Connor. Intento que mi voz suene tranquila, no quiero asustarla, no quiero que piense que estoy igual de quebrado de que ella. Porque lo estoy. - ¿Qué haces aquí? – una lágrima se resbala por su mejilla, le tiembla la barbilla y el viento revuelve su cabello. - Te seguí, desde que dejaste el Palacio de Justicia. – respondo. ¡Ya! Suena un poco psicópata, pero no iba a dejarla sola en un día como este, a sabiendas de cómo es Charlie. – He venido a impedir tu muerte. - No importa, nada de lo que digas o hagas me hará cambiar de opinión – solloza. – Ya he tomado una decisión. - ¿Y si te digo que si mueres tú, muero yo? – trago saliva sonoramente. Sabiendo la respuesta a mí propia pregunta con total certeza. - ¿Qué? – me mira desentendida. Dir

