Cuando abrí los ojos, enseguida llevé la mano a mi frente, tenía una pequeña gasa en la parte derecha, y me dolía la cabeza, pero más me dolía el pecho al recordar todo lo que había pasado. Reana me había dicho en mi cara que Fernando y ella habían estado juntos, y no, no es que no esté consciente de que podía pasar, sino que me duele que haya sido en los días que estuvo conmigo, o mejor dicho, si me duele saber que está con otras mujeres, por qué yo lo quiero solo para mí. —Despertaste —dice Fernando entrando por la puerta de la habitación, y con tres médicos más. —¿Qué haces aquí? Yo… —Mi boca se queda seca. Él se acerca a mí y besa mi frente, mientras aprieta mi cabello; siento como me aprieta fuerte como si no quisiera que me fuera nunca. —Mi número estaba registrado como llamada d

