Sebastián permaneció inmóvil en su oficina mucho después de que Camila se marchara, dejando atrás una montaña de emociones. Sentía una mezcla de vergüenza y culpa. Había perdido a Camila de forma irremediable, pero una frase suya resonaba en su mente como un eco ineludible: "Has dejado a un niño solo." Decidió que, aunque el pasado no podía cambiarlo, aún tenía el poder de enmendarlo. Sebastián sacó su teléfono y llamó a su abogado personal. — Necesito reunirme contigo. Es urgente. Horas después, sentado frente a su abogado, Sebastián deslizó una carpeta con los detalles del hijo que había tenido con Valeria. — Quiero iniciar los trámites para reconocer a Pedro legalmente. Él es mi hijo, y es hora de que haga lo correcto. El abogado lo miró con cautela. — Esto puede complicar

