueden criarse en sociedad? ¿En el mundo humano? Me detengo. —Podría llevarte a un orfanato —suelta. Brinco como si me hubiera pinchado una espina. —¡No! ¡Por favor, no hagas eso! ¡No quiero! Si lo haces… me escaparé. Volveré al bosque. No me importa si esos seres me encuentran. ¡No me importa! Cole me toma fuerte del brazo. No con violencia. Con decisión. —No lo haré —dice con firmeza—. Estás a salvo conmigo. Buscaré un lugar donde puedas estar tranquila. Un lugar donde estés bien. —¡No quiero que me separen de mi familia! ¡Quiero estar cerca de ellos! —Kaelen… puedes quedarte aquí todo el tiempo que desees. Pero estás sola. Eres muy niña. Necesitas criarte. Estudiar. Necesito encontrar si queda alguien de tu sangre. —¡No tengo a nadie! —grito. Salgo corriendo. Entro en la casa. Subo a la habitación que él me dio. Me tiro sobre la cama. Lloro como si se me rompieran los huesos desde adentro. ҉───:••:۞:••:───҉
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD