Marcus
¿Qué hará el hijo del enemigo en sus territorios?, una pregunta que rondaba mi cabeza.
Me tomo tiempo en asimilar que me estaba metiendo en la boca del lobo y realmente me encontraba en la manada del Rey Adolfo.
—Mira Marcus, es hermoso. —Blade mi mejor amigo hablo.
Parecía un pequeño niño curioso de ver todo a su alrededor apuntando y brincando con entusiasmo, entendía que para el todo era nuevo, ya que era su primera ves fuera de casa le parecía espectacular los diferentes aromas y las construcciones.
Al contrario, yo ya había estado aquí por órdenes de mi padre.
Hace meses que mi padre me pidió que averiguara cual eran los planes del Rey Alfa, mientras tanto mi padre destruiría algunas manadas y los esclavizaría.
—Mira hay duendes. —Tomo de mi mano emocionado mirando por la ventana del autobús.
—Blade puedes actuar como si nada de esto fuera nuevo. —Lo tome del cuello y le susurre al oído. —Debemos tratar de pasar desapercibidos.
—Lo siento, es que bueno todo esto es tan…
—¿Hermoso? ¿glamoroso?
—Es perfecto, no sé por qué tu padre quiere destruir todo esto.
Observe a mi alrededor esperando que nadie escuchase lo que hablábamos. —Mira idiota si no vas a tener tu boca cerrada es mejor que regreses, no voy a arruinar esta misión por tu culpa.
—Disculpa son los nervios. —Había sido muy duro con Blade, pero es que a veces me ponía de mal humor tan rápido que tenía ganas de volarle la cabeza.
Esta misión era muy importante no solo porque garantizaría la caída de los lobos si no mi puesto como el nuevo rey.
Claro mis nervios tampoco ayudaban, cuando regresaba a casa me encontré con aquella hermosa niña de cabellos rubios y ojos verdes como el diamante Dresde, tan hermosos y raros.
Había algo en ella que llamo mi atención, no solo la hermosura que poseía y lo valiente que fue en quedarse al verme, sabía que era una loba por el olor y ella también sabía que yo era un vampiro.
“Carajo” sonreía al pensar en ella. “Solo es una niña Marcus” Me dije tantas veces al pensar en sus labios, me sentía un depravado al recordarla.
Aunque era normal si esa niña era mi alma gemela o como llamamos los vampiros a nuestra pareja mi tua cantante, esa es la conexión entre dos personas que están destinados a estar juntos.
¿podía ser ella?
Por supuesto que no, era solo una niña y sobre todo una loba, pero como explicaba lo que sentí al verla.
Solía tener el deseo de matar a los lobos que me encontraba en el camino y más si se encontraban solos, pero con ella no sentí lo mismo. Mi instinto me decía que debía cuidar de ella por alguna razón, pedí verla sin embargo ella no llegó. tal vez no era tan valiente después de todo.
—¿Estás pensando en ella? — Le hablé a Blade sobre la niña, necesitaba contarle a alguien sobre lo que sentí al verla, fue el quien me metió en la cabeza que esa pequeña podía ser mi tua cantante.
—No, estoy pensando en cómo entraremos en el castillo si está muy bien custodiado.
—Podemos hacernos amigos del hijo del Rey, escuche que tiene la misma edad que nosotros.
—¿Eres idiota? —Espere que los demás pasajeros bajaran para luego seguirlos. —Nadie los conoce ya que están en una casa que solo los guardias tienen permitido saber su ubicación.
—Esta misión esta complicada, ¿Qué se supone que aremos?
—Las reuniones se llevan a cabo en el castillo, todo lo que tiene que ver con los planes, las estrategias, las movidas de cartas, los ataques contra mi padre. Debemos buscar la forma en entrar y tomar toda esa información para eso debemos ser uno de ellos. ¿Comprendes? El Rey permite un tour cada comienzo del año, por eso ingresaremos como estudiantes con intenciones de informarnos sobre nuestros antepasados.
—¿Estudiaremos con los lobos? —Blade se emocionaba por todo tal vez esa era la razón por la que éramos buenos amigos, celebraba todo lo que hacía sin importar si era correcto o no. — Es una pena.
Nos detuvimos en un conjunto de edificios. —Imbécil —Lo empuje un poco, aunque papá me advirtió que era una mala idea que me acompañara le prometí que no fallaríamos y que su entusiasmó era la clave para que esta misión se llevara a cabo.
Un hombre empezó a mostrarnos los dormitorios para los que éramos huérfanos, mientras que los hijos de los Alfas los separaban del grupo y los llevaban hacia otro sitio.
—Dicen que los dormitorios son cómodos, que cada cuarto posee dos habitaciones y una sala, más su área de estudio. —una pequeña vampiresa se tomó del brazo de Blade y le hablo con el mismo entusiasmo.
—¿Enserio?
—Si, también dicen que cada conjunto de edificio posee su propia biblioteca y su cafetería así no tienes que ir tan lejos.
—Me parece una cárcel. —Mencione irritado.
—Soy Ambrosía. —Extendió su mano con una hermosa sonrisa mostrando sus colmillos.
—Él es Marcus y yo soy Blade. —Respondió mi amigo al ver que no aceptaba la mano de la chica.
No venia hacer amigos, tenía la misión de destruir todo y llevar en medio del deslave a los de mi especie a esos que nos dieron la espalda, no importaba si era una hermosa vampiresa.
La chica tomo mi mano sin importar que se encontraba en la bolsa de mi pantalón y luego se dio la vuelta para correr junto a grupo de jóvenes con la misma emoción tan desagradable.
—Si esta misión fracasa será por ti, con esa actitud de odio el mundo ni siquiera lograras entrar a clases.
—Y cómo quieres que actúe, como una pequeña mariposita que va de flor en flor, o como un conejito que salta por el campo. — Levante mis brazos fingiendo ser una mariposa.
—Solo se más amable y deja atrás esa cara… —Gire mi cabeza a la espera de sus palabras, Blade guardo silencio y siguió al grupo. Tenía razón, no podía arruinar los planes, respire hondo y salude a las jóvenes que se encontraban con Ambrosía.
Blade era muy bueno haciendo amigos, en nuestro hogar él era el único quien soportaba mi genio y el de mi padre.
Después de instalarnos decidimos dar una vuelta y conocer el lugar, no me gustaba sentir que me estaba divirtiendo cuando el propósito era otro.
—Vamos Marcus. —Una de las chicas tomo mi brazo jalándome. —Va a ser muy divertido. —El grupo se dirigía al bosque, nos mencionaron sobre unas cavernas escondidas.
No tenía tiempo para divertirme, pero de todas formas seguí al grupo por petición de Blade. —Recuérdame porque me has traído contigo, si no para ayudarte a pasar el tiempo. —Me abrazo con fuerza y corrió junto a Ambrosía.
Caminamos media hora lo máximo cuando los guardias nos detuvieron, una parte de mi quería matar a Blade se suponía que debíamos ser invisibles y estábamos a la mira de los guardias como los rebeldes.
En vez de estar conociendo el campo, a los compañeros y los salones de clases nos comportábamos como unos rebeldes en busca de problemas. Me atrevía a decir que ellos me obligaron, que yo deseaba quedarme sobre la cama que me designaron y soñar con aquella niña de ojos verdes.
Sin embargo, me quede callado cuando de repente un lobo blanco paso sobre mi rostro cayendo sobre la chica que se encontraba sostenida de mi brazo.