Mi padre asintió y dio media vuelta, pero había algo que quería saber antes de verla. —Espera—Dije rápidamente. Mi padre frunció el ceño y me miró desconcertado. —¿Todavia la amas?—Pregunte. Mi padre abrió los ojos como platos para luego soltar un suspiro, no sabía que me diría, ni menos si respondería a mi pregunta. Mi padre siempre fue una persona que no le gustaba responder a mis preguntas, siempre sacaba escusas para no hacerlo o decía que estaba muy ocupado para hablar, con el tiempo aprendí que el no era una persona que respondiera preguntas, le gustaba más preguntar y que le respondieran, que responder él. —Si—Comtesto mi padre. En ese instante abrí la boca de la sorpresa. No esperaba que me respondiera, hasta podía apostar que el lo sabia muy bien, pero le alegra que me

