Pamela se siente fatal, su hijo al que siempre ha cuidado desde su vientre, ahora llora por Taylor, es como si la sangre supiera que él es su padre. Ella hubiese deseado que Taylor nunca los haya encontrado, estarían llevando su vida de manera normal como lo era antes. Tristán, el hermano de Taylor, se quedó junto a Pamela durante la noche. La consoló diciendo que por ahora no le prohíba la visita del niño a su padre y que él tiene derecho a saber la verdad para que pueda estar tranquilo. ―¿Cómo quieres que de buena manera le diga a mi hijo que ese hombre al que él considera su amigo, es su padre? ―Rezonga la joven ― Él está pequeño y no entenderá nada, más bien lo que vamos a lograr es que se quede confundido. ―Cuñada… ―No estoy de acuerdo, esa es una decisión muy mía y no quiero que

