El mundial de fútbol. El mayor evento deportivo que paralizaba al mundo entero, en donde la gente incluso se arriesgaba a quedar en la ruina por pedir grandes prestamos con los bancos por poder viajar miles de kilómetros a apoyar al equipo de sus amores, o que las despidieran de sus trabajos por ir a los estadios o pegarse a una pantalla para ver a 11 chicos pelear por un balón, portando la camiseta de sus respectivos países y luchar como si de gladiadores se tratase. Porque así era como los hinchas del fútbol veían a sus jugadores: como unos gladiadores. Y ahí estaba Jake, sentado en su taquilla, con los nervios a flor de piel. En unos minutos jugaría su primer partido en un mundial, y aunque haya soñado con eso desde pequeño, no imaginó que se fuera a sentir tan nervioso. Los nervios era

