—Por qué mamá me dio a luz siendo una loba.
Atina entró con sus ojos llenos de tristeza.
—Señorita, ¿esta todo bien? —me incorpore, quería saber que ocurría con mi Alfa.
—Todo bien Rosita, ¿sabes si mi padre regresara esta noche? — camino hacia nosotras mientras preguntaba. — Lo siento señorita, Olivia es la única que puede tener esa información .
—Desde que llego ella, mi padre a cambiado. — Atina lo dijo más para ella que para nosotras, camino hacia la pequeña ventana que teníamos en frente, tomo una silla y se paro en ella para poder ver tras la ventana. — solo quiero que esta manada vuelva hacer lo que era antes. — se dio la vuelta, me miró y sonrió — Lea Palacios… ¿me ayudaras?... a que la manada sea la de antes.
Sonreí mientras me bajaba de la cama, camine hacia donde estaba mientras le decía que si la abracé.
—¿Qué es todo ese alboroto? —pregunto Rosita, pero yo no escuchaba nada.
—Alguien se acerca — Atina parecía que se iba a transformar pero de un momento a otro —¿Gabriel? — preguntaron ambas, yo no escuchaba nada y no miraba a Gabriel, ellas miraban hacia la puerta, pero ahí no estaba el.
—¿Dónde está? — se escucho la voz, era el, entró como alma pérdida.
—Los planes cambiaron Mamá
—¿MAMA?
—Gabriel, el te matará.
—Solo si me encuentra.
Todo era confuso, Olivia venía con el, discutían mientras ella lloraba.
—¿Qué ocurre? — pregunto Rosita, tomándolo de la mano.
Sus ojos volvían a tener ese color verde, la miraba así como mi padre miraba a mi madre.
—Esta bien Gabriel, llévate las… pero… prométeme que las… que las…que las, las cuidarás. —su llanto hacia que se le dificultará hablar, Gabriel se acercó a nosotras, se puso de rodilla y habló.
—Mi nombre es Gabriel Acosta, mi madre es Obelia Delgado —miró a la señora Olivia.
—No es momento de explicaciones — dijo ella mientras tomaba a Atina — Señorita Atina Gabriel es mi hijo, necesito que confíe en el. —Olivia seguía llorando, yo no entendía nada y estaba segura que Rosita tampoco.
—¿Alguien me puede explicar? — pregunto una muy confundida Rosita.
—Entre menos conozcas, más segura estarás.
El me miró y preguntó —¿peux-tu la faire dormir? — me acerqué a ella y — Rosita pardonne-moi pour ce que je vais faire, va dormir.
—doux rêves — levante mi mano y ella callo sobre la cama, Gabriel la acomodó y me agradeció.
—¿Qué le hiciste? — pregunto Atina mientras corría hacia ella, Gabriel me miró y con la mirada me pidió lo mismo, sabía que no era malo lo sentía y confía en Olivia.
Gabriel tomó a Atina entre sus brazos y me ordeno que lo siguiera, salimos por la puerta trasera, solo un día había estado aquí y estaba corriendo, corriendo otra vez.
—se que Altagracia te enseño un par de trucos, necesito el de la invisibilidad.
Yo me negué, era cierto mamá me enseñó un par de trucos pero; el de la invisibilidad acababa con mis energías y era muy peligroso usarlo en dos personas, no se diga en tres.
—Lo siento — dije mientras me negué
El se convirtió en un lobo café con lunares negros, Olivia quien nos había seguido me ayudó a subir, subió a Atina y nos amarro a ambas con el. Le puso una mochila en su hocicó
—cuida las hijo, no miren atrás. — sin nada más el corrió y ninguno de los dos miro atrás.
Narrando
Olivia cayó en el suelo desconsolada, el Alfa llegó a ella con varios hombres.
—¿Quién se las llevó? — pregunto mientras la tomaba de la mano, ella no podía hablar y no quería tampoco.
—Nadie vio quien se la llevo señor, las niñas estaban con Rosita y ella esta inconsciente. —hablo Anita quien había llegado junto con las demás todas se inclinaron y permanecieron con la mirada baja.
—Olivia de seguro vio —dijo Rosemary, viendo con enojo a Anita.
—¿estabas con ella? —pregunto una de las chicas —Olivia no llores ellas estarán bien nuestro Alfa las rescatar, la chica abrazo a Olivia quien no dejaba de llorar.
—de seguro esa niña era una espía — volvió hablar Rosemary
—vasta a callar.
—Alfa, Gabriel no está —Llegó Lili con unos soldados
—Maldita traidor, así es como me paga.
—quiero que lo encuentren y traigan su cabeza, mejor no traigan lo vivo que yo mismo lo degollare..
—¿ y a la bruja?
—a ella quémenla..
Olivia no aguanto más y se desvaneció callo al suelo inconsciente.
—¿Olivia! —Gritaron todas, se acercaron para socorrer la.
—Llévenla a su habitación y cuando despierte me lo comunican de inmediato también a la tal Rosita.
Uno de los guerreros se llevó a Olivia mientras las chicas lo seguía.
—¿creen que fue Gabriel?
—la niña se miraba muy dulce
—¡Silencio! —Ordeno Lili al escuchar el cuchicheo.
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—¿Dónde vamos? —pregunto Lea, estaba muy cansada de ir encima de Gabriel. Había corrido la noche y un día entero se había detenido para que Lea se hidratará e hiciera sus necesidades.
—Muy lejos de esta manada — sus pensamientos no fueron escuchados por Lea.
—No la puedo mantener dormida por más tiempo, me siento muy cansada — Lea no había dormido y usar su magia para que Atina siguiera dormida le estaba quitando toda la energía.
—Solo un poco más Lea — por más que Gabriel hablara Lea no podía escuchar sus pensamientos.
—Gabriel… yo… —Lea no pudo más y cayó al suelo, Gabriel se detuvo y volvió a su forma humana de la mochila sacó una y ropa y se vistió.
Al estar Lea dormida su magia desapareció, y poco a poco Atina iba despertando.
—¿Olivia?, ¿Rosita?— pregunto al abrir los ojos. —¿dónde?
De un solo brincó se convirtió en loba, esta lista para atacar a Gabriel.
—Desde que naciste te e cuidado, se que nunca te agrade por haberle roto el corazón a rosita, pero solo quería protegerla, por que ella es mi mate — Atina seguí en posición de ataque mientras que Gabriel estaba descansando bajo las sombras de un árbol — Mi madre tuvo una hija hace muchos año, ella quedó embarazada de un brujo, el la rechazo por que ella era una loba.
Mi media hermana creció siendo rechazada por nuestra manada, ya que al ella ser una hibrida traería el caos, tu padre te ha hablado sombre esa historia. ¿no es así? yo nací muchos años después, la verdad es que Lea es mi sobrina.
Atina volvió a su forma humana Gabriel le dio una ropa que no estuviera desnuda. —¿Dónde iremos? —pregunto ella más calmada
—hay una vieja cabaña en el pueblo cerca de los humanos, estaremos seguros ahí, sabes que ningún lobo se acerca a esos territorios por que esta prohibido.
—Pero los vampiros no respetan esa regla tonto, a demás como ocultaremos nuestro olor— Atina señaló el camino que habían dejado atrás
—ya nos ocupamos de eso, ayúdame con las cosas yo llevara a Lea.
Los dos comenzaron a caminar era más s que obvió que Gabriel estaba cansado, las había cargado a las dos por muchas horas Atina estaba cansada así que el tuvo que volver a su forma lobuna para que las dos niñas se acomodaran en su espalda.
Y así transcurrió varios días, descansaban por el día unas cuantas horas y por las noches avanzaban lo más que podía.
Lea después de varios horas de descanso despertó y escucho sobre la historia; historia que comienza con una loba enamorándose de un hechicero, siendo rechazada por el al darse cuenta de su naturaleza sin saber que ella esperaba una hija de él.
Niña que al nacer fue rechazada por su magia exiliándola de la manada por la historia de los híbridos.
—¿Por qué los híbridos no son bienvenidos a la manada de los lobos? —pregunto Lea, ella estaba muy interesada en saber de su madre y su tío que acababa de conocer.
—mi padre me contó sobre la manada del Norte, hace muchos años cuando el era niño, un Alfa encontró a su mate ella era una Demonía y tuvieron a su primogénito siendo el primer híbrido.
—No fue el primer híbrido ya que ha existido muchos a lo largo de la historia — Interrumpió Gabriel — las manadas tenemos reglas que debemos cumplir; reglas que si rompes las pagas que tu vida — Lea esta llenándose de mucha información y para su pequeña cabeza era mucho. — ¿Qué les parece ese árbol?
Gabriel quería descansar un poco subieron a un árbol y se acomodaron en sus ramas, con el laso las amarro para que no cayeran al suelo, cerró sus ojos y quedó profundamente dormido.
—¿Atina?— la llamo —me cuentas más — Atina respiro hondo esperando que Gabriel no las escuchar.
—dicen que esa manada es la más fuerte ya que todos los descendientes son híbridos, ni la manada del sur, del este, del oeste, ni la manada luna azul, luna roja, eclipse, ni la manada de las montañas y de los ríos le darían guerra ya que ni juntas somos rivales para ella, su rey es cruel y despiadado.
Lea escuchaba atentamente a lo que su Alfa le contaba.
—Silencio, quiero dormir —dijo Gabriel adormilado, haciendo que ambas rieran
—vamos tío tengo curiosidad —Gabriel abrió los ojos a escucharla decirle tío —¿Cómo me llamaste? —pregunto emocionado.
—Tío — dijo ella con una enorme sonrisa.
—¿si te cuento la historia se dormirán?
—si— dijeron ambas
—su rey no es despiadado es más liberal y justo, nos enseñan a las nuevas generaciones a odiarlo por permitir híbridos en su manada, la ley de no híbridos se estableció por miedo a perder la sangre pura de un hombre lobo todos pensaron que si se seguían mezclando no quedaría ni un solo hombre lobo, fin a dormir.
—no es justo, no creo que eso sea todo.
—por esta noche si a dormir oh seguimos el camino.
—¡nooo! — Gritaron ambas y se conformaron con eso, para quedar profundamente dormidas.