Me subo lentamente para quedar frente a Fernando: lo sabe, todo lo que he estado ocultando todo este tiempo él ya lo sabe; él sabe que lo amo y yo como tonta haciéndome ver cómo la puta ama, cuando él está consciente de que muero por él, cuando él está conciente que lo amo con locura. «¿Qué hago?» Las ganas de querer lanzarme del auto me invaden de nuevo, pero no debo seguir siendo cobarde y decirle de una vez por todas mis sentimientos, aunque eso lleve que él los destruya y me haga daño. —Yo… —intento hablar pero la boca de Fernando me detiene. Su lengua caliente invade mi cavidad bucal, comienza a hacer estragos en mí mientras me sube a sus piernas con rapidez. El vestido rojo se sube más mostrando mis muslos, mientras Fernando aprovecha de apretar mis glúteos. Jadeo en su boca sin

