La batalla de miradas entre Jing y aquel joven se mantenía con terquedad, asimismo, la tensión y la expectativa de quién diera el primer ataque. Detrás de la espalda ancha de Jing, la chica era refugiada de los posibles ataques de aquellos hombres, acción que no pasó desapercibida por el joven de mirada oscura. —Deja que venga a mi lado, ella es mi loca y desobediente discípula. —El joven se dirigió a Jing con expresión relajada y hasta irónica. —¿Quiénes son ustedes y cómo se atreven a espiarnos? —El grupo de Saprianos interpeló mostrando sus armas de forma amenazante. —Todos morirán en este lugar. —El líder de ellos espetó. Dicho esto, levantó su puñal como señal de ataque. Al instante, todos ellos se lanzaron contra los intrusos, entonces Jing sostuvo a Naomi por el brazo y la la

