Le había dicho al oficial y las enfermeras que ya había llamado a mis padres, fue mentira. Mi madre no se encontraba en sus cinco sentidos y Joe, tenía demasiadas dudas sobre él. Me había negado a creerlo antes, pero si iba a sobrevivir, debía considerar que la confianza podía costarme un alto precio. Por eso llamé a Emma, le pedí que me recogiera con su hermana mayor y eso hizo. —¿Segura que estarás bien? —preguntó Nate cuando me marchaba—. No olvides llamarme, puse mi teléfono dentro de tus contactos, no puedes hacer esto sola, ¿te das cuenta que es algo demasiado peligroso? —Pensaré en ello —le dije y me despedí—. Gracias. —¿Por qué? —Por vivir. Me fui después de eso. Finalmente, iba a tener una reunión con mis amigas, había decidido ser honesta y esperaba que me creyeran, porque

