Estaba sentada esperando que el pediatra me dijera sobre mi hija, removía mis manos de forma nerviosa mientras suspiraba mirando el vitro piso blanco y pulido de la sala de espera
Dios— dije en susurro— es tan pequeña aún, te pido te suplico que todo...— la puerta se abrió dejando ver a mi marido
Levana— me puse de pie para dirigirme a su encuentro— ¿Que ha ocurrido?— tomo mi cara entre sus manos
Negué con la cabeza sin saber que responderle, estaba asustada temiendo lo peor
Padres de Valeska O' Brien— un joven médico salió dandonos la espalda
Somos nosotros— contestamos al unisono mientras corríamos a él
¿Qué sucede con mi hija?— preguntó Trevor con los ojos desorbitados
El médico se giró para dar paso a un rostro conocido para mí, Mateu estaba frente a mis ojos de nuevo pero eso no importaba ahora sí no la salud de mi hija, mi Valeska, la luz de mis ojos
Ella— sonrío al verme de nuevo— está en revisión médica, debemos hacer unos estudios— suspiró— debo serles muy franco respecto a la salud de su pequeña
¿Qué cosa?— hablé con un nudo en la garganta— ¿Qué tiene mi Valeska?
Aún no quiero dar mi opinión respecto a su pequeña, deben ser fuertes ya que si el diagnóstico es lo que yo creo...— guardo silencio— estamos hablando de leucemia
Lleve las manos a mi boca, no podría ser cierto aquello ya que siempre he estado al pendiente de su alimentación
Doctor— mi esposo hablo siendo fuerte— ¿Cuando sabremos el diagnóstico?
Mañana mismo, le he mandado realizar estudios pertinentes para saber que tiene su hija— suspiro mirando como abrazaba a mi esposo recargando la cabeza en su pecho— nos veremos mañana, por ahora permanecerá aquí en el hospital una noche, les recomiendo que se vayan a descansar
Me quedaré aquí— Trevor tomo mis manos para mirarme a los ojos— ve a descansar— beso mi frente— Valeska te necesita fuerte
Negué con la cabeza aquella orden, que aún que era dulce y serena no dejaba de ser orden para mí una mujer rebelde y negada a seguir lo que le indican
Me quedaré aquí— suspiré mirando a Mateu— le agradezco doctor, las atenciones que tiene con mi hija y con nosotros
Mateu sonrío para caminar hacia la central de enfermería dejándome sola con mi esposo, suspiré mirando su rostro
Te he dicho que vayas a descansar— la voz de Trevor sonaba con molestia— No sabes cuánto me molesta que hagas esto, pareces una niña— movió la cabeza en señal negativa— Ahora no eres solo tu— camino por un lado mio— tienes una hija, ya no eres una mujer soltera
Se alejo caminando hacia la salida del hospital dejándome confundida por sus palabras, no lograba procesar lo dicho por mi esposo era obvio que no me iría. Tomé asiento en una de las sillas azules de la sala de espera, mire mi reloj era casi la media noche del veinticuatro de diciembre y me parecía increíble que me encontraba sola en aquel nosocomio cuando debía estar en casa atendiendo la cena de navidad con mi familia quizá Valeska estaría contenta de tener que abrir los regalos decorados con papel brillante que le esperaban bajo el pino
Larga noche ¿No?— Mateu hablo tomando asiento a mi lado
Suspiré mirándolo, ya no era tan joven la edad no había tenido piedad con el, unas arrugas se formaban en su rostro ahora y unas canas se asomaban en su cabello n***o como la noche
Será larga— suspiré cerrando los ojos un momento para después volver abrirlos— ¿Desde hace cuánto trabajas aquí?
Mateu sonrío mirándome como si tratara de no olvidar mi rostro
Llegué a este hospital hace un mes— suspiró— termine la carrera hace tres años— miró hacia otra dirección— después de haber perdido a mi esposa e hijos
Oh, lo lamento— suspire internado cambiar el tema— ¿Tu especialidad es pediatría?— sonreí preguntando atenta
Si— sonrío— oncología pediátrica para ser exacto, quizá tomé está decisión después de haber perdido todo
No deseaba saber más allá, quizá se refería a aquella duquesa española que tomo como esposa hacía más de diez años, era un tema incómodo para mí embargo parecía que el deseaba tocarlo
¿Deseas hablar de aquella vez?— pregunté mirándolo atenta mientras el giraba su rostro para verme asintiendo— Tomaste tu decisión— suspire— me dolió ver cómo me dejabas por otra mujer, pero— Mateu interrumpió mi plática
Perdí a mi esposa e hijos en un fatal accidente en Mallorca hace siete años— me miró atento— no hay día que no lamente su perdida, sin embargo se que— trago saliva— el karma existe y ese fue el mío
Yo...— hablé sintiendo un nudo en la garganta— no puedo decir que lo siento, no he perdido a mi esposo y mucho menos a mi hija— mis ojos se llenaron de lágrimas— pero siento que debe ser terrible perderlos a ambos juntos
Lo fue, el hombre que manejaba estaba tomado, impacto el carro de una manera tan traumática que— trago saliva mientras sus ojos se llenaban de lágrimas— ella...
No es necesario que hables de ellos— dije interrumpiendo lo que estaba por decir—seguro que es difícil para ti
Obtuve el pago por el daño que te hice— suspiro mirando el piso con ambas piernas separadas y juntando ambas manos— Lo pague de la peor manera, Gala salió disparada del asiento muriendo al instante, mis hijos Thaís y Thiago recibieron el impacto de costado, ambos perdieron la vida en el hospital— suspiro pesadamente— perdí todo en un abrir y cerrar de ojos
Su historia era triste, me sentí mal por él ya que debía ser duro perder a tu familia en un instante, me puse en su lugar pensando en mi hija Valeska y en Trevor si algo les ocurriese mi vida estaría acabada.
Es una pena lo ocurrido— hablé mirando su rostro el cual se encontraba de perfil— yo te perdone hace mucho tiempo, no debes estar preocupado por ello, me da tristeza lo ocurrido con tu familia pero debes seguir adelante
Mateu cerró los ojos, parecía tan cansado de aquello como si fuera un fantasma su carga y culpa ¿Cómo podría decirle que no tiene nada que ver lo ocurrido entre nosotros hace once años y lo ocurrido con su familia?, suspiré pensando en aquel atardecer en la playa, su boda y humillación cuando tan solo tenía dieciséis mientras que el tenía veintidós años
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Mateu— dije intentando abrazarlo mientras el me aparto de tal manera que estaba a punto de caer al piso —dime qué no es verdad lo que dicen— tragué saliva— tu me amas a mi tanto como yo a ti
Miró mi cara, arqueo la ceja cruzo sus brazos
¿Qué pensabas niña tonta? no me iba a casar contigo nunca— golpeó mis sienes con sus dedos índice y medio— grábate eso bien en tu cabeza, eras solo mi diversión no conseguí lo que quería pero lo demás si...
Comencé a llorar
¿Qué tiene ella que yo no?— dije tratando de calmarme sin embargo era imposible estaba al borde del colapso
Es bonita, tiene clase y además me da eso que tú me niegas ella es perfecta y tú ¡Me das asco Levana!— gritó de tal manera que las venas de su frente saltaron
Se dió la media vuelta y estando a punto de marcharse
Te pedirán que seas su novia y quizá su prometida pero escúchame bien, siempre serás la madrina nunca la novia— soltó la carcajada mientras se iba alejando hacia el altar
Me quedé parada en el lugar esperando que solo fuera una mentira y que el no se fuera a casar con otra, y me equivoqué me quedé ahí siendo testigo de como el decía si acepto, mi vida se derrumbó esa noche pues deseaba desaparecer de la faz de la tierra
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¿Me has perdonado?— preguntó mirándome— te hice tanto daño, no medi nunca mis palabras, tu eras una niña inocente, cariñosa y atenta conmigo— suspiro— pase varias noches pensando en el terrible daño que te hice, no merecías lo que hice
Sin embargo— sonreí— soy feliz, tengo un esposo maravilloso, es atento y delicado conmigo ya que en sus brazos me siento segura y amada
No debí dejarte ir— se acercó a mi— yo...— la voz del megáfono hizo que se levantará de la silla a mi lado— debo ir, el deber me llama espero verte pronto y si tu esposo no sé molesta invitarte a tomar un café, Levana
Asentí con la cabeza viendo como el se retiraba del lugar dejándome ahí en el asiento, lograba escuchar como en la central se daban el abrazo de navidad las enfermeras, escuchaba sus risas alegres y pensaba cuántas habían dejado a sus familias por atender a otras durante esta fecha tan importante
Señora— la voz de una joven mujer me regreso a mi presente haciendo que la mirase
Dígame— la mire atentamente con mis ojos abiertos de par en par— ¿Ocurre algo con mi hija?
No, no— sonrío atenta— le deseo feliz navidad, que si hija se recupere pronto para que vuelva a casa con usted
Aquel deseo y buenas palabras salidas de su corazón me dieron de esperanza, deseaba que mi hija saliera bien de aquellos estudios que le realizaran de emergencia
Gracias por su deseo— suspiré— en verdad deseo lo mismo para usted
La mujer se alejó despacio, recargue mi cabeza en la pared cerrando los ojos un poco, estaba exhausta por lo ocurrido este día sin embargo debía ser fuerte por mi y mi hija.