Pov Samantha. Estoy acostada en el sofá que está junto a la chimenea mientras tomo una taza de chocolate caliente. Fernando está a mi lado con un vaso de whisky sin dejar de mirar las llamas de la chimenea, está con el dorso desnudo y solo se cubre con una sábana ya que debajo de ella no hay nada. Son casi las cuatro de la mañana, y puedo decir que por hoy estoy satisfecha, aunque, ¿qué mujer puede cansarse de cabalgar a este hombre? No solo tiene los ojos más hermosos que he visto, si no que todo de él es perfecto, desde ese aura de chico malo pero inteligente y millonario, hasta el cuerpo de adonis que hace que la boca se me agua cada cinco segundos. —Siento que me vas a desgastar de tanto verme —dice con una sonrisa en los labios. «Arrogante» —Solo me estaba fijando en tus tatuajes,

