Los rayos del sol impactando contra mi rostro fue lo que hizo que despertara, murmure palabras inentendibles mientras me estiraba hacia el otro lado de la cama. Un mal pensamiento se instaló en mi mente cuando me di cuenta de que no había nadie ahí. Seguí estirando mi brazo buscando cualquier indicio de su presencia o bien una nota que me indicara la causa de su partida, no entendí el porqué de esa horrible sensación que se implantó en mi pecho, si solo era sexo. -Si me sigues buscando de esa forma empezare a creer que me quieres-. Lo escuche susurrar. Mis ojos escanearon la habitación intentando encontrarlo, estaba sentado en el sillón del rincón, su vista clavada en mi silueta, mientras sostiene una libreta y un lápiz en sus manos. -Vuelve a la cama-. Pedí ignorando sus palabras.

