Suspiro viendo el sobre, no tengo remota idea de lo que podrá ser. Quisiera tener la pericia de adivinar que contiene, algún poder mágico. A sabiendas que eso no sucederá, lo dejo en la mesita de centro. Me dirijo a la a la segunda planta. Pruebo con las cuatro puertas, conociendo ya la del lavadero. Encuentro mi “dormitorio”, lo primero que avisto es un enorme cuadro de Sandro Botticelli. Las paredes están pintadas de colores suaves y claros minimalista. Está la cama de dos plazas, una mesita de noche, un sofá blanco cerca de las puertas corredizas que dan al balcón y dos puertas contiguas. Una le pertenece al armario, la otra es el baño, descubro. Las puertas de la ducha son transparentes, de varios cabezales, lavabo de cobre martillado, encimeras y suelo de mármol elegante, el váter y u

