El equipo del Dr Alvarado era el único que quedaba en pie. Cerca de las cuatro de la tarde un silbido extraño y olor putrefacto se encontraba en el ambiente, aún no sabían lo que había sucedido con los demás.
Llegaron al mausoleo de Luzbel y sus acólitos. Ellos cansados de caminar tomaron un descanso: Javier y Emili coqueteaban entre sí y como quinceañeros Conversaban:
- ¿Estas Cansada?- pregunto Javier.
-Si, bastante -Dijo Emili-. Estoy muy asustada pero tu presencia me da mucha seguridad..
- Qué bueno replicó Javier. Sabes yo también tengo un poco de miedo, muchas cosas muy extrañas han sucedido aquí. Y mi peor temor es descubrir que tu familia y la mía están involucradas en esta leyenda, eso nos hace vulnerable y blanco fácil. Quizas el demonio nos persiga permanentemente para tomar venganza de lo que nuestros antepasados hicieron..
- Si. algo de razón hay, me vine a pesar de la negativa de mi padre. Él no sabe que estoy aquí, no quiere escuchar nada de esta leyenda afirma que son puras pamplinas- Comentaba Emili-
No te va a suceder nada yo te protegeré y ahuyentaré cualquier demonio que quiera hacernos danos - continuo Javier sonriente y con mucha seguridad.-.
- Gracias Javier - dijo Emili. y lo abrazó -
Él la contempló por varios segundos e intentándola besar fue interrumpido por un grito extraño, alrededor de la lápida, En ella había un retrato del demonio y la foto de Luzbel señalando hacia una tumba roja viva y bien cuidada Javier y Eloisa miraron la inscripción que estaba en griego antiguo y notaron que los números de la lápida eran los mismos que tenía el espejo y que ellos habían anotado 02, 11, 17, 16.
. Dr. Mire explicó Carolina. Estos números son los mismos que tenía el espejo no son coordenadas son fechas de defunción.02 de noviembre de 1716,
.Si tienes razón es posible que esos números sean fechas, y lo más probable es que tengan relación con el Belcebú. Afirmo el Dr. Alvarado
Tocaron alrededor de la tumba, cerca de ella hallaron una palanca la halaron y como puerta secreta se abrió lentamente, ofreciendo una entrada a un lugar subterráneo que sólo los miembros de la cofradía conocían.
Bajaron y la oscuridad que allí bridaba negaba la posibilidad de ver, algún objeto o cosa. Javier sacó de su bolsillo un yesquero y al lado de la pared habían varías antorchas tomado una la encendió y alumbró el lugar,
Al ver luz, el Dr. Alvarado y sus estudiantes hicieron presencia de algo espectacular:. un altar de oro puro y alrededor de él un eneagrrama que pintaba lo más crudo de lo que allí sucedía, en el medio del símbolo rodeado de velas, estaba el libro “El Belcebú” que probaba la existencia de lo que allí había era real
Carolina cayó en transe y su rostro se transformó en un demonio, Javier, Eloisa y Emili quedaron estupefactos y el Dr.. Alvarado se acercó al lugar del eneagrama a recoger el libro.
Javier tomo uno de los candelabros del altar y golpeó a Carolina esta se levantó hasta el techo y hablando en latín con voz distorsionada ahorcaba a Eloisa, Emili desesperada se le colgó por detrás en la espalda y con desesperación intento hacerla entrar en razón. El retrato de luzbel que estaba en la entrada del mausoleo cayó al piso y de allí se levantó la figura de luzbel, su espíritu se le acerco a Eloisa y esta como pudo, corrió fuera de ese espacio.
Javier, Emili y el DR, Alvarado también salieron del lugar mientras carolina comenzó a incendiar todo con ella adentro.
-Vámonos, vámonos insistía Javier a Emili. Ya no se puede hacer nada.
-Se está quemando mi amiga- decía Emili.
- tenemos el libro vámonos de aquí insistió el Dr. Alvarado.
Eloisa, Emili Javier y Alvarado salieron vía a la hacienda en el camino se escucharon la voz de luzbel y este le dijo
-Me despertaron del sueño de la muerte y al parecer se robaron algo que es mío, devuélvanlo o lo lamentaran.
Luzbel venía flotando por todo el cementerio, buscando desesperado a los intrusos En ese instante los niños que jugaban al escondite se le acercaron y con los deditos en la boca señalaron el túnel donde se habían escondido Julia y Paulina horas antes.
Se refugiaron allí durante horas caminaron hacia la hacienda. Alvarado, volteó y vió al perro rabioso que se había encontrado en la carretera y que asesinó a sus compañeros horas antes, presa del pánico los cuatros corrieron desmedidamente y asustados resbalaron y cayeron al piso.
El perro tomo por el brazo a Alvarado y en la mano donde tenía el libro, lo soltó, se levantó y Javier le replicó:
- Deje eso profesor no vale la pena.
Luzbel que venía detrás del perro lo acarició y sonriente tomo el libro y se lo llevó dejando al grupo en paz.