En definitiva este hombre reapareció para hacer de mi mente un caos… siento la rabia hervir como burbujas subiendo desde mi interior hasta estallar en mi rostro…
Dios, Alá, Buda, Durga, el que sea… Ilumínenme y regálenme un poco de calma o definitivamente uno de los dos estará en la cárcel y el otro… 3 metros bajo tierra, antes de que se acabe todo esto.
Miro a Alek para hablar y aclarar la situación cuando él toma mi barbilla y me dice –quería que nos acompañaras al ensayo, a los chicos y a mi nos gustaría recorrer la ciudad luego– se expresa Alek sonriendo
–Iré al ensayo, hace parte de mi trabajo– le contesto rápidamente apartando su mano –y claro que pensaba darles un pequeño recorrido está noche– finalizo sonriéndole a lo que me da un beso tranquilo en la mejilla y se aleja de mí no sin antes guiñarme un ojo y girar en dirección a su habitación.
Soy realmente mala interpretando situaciones, la razón es que nunca quiero pensar de más por lo que quito de mi mente el pensamiento de que Alek puede estar coqueteando conmigo. Recuerdo que Solokov está esperando en el lobby para discutir los itinerarios y mis funciones específicas como guía, por lo que recojo mi cabello en una alta cola de caballo pero dejando que mis rizos tomen su vida propia cuando caigan.
Me acerco y lo veo de frente jugando con su teléfono y levanta lentamente su mirada para fijarla en mi. Sus ojos de dos tonalidades distintas concentrados en círculos concéntricos, brillantes como los ojos de un gato, con dejos de color amarillo, hipnóticos, brillantes y felinos se clavan en mi mientras se mueve ligeramente en su asiento y me pierdo en la profundidad de su mirada.
vaya que son hermosos... pienso sin quitar mi vista de sus ojos
Su cambio de expresión a un seño fruncido como en desaprobación me regresa de mis pensamientos y me recuerda el evidente fastidio que le produzco
–Hola pendejo– le digo en español con una gran sonrisa
–¿Qué dijo?– me responde en ruso. Cuando estábamos jóvenes lo saludaba de esa forma siempre que me esperaba ¿Se le olvidó? ¿no recuerda que así le llamaba cada vez que me quedaba esperando en las tardes?.
–Lo saludaba amablemente sr Solokov– le digo en ruso, su mirada parece cambiar y su expresión toma un tono burlesco, incluso creo que oí un bufido, frunzo el ceño en señal de extrañeza por su reacción ya que no entiendo la razón. Respiro hondo para llenarme de paciencia, así que decido ignorar ese gesto y continuar
–Estoy a su disposición para cuadrar lo pertinente a mi trabajo para usted y su compañía.
–Tendremos prácticas toda la semana en el teatro– me responde –haremos los tres actos completos y el epílogo, según el libreto de Begitchev del lago de los cisnes– termina y me mira directo a los ojos, no puedo ocultar mi felicidad, creo que mis ojos brillan ya que es una de las piezas clásicas que más me gusta y no deja de ser una historia bastante trágica… como mi vida. Él levanta sus cejas pobladas y bien definidas sin necesidad de diseños o cosas parecidas, parece que el color verde toma el control de su mirada.
–¿Algún problema sra Robinson?– Me pregunta Solokov con un dejo de extrañeza como queriendo descubrir por qué mi emoción al escuchar el nombre de la obra que interpretarán.
–Ninguno sr Solokov– respondo con una sonrisa cordial y desviando mi mirada que se siente examinada.
–Según su horario en 15 minutos debemos dirigirnos al teatro para su primer ensayo– continúo hablando sin hacer contacto visual –estaré esperando a todos en la entrada del hotel, además debo informarle que sus jóvenes desean un recorrido nocturno por la ciudad después del ensayo que yo ya había preparado con antelación, fue lo que Alek me dijo cuando se acercó a mí en un momento.
Su expresión cambia nuevamente a fría, deja de mirarme y empieza a concentrarse en su teléfono.
–Me retiro señor Solokov– le digo mientras me levanto de mi asiento y me dirijo a la entrada a esperar a que todos estén listos para partir.
Debo ser sincera, mi corazón se aceleró en ese intercambio de palabras, su mirada fija y cambiante como si tratara de leer mis pensamientos, logró volver a descolocarme. Me paro de la silla evocando nuevamente a todos los Dioses protectores de la calma, siento mis piernas con la fuerza de un papel al viento y definitivamente me voy a ganar un óscar con la interpretación de seguridad que en estos momentos le estoy dando. Trato de acompasar mis pisadas con mi respiración y me recuerdo que estos encuentros serán sólo trabajo, que nada más pasará y que si me concentro en trabajar podré disfrutar de un buen espectáculo, tendré una comisión jugosa y mi pasado regresará a miles de kilómetros de distancia.
Al llegar a la puerta del hotel escucho a alguien dirigirse a mí
–¡Mily!– Giro mi cabeza a ver de dónde proviene el sonido y veo la figura de Zeke casi correr hacia donde estoy y darme un abrazo prolongado el cuál no sé exactamente cómo responder. Zeke es un hombre alto y fornido, muy atractivo para muchas mujeres pero al parecer no tiene ese efecto en mi, su piel es canela, su cabello n***o y su inseparable guitarra hace que todas caigan con facilidad a sus encantos. No es que yo no haya caído alguna vez, a veces, cuando me abruma la soledad cometo ciertas estupideces de las que luego me arrepiento pero como niña grande que soy debo afrontar las consecuencias.
–Zeke.. –Respondo –¿Qué haces por acá?
–Acompaño a una pareja en una serenata– me responde con una gran sonrisa –Me alegra mucho verte, hace días que no me llamas y de verdad me gustaría que pudiéramos "conversar"– haciendo comillas con sus manos en la última palabra y con su pícara expresión entiendo perfectamente a qué tipo de conversación se refiere y es que él es mi… amigo especial…
–Estaré muy ocupada en el trabajo– no miento –tengo un grupo grande para guiar durante un mes y no tendré tiempo para tu propuesta de conversaciones, no por ahora– le contesto secamente separandome de él, es que aún no me he compuesto de la cercanía de cierta persona.
Sin embargo, no parece desanimarse por mi comentario, Zeke pone su mano en mi espalda y me pega más a su cuerpo mientras susurra a mis labios
–me hacen falta tus atenciones.
Aquí es la parte donde todas describen una corriente de energía que les recorre el cuerpo y para mí no hay nada que odie más que los hombres crean que estoy para atenderlos, no entiendo qué quieren ¿Una especie de esclava que esté para satisfacerlos? ¿Una ama de casa eterna que les tenga comida y la cama caliente? ¿Dónde quedan las atenciones para mí? ¿Acaso no merezco que me atiendan?
–Te dije: estoy ocupada– le respondo mientras pongo mi mano en su pecho y lo separo de mi.
Pero como siempre, parece que ciertos hombres sienten que el rechazo es un aliciente... Zeke toma mi mano y la separa con fuerza al mismo tiempo me pega a su cuerpo con la intención de robarme un beso, intento reaccionar a tiempo tomando fuerzas para estampar mi hermosa rodilla en su hombría cuando una mano lo toma de su hombro y lo separa de mi.
No es mucho más alto que Zeke, tienen la misma estatura, pero puedo distinguir ese cabello n***o liso peinado hacia un lado que le queda muy bien, no lo puedo negar y sus heterocromaticos ojos que se ven más oscuros.
Le dice una frase en ruso que obviamente Zeke no entiende con una sonrisa que raya en lo malévolo y que lo mejor que pudo pasar es que no lo entendiera, ya que si Zeke supiera como lo llamó otra situación se podría desencadenar, lo que me saca una carcajada que ahogo con una falsa tos.
Camino al lado de mi defensor y miro a Zeke desde mi hombro y dándole la espalda para decirle –Me tengo que ir, si te necesito te contacto– respiro profundo y continuo mi camino hacia donde están los muchachos del cuerpo de baile quienes estaban reunidos en la entrada del hotel y el transporte que nos llevaría hasta el teatro había llegado para mi tranquilidad.