Después de maldecir cinco veces y pensar en todas las maneras posibles de deshacerme de Raquel, ambas llegamos al supermercado a comprar los pañales de Kai, el dinero que recibía era para nuestra comida y las cosas que él necesitaba ¿yo? estoy bien, gracias. Aunque muchos vean la maternidad como algo fácil, no lo es, si tienes presupuesto tan limitado como el mío pocas veces puedes comprarte algo nuevo, agradezco mucho que mi cabello sea delicado y tenga que usar shampoo de bebé, eso es es un gasto menos. Ambas llegamos al pasillo de bebés e hicimos una mueca cuando vimos la numerosa cantidad de pañales que había en el pasillo ¿cómo sabré cual llevar? la que se encarga de esto es la señora S y ahora anda muy ocupada cuidando de su bebé de veintisiete años que no se sabe vestir y no la qu

