Pov Samantha. —¿Qué haces en mi habitación? —pregunto con la voz temblorosa. No hay excusa que pueda decirle, no sé qué hacer y tengo miedo de que piense que soy una loca obsesiva que ha estado enamorada de él en silencio, que he intentado seducirlo para poder llegar a tenerlo, que me he masturbado por años a su nombre para calmar el deseo descontrolado que surgió de la nada con solo ver en aquel congreso, aunque sí, es así, pero no se lo voy a decir joder. La sonrisa del hombre en frente de mi se ensancha, no dice nada, solo mira los pósters de brazos cruzados a la espera que le dé una respuesta, y yo vacilo a la hora de hacerlo. —Es de Cloe —es lo único que se me ocurre—. Admira tu belleza y me los dio a guardar hace unos días, lo pegué aquí por qué… —Un silencio de segundos me atora

