Capítulo 12 El dinero no compra el amor amanda Estoy acariciando mi vientre, y sentí lo diferente que es, ya que ahora está muy redondo y creciendo, me siento tan vulnerable y preocupada, porque son dos, y tengo miedo de no ser una buena madre, después de todo yo no tenía a mi madre conmigo. Nalva, al ver mi tristeza, comienza a tratar de animarme. — Amanda, todavía estás llorando pitanga, niña, ¡realmente no sabes la suerte que tienes! — ¿Suerte?... ¡Mi amigo lo tendría si fuera libre como antes, y pudiera mudarme con papá! — Ay Nanda, basta, tienes uno de los hombres más hermosos de Italia, y asquerosamente rico y aunque vuelvas a ser una simple sirvienta, para Madonna mia, ay como quisiera ser tú, que pena que sea antiguo. Logré reírme un poco de ella como siempre, y pronto come

