Capítulo nueve [Eres mi amigo especial]

1494 Words
La directora Mireda trató de tener una conversación con Levi al respecto de que iba a hacer, insistiéndole en que tenía que avisarle a su madre lo sucedido. Pero realmente Levi se negó, se negó rotundamente a que su madre supiese e incluso tuvo fuerte rabieta al respecto. Ni siquiera quería hablar sobre el tema, sólo quería encerrarse en sí mismo y fingir que aquello nunca había pasado. —¡No quiero que le digan a mi mamá! —insistió nuevamente ante las suplicas de Zabbad. Había prometido a la directora que hablaría con Levi para hacerlo entender que lo correcto era hablar con su madre, incluso Hero lo ayudaba, pidiéndole un momento a la directora antes de que hablase con la madre de Levi. Pero Levi se alteraba cada vez más. —¡Es necesario! Mira cómo te dejó Lev, ese imbécil te golpeó sin piedad y sin razones. Tu madre debe de... —¿De qué? —preguntó serio—¿Debe de saber que me golpearon como a un tonto? Mi mamá demandará al internado o a los padres de ese tarado, y no va a solucionar nada porque su dinero lo solucionará, entonces George seguirá siendo un idiota abusador y yo un blanco fácil. No hay nada que resolver aquí. —Tus padres también tienen dinero—inquirió Zabbad. —Entonces será una pelea estúpida porque lo único que pasará es que yo quedare como el débil y a él sus padres sólo le van a dar un regaño. Tanto Hero como Zabbad se quedaron en silencio. Aunque no lo quisieran, Levi tenía mucha razón sobre lo que hablaba. —No soy tonto y tampoco un retrasado, sé que eso es lo que va a pasar y yo sólo no quiero pasar por todo eso. Así que no le digan nada y déjenme en paz—Finalizó. Se dio la vuelta para entrar al baño dejándolos solos. —Igualmente hay que llamar a su mamá, no hay que dejar... —No—cortó Hero. Zabbad le miró como si estuviese loco—Deberíamos de respetar su decisión de no querer llamar. —¿¡Y no haremos nada!? —preguntó alterándose. —La directora ya está haciendo por su parte, es mi tía y hablaré con ella así que deja que me encargue—A pesar de que se escuchaba muy seguro Zabbad no se sentía del todo confiando. No acostumbraba a que otra persona que no fuese él tuviese buenas intenciones con Levi o quisiera velar por su bienestar. Así que se sentía en el derecho de dudar. —Sé que tienes buenas intenciones Hero, pero he vivido con Levi desde que éramos niños y juntos hemos pasado muchas cosas. Así que lamento desconfiar de ti, pero no puedo evitarlo—Confesó. Bien, eso no era algo lindo de escuchar, pero Hero entendía perfectamente y no le molestaba. —Entiendo, en serio, comprendo tu desconfianza porque en tu lugar yo sentiría lo mismo. Pero déjame demostrarte que puedes confiar en mí ¿Bien? Zabbad lo dudó durante varios segundos en donde lo único que hicieron ambos fue mirarse. —Bien—aceptó—Te daré el beneficio de la duda, pero si no lo haces entonces yo mismo llamaré a su madre—Advirtió. Miró en dirección a la puerta del baño, estaba seguro de que Levi sólo se estaba escondiendo ahí para evitarlo—Me iré porque sé que Levi no querrá hablar ahora, así que por favor cuídalo y avísame como está. Hero asintió y lo acompañó a la puerta. Cuando Zabbad se fue, segundos después Levi abrió un poco la puerta del baño. —¿Se fue? —Sí. Salió del baño sin decir nada, tomó a su oso de felpa y se metió en la cama. No parecía tener ánimos de nada, pero aun así Hero decidió acercarse a él para hablarle. Tomó asiento en el borde de la cama. —¿Cómo te sientes? —Mal, mi cara y mi dignidad duelen mucho—respondió de mala gana. No quería llorar de nuevo, pero Levi no sabía cómo controlar sus emociones y el llanto fue inevitable. Hero se recostó a su lado estando muy cerca de él, llevó sus manos al rostro ajeno y con sus pulgares comenzó a limpiarle las lágrimas. Aquella acción tomó a Levi por sorpresa y por instinto quiso alejarse, pero al sentir como Hero pasó una de sus manos por su cabello haciéndole caricias, no se movió ni rechazó el contacto. Hero se sintió bien por eso, puesto a que temía que Levi se sintiese incómodo. No se detuvo aun cuando Levi pareció tranquilizarse. Este mantenía los ojos cerrados a pesar de estar despierto y parecía realmente cómodo. —¿Te sientes mejor? —preguntó. Levi abrió los ojos con lentitud pero sin mirarlo a la cara. Ambos estaban sobre sus costados y de frente al otro, pero Levi mantenía sus ojos en cualquier otro lado menos en los de Hero. —Me siento tranquilo—murmuró. —Prometo que ese idiota no volverá a molestarte—dijo sonando muy seguro de sus palabras. Levi colocó las manos en sus hombros tímidamente, sintiendo lo fuertes que eran. No supo porque hizo aquello, tampoco es como si se hubiese preguntado a sí mismo la razón de porqué lo hizo. —¿Por qué llamaste a la directora por su nombre?— preguntó mientras se acomodaba sobre sí mismo. Hero suspiró antes de responder. No solía hablar de su familia o de su vida en general, y mientras pensaba en una respuesta sencilla tomó una de las manos de Levi con la suya. Parecía haberlo hecho inconscientemente. —Es mi tía, media hermana de mi padre y responsable de mi crianza—explicó. Levi asintió, estaba distraído observando su mano tomada con la de Hero, no estaba acostumbrado a eso pero realmente le agradaba—Me gusta tus pijamas, son interesantes—comentó cambiando de tema y acercándose a Levi un poco, dirigiendo la atención a la cómica pijama de Star wars que el chico vestía. —Gracias—dijo mientras tomaba su teléfono con su mano libre y miraba su reflejo en la cámara delantera. Su pómulo inflamado tornándose de un tono violeta, labio partido y su ojo morado eran un recordatorio de que siempre, siempre le molestarían y que él no sabría defenderse. —¿Tú crees que soy retrasado?— la pregunta tomó por sorpresa a Hero. La idea de Levi creyendo esas cosas de sí mismo le dejaba un sabor amargo en la boca. Nadie merecía pensar eso de sí mismo, menos Levi. —Para nada, eres muy inteligente y divertido—respondió mientras volvía a acariciar el cabello de Levi. —Lo sé, pero quería saber si tú lo creías. —Por supuesto que no... ¿Te importa si yo lo creo?—Levi asintió. —Eres mi amigo especial, supongo que es normal que me importe eso— murmuró. —¿Amigo especial? —No eres mi mejor amigo porque ya Zabbad lo es, tampoco un amigo normal porque me agradas más que el resto, así que eres mi amigo especial. Además, tú no te enfadas si quiero ver yo la televisión o si hablo mucho sobre algo en especial. —Me gusta saber que soy especial para ti, tú también estás volviéndote alguien especial—dijo y Levi sonrió ampliamente—Somos amigos, y hasta podríamos disfrazarnos iguales para noche de brujas, ya se acerca. —Sigo pensando que esa clase de festividades son insulsas, pero creo que será divertido. El repentino sonido de la lluvia interrumpió el ambiente cómodo que ambos habían mantenido. Levi odiaba la lluvia y los climas fríos, sobre todo si la lluvia incluía rayos y truenos. Un relámpago iluminó la habitación a través de la ventana y Levi se aferró al cuerpo del rizado. —Pronto se escuchará un trueno y no me gustan—exclamó luciendo asustado. —¿Cómo lo sabes? —La velocidad de la luz es más rápida que la del sonido, por eso el trueno viene después del relámpago—explicó. Y en eso, el trueno se escuchó fuertemente y Levi se quejó mientras cubría sus oídos. Hero rápidamente lo abrazó para hacerlo sentir seguro. Parecía un niño asustado e inocente, ajeno a la maldad del mundo que lo rodeaba. —Vas a estar bien, estoy aquí —murmuró en un tono tranquilizador—Estoy contigo, sólo es la lluvia—Levi retiró las manos de sus oídos y levantó el rostro. Tenía un leve puchero que resaltaba el corte en su labio, temblaba levemente y eso le hizo pensar a Hero que Levi necesitaba ser protegido, aunque fuese sorprendentemente inteligente, había cosas muy malas en el mundo que no entendía y que debido a su inocencia iban a corromperlo si nadie estaba ahí para él. Sintió mucha empatía. Sus grandes ojos azules rodeados de pestañas lo hacían lucir tierno, sin importar el color violáceo que rodeaba su ojo derecho. Sus mejillas estaban sonrojadas y Hero parecía estar en una clase de hipnosis por el muchacho, por esa dulce criatura. —Eres muy lindo Lev...—soltó. Y eso era algo que Hero consideraba un problema. No el hecho de que Levi fuese lindo, sino que tenía poco autocontrol cuando de sus sentimientos se trataba y él siempre había luchado por mantenerlos a raya. Cosa que odiaba, porque aquello le hacía vulnerable. Las mejillas de Levi se habían tornado aún más rojizas. —T-tú también eres lindo Curly— murmuró, parecía ya no poder escuchar la lluvia, sólo le prestaba atención a Hero. —Es la segunda vez que me llamas así ¿Por qué? —Me gusta tu cabello y también me gustan los apodos. Además, me siento muy a gusto contigo y generalmente no me siento agusto con... Bueno, con nadie.
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