Observo su bello rostro que a pesar de los años me atráe mucho más. Sus ojos del mismo color que los míos, pero un tono más claros. Siempre ame el color de sus ojos porque cada vez que se emocionaba se ponían intensos. Al igual que en este instante. Acaricio sus mejillas, sus labios y la beso. Para luego envolverla en mis brazos. Tenemos 4 bellos hijos y ella aún sigue con ilusiones de que Masha sigue con vida. Ese horrible recuerdo viene de nuevo a mi. El sonido del disparo aún me aturde. Siento que me ahoga, beso sus labios. Me inclino beso la mejilla de las dos recién nacidas. — ¿ Dónde vas ? — La escucho venir detrás mío. — — Regresa a la habitación. — Simplemente digo eso. Ingreso a mi vehículo y salgo de la mansión. — Manejo al rededor de treinta minutos y me detengo en un b

